martes, 20 de julio de 2021

There is no next.

En mis meditaciones diarias de Mooji, aparece con asiduidad la expresión :"think there is no next".
De nuevo esto nos lleva al instante presente, pleno, infinito y perfecto , como no podía ser de otra manera, ya que no existe otra cosa. 
En la práctica diaria de aikido, me gusta mucho insistir en este aspecto. En entender que cada gesto, que cada movimiento, vaya impregnado o nazca de una mente que "disfruta", se "recrea", se enfoca en el gesto y en el sentir de ese instante, no yendo al futuro o al siguiente movimiento, aún sabiendo (en el caso del estudio técnico)que vendrá... "there is no next".
Cuando la mente habita en el instante, ese instante se llena del poder de la atención-intención y por tanto del poder de la "presencia", se llena de Centro.
Desaparece el objetivo o la "función"de nuestra mente(bueno no del todo cuando practicamos una forma técnica, pero es importante que el recuerdo de la "función" sea lo mas suave, liviano e incluso transparente posible).
Al desaparecer la función como previo y premisa de la acción y centrarnos en cada acto, en cada percepción, gesto e intención, plenamente, la función del gesto o la técnica,es algo que acaba apareciendo por sí misma. Pero prácticamente se percibirá como con una acción "independiente", es decir como "natural", al no ser buscada o forzada. 
Mi maestro Endo Sensei, siempre dice que no busquemos proyectar, que nos centremos en la relación, y en el intercambio de ki, y la proyección, será un efecto secundario de la acción correctamente hecha y en el momento preciso. 
Alan Watts habla de "amar la materia". Consideraba Alan Watts, que aún creyendo que vivimos en un mundo materialista, realmente no se ama la materia, amamos, o mejor dicho, nos centramos en la función de las cosas. 
Creo que esto es aplicable a lo que estoy hablando del aikido. Se realiza habitualmente un aikido muy centrado en el objetivo, en la función, lo cual hace que el estado mental no sea, desde mi punto de vista el adecuado. Para mí, el estado mental adecuado es aquel que desde la quietud o incluso la vacuidad, actúa, se adapta y decide, con lo que ocurre en cada momento, dentro y fuera de uno(uke, el entorno...), de forma libre, llevándonos así, a un estado de no forzar (wu wei), a un estado de fluir más allá de uno mismo, o más allá del control que la mente-ego quiere ejercer como forma de supervivencia. 
Es aquí, cuando a veces decimos que el cuerpo actúa solo, ya que no hay una mente controlando o forzando un objetivo concreto o una función concreta. Es por eso que es interesante, desarrollar una práctica continuada de jiju waza en nuestros entrenamientos, hasta entrar en un estado de presencia como el que hablo, y del que Endo Sensei habla claramente en su libro. 
Pero que pasa en la práctica técnica habitual, de una técnica concreta. 
Si bien es cierto que conocemos cual será el objetivo final(por ejemplo ikkyo), es importante intentar habitar en un estado mental de "there is no next".
Para eso es importante centrarnos en sentir y hacer plenamente lo que ocurre en cada paso de la técnica, sin prisa, llenando de presencia cada gesto, y es importante que uke haga también su trabajo técnico, aportando el feedback necesario para que sea esa técnica que estamos practicando en concreto, la que aflore. 
De esa manera, los movimientos y las correspondientes sensaciones asociados a ellos y a la técnica en concreto, calarán dentro de nosotros, dentro de nuestro cuerpo, para acabar en su momento, en una práctica más libre, apareciendo sin la necesidad de pensar o forzar, sosteniendo así un estado de no-mente o de mente presente. 
Es por ello que centrarnos en mantener una mente aquietada y "suelta", un ritmo sereno , con movimientos suaves, poniendo nuestra atención en cada paso, evitando la prisa o el querer resolver rápido la técnica, nos llevará al estado mental y corporal que considero adecuado, para ser libres en la acción, con movimientos llenos de presencia y centro, y por lo tanto, con lo que es para mí una profunda expresión de marcialidad. 
En la práctica de un Do, creo que el "objetivo" es no tener objetivo, sino centrarnos en vivir plenamente cada instante del "camino", a través de la atención propia de una "mente presente" . 
Si la finalidad de la ceremonia del té fuera beber té, una máquina expendedora de botellas de té, sería la máxima expresión de ese Do....

