domingo, 4 de enero de 2026

La vida como práctica del Do.



Para un verdadero budoka no hay dentro y fuera de la práctica y tampoco hay una vida fuera del dojo, todo se convierte en práctica, el dojo es el mundo , la sociedad, el trabajo, la familia, el propio cuerpo.


Cuando el budoka se obsesiona con la idea de la pelea, el conflicto, la defensa personal, etc, acaba intensificando la dualidad del pensamiento, y desde mi punto de vista, ésta intensifica la posibilidad de sufrimiento y conflicto en la vida de uno.

Mi sensei, Endo Seishiro, en varias ocasiones expresó en sus clases en el extranjero( España y Rusia que yo conozca) que a veces se planteaba dejar de considerar Budo al aikido. Su explicación desde mi punto de vista es muy lógica y coherente.

El sensei explica que la idea que se tiene del Budo es tan estrecha tanto dentro como fuera de Japón, por parte de algunas personas, que el considerar Budo al aikido acababa provocando el moverse en un “universo muy pequeño”, y la idea que O sensei tenía sobre el aikido era inclusiva, universal.


Siguiendo esta reflexión de Endo sensei, no está de más recordar las palabras de O sensei, al decir:”Yo soy el universo.Mi universo es grande y el vuestro es pequeño.”

Voy a  continuar mi reflexión, hablando de cómo se siente en los tiempos actuales la práctica.


Para los practicantes de cualquier Budo, aunque a partir de ahora voy a hablar sólo de aikido donde tengo 30 años de experiencia, se hace difícil conseguir una práctica asidua en el dojo.

La vida, los deberes familiares y laborales etc, hacen que ya entrenar 3 horas a la semana se vuelva algo difícil, y no estoy entrando aquí, en la inhabilitación propia de una voluntad poco trabajada para sostener una rutina que no es trabajo o deber familiar, lo que aumentaría la dificultad de mantener una rutina continuada en el tiempo.

Al leer el final del manuscrito del agua, del libro de Los cinco anillos de Miyamoto Musashi:”Sen michi no keiko o tan to shi, man nicho no keiko o ten to su” que puede ser traducido como:” Mil días de entrenamiento para forjar, diez mil días de entrenamiento para pulir”, cualquier practicante actual puede entrar en  desaliento respecto a la evolución y mejora dentro de su aikido.

Pero creo, como ya empezaba este escrito, que el problema radica en el sentimiento de separatividad. El considerar separados el dojo de la vida cotidiana.


Al empezar a hacer aikido, cuando llevan lo estudiantes un tiempo, y sobreviene la primera de las crisis, si me han honrado con el honor de hablar conmigo en lugar de desaparecer directamente, me gusta decirles que esto del aikido va de convertirse en aikido, no de hacer aikido, y que eso hace que cualquier persona, tenga el nivel de práctica que tenga este aportando al aikido muchísimo, de hecho su propia vida.

Que esto no va de practicar de una forma, sino que va de convertir nuestra vida en práctica a través del aikido, y convertir las características propias, físicas y mentales, en herramientas del aiki, coloreadas con la individualidad propia de cada uno.

Los mil días de entrenamiento de los que habla el maestro Musashi, son los mil días o las miles de horas de vida.

Convertirse en aikido es convertir la vida en práctica. Es “encarnar” los principios del aiki: la no resistencia, la no violencia, la conexión, el tenkan, la distancia, el orden corporal, la escucha, la unión con la naturaleza,desde que nos levantamos por la mañana hasta que nos acostamos por la noche.

Por supuesto no quiero que esto que estoy escribiendo se confunda con dejar de practicar en el dojo. No, es todo lo contrario.

En mis lecturas y estudio del zen, he escuchado en muchas ocasiones decir que el hecho de sentarse a meditar es ya nuestra naturaleza búdica expresándose. No hay que conseguir un objetivo, no hay “buenas o malas” meditaciones.

