lunes, 29 de junio de 2026

Heiwa no Budo

 Heiwa no budo

Con estas palabras definía O sensei su budo, el budo de la paz. Pero que difícil sigue siendo transmitir una idea de Budo de la paz , sobre todo al recibir la resistencia incluso desde dentro del propio Aikido.

Si la práctica transmite, suavidad, fluidez, conexión, serenidad, en seguida se activan resistencias en muchos practicantes y no practicantes de aikido, porque posiblemente sus temores, o sus ideas sobre el budo, les hacen demandar expresiones de fuerza, contundencia, velocidad, resistencia, victoria,etc…

El unir la idea de Budo con todas esas ideas, es lo que hizo seguramente que mi sensei, Endo Seishiro, en varias ocasiones se haya planteado públicamente, no considerar el Aikido como budo. Como él ha explicado en esas ocasiones que lo ha verbalizado en público, esa idea nace, de cómo interpreta mucha gente la práctica del budo, lo cual hace imposible en muchos casos el acercamientos a principios como la conexión, o la no resistencia, de los que plantea en su práctica Endo sensei, o a trascender la idea de un ego pequeño, para acceder a una idea mucho más inclusiva como el  “yo soy el universo” de O sensei y su idea del Budo de la paz.

Hablando hace poco con el sensei Pepe Jesús, para él, el aikido sería como el salto cualitativo siguiente al Budo. En un proceso evolutivo que iría del Bujutsu al Budo, el aikido sería el siguiente paso cualitativo, el paso a un budo de la paz.

Cuando Pepe Jesús sensei me comentó su forma de verlo, aclaró en mí muchas cosas que estaban en mis sentimientos y mis explicaciones, pero que su reflexión, con la lucidez y claridad que siempre lo caracterizan, fue como encender una luz dentro de una habitación que estaba en penumbras.

Por supuesto que no hay una idea fija, una verdad absoluta acerca de nada, ni pretendo transmitir eso. Pero el “movimiento” que define el “ ser  -humano”

 ( “El hombre es un ser móvil. Si no se desplaza hacia lo bueno, sin duda se desplazará hacia lo que no lo es. Si esta conciencia no se alza aquí, otra conciencia se alzará allá.” El sermón del demonio - Issai Chozanshi) 

en mi caso, se mueve hacia este planteamiento acerca de la práctica del aikido, y acerca de la vida en general.

Pero un camino de paz, es de todo menos un camino pacífico en un mundo como el que vivimos.

Tenemos numerosos ejemplos en la historia humana donde ese camino acabó en muerte para los que construían la paz.

Pero además en un sistema que potencia la competencia, y el egoísmo ( utilizando las palabras del papa Francisco al definir la cultura de nuestros tiempos :”cultura del rendimiento” y “cultura del descarte” ), el construir en la paz requiere, primero triunfar constantemente sobre el pequeño yo que habita dentro de mí y que es un producto de la sociedad en la que vivo. Me gusta llamarle “ artefacto social” a ese pequeño yo, que es reactivo y competitivo y que tiene miedo a diferentes situaciones.

(“Yo soy el universo.Mi universo es grande y vuestro universo es pequeño.” O sensei Ueshiba)

Pero en segundo lugar es difícil, que sea aceptado un discurso de paz, de conexión (ki-musubi ) de igualdad, inclusión, serenidad, no resistencia, en una tradición marcial.

Cada vez que publico un video, aparecen muchas críticas, que ya simplemente se dedican al insulto personal y a despreciar mi práctica , porque no ven reflejado en mis movimientos lo que consideran que es la verdad del aikido, la cual por supuesto deben conocer, y la defienden con el insulto.

El camino de Heiwa no budo, considero que no es solamente algo que tiene que ver con la práctica, tiene que ver con una forma de ver y “hacer” el mundo. Por eso a mis alumnos siempre les pido que cuiden sus palabras, comentarios, que profundicen en el origen de las actitudes que les molestan en los demás , y mantengan un perfil bajo, invirtiendo en lo que los conecta y no en lo que los separa de los demás . Por supuesto se que esto es tremendamente “friccionador” y diría casi “abrasivo” en los tiempos que vivimos, donde la opinión de uno es tan importante, y defender lo propio, nuestra verdad y a los nuestros, se ha convertido en una gran razón para atacar a “los otros”.

Tener planteamientos inclusivos y de respeto y aceptación de lo diferente , y evitar el enfrentamiento, se ve como claros rasgos de debilidad.

Pero sinceramente, creo que el aikido, puede ser una herramienta de transformación, personal y social. Creo firmemente que mantenerse en una práctica de tipo marcial, que busca la conexión y la no violencia, es un elemento transformador, incluso diría “alquímico”, precisamente por pertenecer al mundo marcial.