Luis


 

sábado, 5 de junio de 2021

El yo-tiempo =miedo

Somos vida


La vida es creadora


La vida crea el yo-tiempo


El miedo habita en el tiempo


Cuando no hay tiempo no hay nada que de a luz al miedo. 


El tiempo es una ilusión, pero una ilusión poderosa


Tanto que identificamos el Soy, con él. 


Construye y se construye del ayer y del mañana. 


La Acción pura no tiene relación con el miedo


La acción impura puede provenir del miedo


Es reacción


La quietud y el silencio tampoco tienen miedo. Son acciones puras


Pureza


Acciones sencillas


Palabras simples


Silencios vacuos


En lo bueno y lo malo...hay miedo


El miedo consume vida


Consume verdad


Acción pura, no correcta


No-acción como acción


La acción pura carece de tiempo....no hay miedo


La acción pura es pre-tiempo


Debilita el miedo


Pensar es tiempo


El instante es vida


Somos instantes


Somos vida


Al pensar creamos distancia 


Distancia con la vida


Y acercamos el miedo


.... 


Respira


Calla


No esperes


No hagas mientras no

dejas de hacer


Actúa


Purifica


No hay tiempo


No hay miedo


Hay Vida


Eres vida


Pero recuerda


 la vida tiene el poder de generar el tiempo.


Y el miedo le sigue de cerca


No generes


No esperes


Se


Tan sólo se


Y todo será como tenía que ser.


viernes, 21 de mayo de 2021

Aikido: Crear espacio

 


En la práctica del Aikido afrontamos el principal de los conflictos :el miedo. Y nos enfrentamos al principal de los enemigos: nosotros mismos.

En la práctica diaria debemos ir soltando cosas, creencias, opiniones y juicios, buenos y malos. Debemos crear el espacio para que la substancia esencial aflore, y no se me ocurre mejor palabra para nombrarla que el Amor.

"Toda vida es la manifestación del espíritu, la manifestación del amor.  Y el Arte de la Paz es la forma más pura de ese principio." Morihei Ueshiba

El proceso de desaparición de nuestros miedos y elementos limitantes, va intrínseco a cada uno de ellos. Todo, como decía Masahisa Goi, está en el proceso de desaparecer. Pero es cierto, que el ego pequeño, hace de resistencia a su propia desaparición. Considerar que las cosas, sentimientos, creencias y pensamientos, tienen una entidad propia, intrínseca y densa, genera una gran resistencia al proceso de desaparición que les es natural.
Es con la práctica diaria, centrándonos en percibir el encuentro como una "danza marcial" de diferentes vibraciones del Ki, donde puede intensificarse o simplemente liberarse, el proceso de desaparición de todos aquellos elementos que conforman el pequeño yo, y que son limitantes de nuestra verdadera naturaleza o gran yo.


  • "Si no te has vinculado a ti mismo al verdadero vacío, nunca entenderás el Arte de la Paz."Morihei Ueshiba

El conflicto, por tanto, está en el proceso de desaparecer desde que aparece. El no retener ese proceso dentro de nosotros, ni fuera, creo que es parte del objetivo del Aikido. Purificar(misogi), soltar, dejar ir...todo lo limitante, empequeñecedor, perturbador... para que quede ese espacio vacío, donde el universo se manifiesta de manera más intensa, y que da lugar a una acción equilibrada, armónica ,compasiva y poderosa, en definitiva, surge ese algo esencial que está en la esencia de todo, que podríamos llamar Amor.

  • "La esencia del Arte de la Paz es limpiarte de malicia, sintonizarte con tu medio ambiente, y limpiar tu camino de todo obstáculo y barreras." Morihei Ueshiba
Pero además, no pensemos que esta labor es algo que sólo nos concierne a nosotros o a dos de nosotros. Cuando permitimos este proceso "creador de espacio",cuando dejamos ir nuestras limitaciones, tanto buenas como malas, aparece, sin más esfuerzo, la luz que disipa todo conflicto. Esta luz, como decía, no sólo incluye lo propio, sino también lo ajeno, lo colectivo, incluye al global. Todo el universo es una interrelación constante, nada está separado. De manera que cada práctica correcta, donde conseguimos enfatizar la relación, la conexión, entre nuestro espíritu y nuestros movimientos, con la consecuencia inmediata de la conexión con el compañero, lo que va a permitir, es la disolución de la separatividad, densa y ficticia, que nos mantiene en el sueño de la separación y el conflicto... Como decía, cada práctica, se convierte así, en una oración, en una petición, en una ofrenda en el altar de la vida, para disolver la energía global del conflicto.
Cada práctica por tanto, no es sólo para nosotros, y para nuestros compañeros, cada práctica del Aikido, se convierte en una acción directa sobre la energía de todos los conflictos. Cuando hacemos espacio en nosotros, lo estamos haciendo también en todo el universo, y el beneficio es colectivo, es universal.