El maestro zen Shunryu Suzuki dice que:” todo es práctica, sentarse, respirar, trabajar, comer….”

La mente del zen y la mente del aikido son la misma, de hecho no hay mente del zen y mente de otra cosa….Pero lo que quiero expresar al decir esto, está tomando como referencia lo que dijo D.T.Suzuki al ver a O sensei practicando: “Esto es zen en movimiento”. 

También quiero hacer referencia a lo que Hakui Ekaku, maestro de zen japonés de la escuela Rinzai dijo: “Los que se sientan inmóviles como estacas, eso no es el verdadero zen.”También dijo:” En caminar, estar de pie, sentarse o acostarse, sólo sé el hombre (persona) verdadero sin rango.”

La paráfrasis moderna que se ha hecho de esta enseñanza y que resume perfectamente su pensamiento es :”La meditación en movimiento es mil veces mejor que la meditación en quietud.”


Con estas citas, sólo pretendo ilustrar y apoyar lo que había empezado a decir, de que el planteamiento no es entrenar en el dojo menos, sino todo lo contrario. 

Cuando uno empieza a convertirse en aikido, la práctica diaria, semanal, mensual, se vuelve parte de la rutina vital, y por tanto parte de “ la práctica de la vía “ en su sentido más “Do”, de la palabra vía. Igual que uno come, se lava, o duerme, la práctica del dojo es simplemente una de esas cosas. No se hace con un objetivo concreto, es una de las formas  en que se manifiesta “mi naturaleza búdica”( utilizando las palabras del zen).

Pero alguien se preguntará, sobre todo si lleva poco tiempo de práctica, o lee esto desde fuera del aikido,¿por qué? .¿Por qué practicar aikido?.

La verdad que no tengo respuesta a esto. No pienso que el aikido sea “ la verdad única “!( de hecho si pensara eso, sería un claro ejemplo de que no he entendido nada del mensaje de Ueshiba).


Cuando me piden que defina el aikido, y de hecho la definición está en mi web, lo defino( hoy día) como : un camino espiritual con una metodología marcial, que mejora todos los aspectos de la vida( salud, psicología,relaciones, defensa personal, vida laboral…).

Creo que la cultura humana tiene otros muchos caminos para : ”expresar la naturaleza búdica”. 


Por eso es importante probar.

Ver, probar, sentir, y si hay un movimiento interior, de sentimiento, sensaciones e ideas , que te “pegan- te enganchan” a la práctica, creo sinceramente que merece la pena integrarlo, a la “práctica” de la vida.

De manera que este escrito podría hablar de otros caminos sin duda. San Juan de la Cruz dijo:”la creación es rastro del paso de Dios”.

Yo creo que la verdad,Dios, la naturaleza búdica….está aflorando en todas las prácticas.

Pero si has visto el aikido y has sentido un movimiento de interés, o ya lo has probado, o llevas meses o años de práctica, eso que estás sintiendo, esa conexión nosotros lo llamamos musubi, o aiki.

Pero algo que aprendemos enseguida del musubi, o del aiki es que hay que fortalecerlo, cuidarlo, y la manera de cuidar es poner atención e intención.

Cuando O sensei hablaba de aiki, decía que otra forma de entenderlo, de leerlo, es como amor.

Pues bien, por experiencia sabemos, que el amor hay que nutrirlo, cuidarlo, abrirse a él.

En una charla que escuché de Dokushō Villalba ( maestro zen español, fundador del monasterio Luz serena), ésta decía que el amor era como una fuerza de gravedad que nos acercaba a las cosas o a las personas, etc.

Pues bien, si los que hacéis aikido sentisteis ese movimiento interior hacia la práctica del aikido, os invito a cuidar ese aiki que sentisteis y que sentís en la vida diaria. Os invito a cuidar el musubi con la práctica diaria de la propia vida y con la práctica del dojo, para que ese amor que sentisteis siga creciendo, o cuando menos se vuelva estable, sostenible y duradero, siendo así personas del Camino o del Do.

Luis