Una mente racional e inteligente, que lleva a la empatía, la compasión, la cooperación y la unión, vendrían a ser para mí, las principales ventajas evolutivas del ser humano, y son las que determinarán sin duda  nuestra supervivencia como especie, y la misma supervivencia de nuestro entorno vital.

Mantener planteamientos de separatividad, exclusión, egoísmo, violencia….nacen sin duda de la ignorancia, y son las “contra-habilidades” que nos llevan a la extinción y a la destrucción de nuestro entorno vital, o usando el pensamiento budista, es el origen de todo sufrimiento.

Por supuesto que desarrollar una actitud de paz, no conlleva que no exista el conflicto. Es que aún en el conflicto, uno elige la paz como acción, como pensamiento, como decisión, asumiendo el “sacrificio “ egoico que ello conlleva, y las consiguientes reacciones por parte de una sociedad construida en el ego, la separación y el egoísmo.

Es cambiar, usando conceptos del papa Francisco, de una “cultura del rendimiento y el descarte” a una “cultura del encuentro”.


Buscar una práctica, donde ante el conflicto buscamos la libertad de movimiento, o ante la oposición, buscamos la conexión y la unidad para resolverlo, creo que es el camino del Heiwa no Budo, y esto que digo por supuesto tendrá diferentes expresiones físico-técnicas. 

Pero es importante mirarse con honestidad, a ver si de verdad lo que hacemos, pensamos y decimos, están alineados con este principio, llevándonos a convertirnos en instrumentos creadores de paz. Esto será sin duda un camino para siempre, donde nos equivocaremos muchísimo, pero sin duda ese camino tendrá un destino claro donde dirigirse, y saber el rumbo es lo más importante.

El “lenguaje corporal” que utilizamos en las técnicas es marcial, por lo que cuando los movimientos se producen libres, fluidos, suaves, sin intentar forzar, y estando conectados, a veces pueden percibirse intensos y poderosos. Especialmente pueden percibirse así, si como uke, mantenemos estructuras más rígidas, de fuerza, y tensión. Pero si incluso en el papel de uke, generamos el conflicto propio y necesario del ataque, desde una visión aiki, es decir, con presencia, equilibrio, conexión con el compañero, suavidad en nuestro cuerpo, trabajando como Endo sensei propone: una idea “pegajosa de uke”, desde ahí descubrimos una faceta como atacante, llena de paz también, donde podemos, con años de experiencia, expresar cada vez más nuestro centro, nuestro equilibrio y conexión, como herramientas de “ataque” en el encuentro aiki. 

Cuando se produce el ataque , Endo sensei durante años nos pedía que no nos perdiéramos a nosotros mismos, y yo creo que hablaba de esto.


En mis clases me gusta decir que los roles de tori y uke los ejecutamos sin necesidad de cambiar nuestra búsqueda, no hay un Jekyll y Hyde. Tanto al defender como al atacar buscamos el orden corporal, el equilibrio , la conexión, la adaptabilidad, la serenidad, la eficiencia en los movimientos, el desarrollo del centro…pero con dinámicas o funciones diferentes, uno hace de defensor a veces y otras de atacante, se personifican dos energías de polaridad diferente, que se encuentran para crear algo.

Por supuesto que sé que aceptar esto es muy difícil hoy día, y necesita de un gran valor. Vivimos unos tiempos donde el referente marcial para muchos jóvenes y no tan jóvenes es el MMA, donde en los combates, cuando el oponente está casi vencido, el contrario se tira a rematarlo con mucha agresividad, o en los pesajes y cara a cara, se empujan insultan etc… mucha gente le gusta y  motiva esto. No voy a negar los grandes deportistas que hay en esta práctica, ni negaré que hay mucho practicante de mma con sentimientos más tradicionales en su práctica, pero lo anteriormente dicho sigue siendo una realidad.

También vivimos en un mundo donde la violencia se usa para implantar el terror, como medio de conseguir objetivos, o se utiliza la violencia como forma de “pacificación “ de conflictos. Seguimos en pleno siglo XXI teniendo el armamento nuclear como protagonista, capaz de destruirnos a todos, usado como baza “ diplomática “ en las relaciones entre las grandes potencias.


De manera que tener una práctica marcial desde la paz, me sigue pareciendo algo revolucionario, como ya lo fue en su origen. Y con esto no quiero decir que lo que se practica hoy en día sea lo mismo que en la época de O sensei. El propio O sensei dijo que el aikido evolucionaría , cambiaría, lo que sí creo es,  que tener en mente  los valores que transmitió O sensei y sus alumnos , debe de ser guía de la evolución del aikido, sin dejar de tener en cuenta el devenir de la sociedad y del mundo, y las necesidades( que no creo sean muy diferentes) que este devenir genera, para conseguir mejorar el mundo. Porque sin duda creo, que casi todos estaríamos de acuerdo en considerar que un mundo en paz es un mundo mejor, o usando palabras de O sensei: “implantar el cielo en la tierra”, “ construyendo una gran familia humana”.

 Propongo algunas cuestiones:

¿Estamos dispuestos al “sacrificio” que supone trabajar por la paz?

(Jesús el nazareno, en sus bienaventuranzas, guía de vida para un cristiano como yo, dijo : “Bienaventurados los que trabajan por la paz, ellos serán llamados hijos de Dios. Bienaventurados los mansos, porque ellos heredarán la tierra”.)


¿He reflexionado sobre qué significa Heiwa no Budo en mi práctica?

(“El aikido no son técnicas para luchar o vencer a un enemigo. Es un camino de reconciliación, haciendo del ser humano una gran familia” O sensei Ueshiba)


¿Reflexiono sobre las enseñanzas que nos han llegado de O sensei a través de sus alumnos, escritos etc, intentando ponerlas en práctica con mis acciones dentro y fuera del tatami?


En definitiva, invito a preguntarnos qué significa que el aikido es el Budo de la paz, y cómo puedo encarnarlo.


Luis.

domingo, 4 de enero de 2026

La vida como práctica del Do.



Para un verdadero budoka no hay dentro y fuera de la práctica y tampoco hay una vida fuera del dojo, todo se convierte en práctica, el dojo es el mundo , la sociedad, el trabajo, la familia, el propio cuerpo.


Cuando el budoka se obsesiona con la idea de la pelea, el conflicto, la defensa personal, etc, acaba intensificando la dualidad del pensamiento, y desde mi punto de vista, ésta intensifica la posibilidad de sufrimiento y conflicto en la vida de uno.

Mi sensei, Endo Seishiro, en varias ocasiones expresó en sus clases en el extranjero( España y Rusia que yo conozca) que a veces se planteaba dejar de considerar Budo al aikido. Su explicación desde mi punto de vista es muy lógica y coherente.

El sensei explica que la idea que se tiene del Budo es tan estrecha tanto dentro como fuera de Japón, por parte de algunas personas, que el considerar Budo al aikido acababa provocando el moverse en un “universo muy pequeño”, y la idea que O sensei tenía sobre el aikido era inclusiva, universal.


Siguiendo esta reflexión de Endo sensei, no está de más recordar las palabras de O sensei, al decir:”Yo soy el universo.Mi universo es grande y el vuestro es pequeño.”

Voy a  continuar mi reflexión, hablando de cómo se siente en los tiempos actuales la práctica.


Para los practicantes de cualquier Budo, aunque a partir de ahora voy a hablar sólo de aikido donde tengo 30 años de experiencia, se hace difícil conseguir una práctica asidua en el dojo.

La vida, los deberes familiares y laborales etc, hacen que ya entrenar 3 horas a la semana se vuelva algo difícil, y no estoy entrando aquí, en la inhabilitación propia de una voluntad poco trabajada para sostener una rutina que no es trabajo o deber familiar, lo que aumentaría la dificultad de mantener una rutina continuada en el tiempo.

Al leer el final del manuscrito del agua, del libro de Los cinco anillos de Miyamoto Musashi:”Sen michi no keiko o tan to shi, man nicho no keiko o ten to su” que puede ser traducido como:” Mil días de entrenamiento para forjar, diez mil días de entrenamiento para pulir”, cualquier practicante actual puede entrar en  desaliento respecto a la evolución y mejora dentro de su aikido.

Pero creo, como ya empezaba este escrito, que el problema radica en el sentimiento de separatividad. El considerar separados el dojo de la vida cotidiana.


Al empezar a hacer aikido, cuando llevan lo estudiantes un tiempo, y sobreviene la primera de las crisis, si me han honrado con el honor de hablar conmigo en lugar de desaparecer directamente, me gusta decirles que esto del aikido va de convertirse en aikido, no de hacer aikido, y que eso hace que cualquier persona, tenga el nivel de práctica que tenga este aportando al aikido muchísimo, de hecho su propia vida.

Que esto no va de practicar de una forma, sino que va de convertir nuestra vida en práctica a través del aikido, y convertir las características propias, físicas y mentales, en herramientas del aiki, coloreadas con la individualidad propia de cada uno.

Los mil días de entrenamiento de los que habla el maestro Musashi, son los mil días o las miles de horas de vida.

Convertirse en aikido es convertir la vida en práctica. Es “encarnar” los principios del aiki: la no resistencia, la no violencia, la conexión, el tenkan, la distancia, el orden corporal, la escucha, la unión con la naturaleza,desde que nos levantamos por la mañana hasta que nos acostamos por la noche.

Por supuesto no quiero que esto que estoy escribiendo se confunda con dejar de practicar en el dojo. No, es todo lo contrario.

En mis lecturas y estudio del zen, he escuchado en muchas ocasiones decir que el hecho de sentarse a meditar es ya nuestra naturaleza búdica expresándose. No hay que conseguir un objetivo, no hay “buenas o malas” meditaciones.

El maestro zen Shunryu Suzuki dice que:” todo es práctica, sentarse, respirar, trabajar, comer….”

La mente del zen y la mente del aikido son la misma, de hecho no hay mente del zen y mente de otra cosa….Pero lo que quiero expresar al decir esto, está tomando como referencia lo que dijo D.T.Suzuki al ver a O sensei practicando: “Esto es zen en movimiento”. 

También quiero hacer referencia a lo que Hakui Ekaku, maestro de zen japonés de la escuela Rinzai dijo: “Los que se sientan inmóviles como estacas, eso no es el verdadero zen.”También dijo:” En caminar, estar de pie, sentarse o acostarse, sólo sé el hombre (persona) verdadero sin rango.”

La paráfrasis moderna que se ha hecho de esta enseñanza y que resume perfectamente su pensamiento es :”La meditación en movimiento es mil veces mejor que la meditación en quietud.”


Con estas citas, sólo pretendo ilustrar y apoyar lo que había empezado a decir, de que el planteamiento no es entrenar en el dojo menos, sino todo lo contrario. 

Cuando uno empieza a convertirse en aikido, la práctica diaria, semanal, mensual, se vuelve parte de la rutina vital, y por tanto parte de “ la práctica de la vía “ en su sentido más “Do”, de la palabra vía. Igual que uno come, se lava, o duerme, la práctica del dojo es simplemente una de esas cosas. No se hace con un objetivo concreto, es una de las formas  en que se manifiesta “mi naturaleza búdica”( utilizando las palabras del zen).

Pero alguien se preguntará, sobre todo si lleva poco tiempo de práctica, o lee esto desde fuera del aikido,¿por qué? .¿Por qué practicar aikido?.

La verdad que no tengo respuesta a esto. No pienso que el aikido sea “ la verdad única “!( de hecho si pensara eso, sería un claro ejemplo de que no he entendido nada del mensaje de Ueshiba).


Cuando me piden que defina el aikido, y de hecho la definición está en mi web, lo defino( hoy día) como : un camino espiritual con una metodología marcial, que mejora todos los aspectos de la vida( salud, psicología,relaciones, defensa personal, vida laboral…).

Creo que la cultura humana tiene otros muchos caminos para : ”expresar la naturaleza búdica”. 


Por eso es importante probar.

Ver, probar, sentir, y si hay un movimiento interior, de sentimiento, sensaciones e ideas , que te “pegan- te enganchan” a la práctica, creo sinceramente que merece la pena integrarlo, a la “práctica” de la vida.

De manera que este escrito podría hablar de otros caminos sin duda. San Juan de la Cruz dijo:”la creación es rastro del paso de Dios”.

Yo creo que la verdad,Dios, la naturaleza búdica….está aflorando en todas las prácticas.

Pero si has visto el aikido y has sentido un movimiento de interés, o ya lo has probado, o llevas meses o años de práctica, eso que estás sintiendo, esa conexión nosotros lo llamamos musubi, o aiki.

Pero algo que aprendemos enseguida del musubi, o del aiki es que hay que fortalecerlo, cuidarlo, y la manera de cuidar es poner atención e intención.

Cuando O sensei hablaba de aiki, decía que otra forma de entenderlo, de leerlo, es como amor.

Pues bien, por experiencia sabemos, que el amor hay que nutrirlo, cuidarlo, abrirse a él.

En una charla que escuché de Dokushō Villalba ( maestro zen español, fundador del monasterio Luz serena), ésta decía que el amor era como una fuerza de gravedad que nos acercaba a las cosas o a las personas, etc.

Pues bien, si los que hacéis aikido sentisteis ese movimiento interior hacia la práctica del aikido, os invito a cuidar ese aiki que sentisteis y que sentís en la vida diaria. Os invito a cuidar el musubi con la práctica diaria de la propia vida y con la práctica del dojo, para que ese amor que sentisteis siga creciendo, o cuando menos se vuelva estable, sostenible y duradero, siendo así personas del Camino o del Do.

Luis