No debemos cerrarnos al conflicto, no debemos darle la espalda, ni ocultarlo. El aikidoka aprende a amar la vida en su plenitud. Por ello, la práctica de un Aikido con la intención correcta, hace a personas más abiertas, llenas de aceptación y valor, sin miedo al conflicto. El aikidoka se vuelve un transformador de la energía. Transforma la energía del conflicto en luz, en creatividad, en armonía... Pero para sí mismo y también para todos y todo.

Conflicto, soltar, vacuidad, Amor, aceptación, valor, purificación, interrelación, conexión, transformación, vida.... Aikido.



"No encares este mundo con temor y rechazo. Afronta con valor todo lo que los dioses te ofrecen."

"El verdadero guerrero es invencible porque no lucha con nadie. Vencer significa derrotar la idea de disputa que albergamos en nuestra mente."

"En situaciones extremas, el universo entero se transforma en nuestro enemigo; en momentos tan críticos, la unidad de mente y técnica es esencial: ¡No permitas que tu corazón titubee!"

"Tan pronto como te ocupas del "bien" y el "mal" de tus semejantes, creas una abertura en tu corazón por la que entra la malicia. Examinar, competir y criticar a otros te debilita y te derrota."
Morihei Ueshiba

Luis Mochón

lunes, 10 de mayo de 2021

Quietud, orden corporal, relación...

 La práctica diaria en el dojo se convierte en un laboratorio de las sinergias de la vida. 

De alguna manera podríamos decir que la práctica del Aikido nos lleva a tener la experiencia del día a día de una forma más intensa. 

Nuestra mente nos está constantemente bombardeando con apreciaciones y juicios de las experiencias sensoriales. Constantemente la mente va diferenciando entre bueno y malo, agradable y desagradable, correcto e incorrecto.Discrimima y carga emocionalmente nuestras percepciones.... Esta acción mental genera una realidad falsa, donde el mundo y nosotros estamos separados, y el mismo mundo se convierte en un espacio lleno de cosas diferentes y separadas. 

Pero la realidad es que no hay "cosas" como tales, lo que existe son "relaciones" Y nosotros somos también parte de esa realidad, es decir somos relación, la realidad es una interrelación constante. 

En la práctica del dojo ocurre  lo mismo. La percepción del "otro" como un agente diferente de mí, nace de una mente discriminadora, marcada por los pensamientos. Centrarse en el sentir, en las sensaciones durante la práctica, nos puede acercar más a la realidad unificada que es "relación".

Para esto es necesario pararse, generar presencia, no dejándonos arrastrar por la mente reactiva y diferenciadora, activadora de emociones reactivas, que es donde surge el verdadero conflicto, y que arrastra a nuestro cuerpo a acciones carentes de Centro y armonía. 

El mantener un cuerpo relajado, centrado, sensible y ordenado, al mismo tiempo que un sentir centrado en la relación, va a convertir las olas de los pensamientos definidores y clasificadores en gotas de luz, de claridad, en combustible de armonía, unidad y sencillez. 

Las olas de los pensamientos romperán en la quietud y el orden corporal, lo que generará al mismo tiempo un aquietamiento mental que retroalimentará al cuerpo. 

El ciclo de aquietamiento cuerpo- mente, mente-cuerpo, utilizará la energía de los pensamientos y las emociones, transformándolos en comprensión y en decisiones sencillas que generarán acciones sencillas llenas de armonía. 

Luis Mochón


sábado, 8 de mayo de 2021

Sakanashi sensei. El Aikido para vivir en lugar de para sobrevivir....


"El Aikido nos va reprogramando de a poco, como un proceso continuo, y nos revivifica mientras nos enseña a no reaccionar sino a accionar. Los aspectos rígidos de la psicología personal son como las tensiones del cuerpo. Se van aflojando los hombros, se aprende a estar relajado en medio del ataque. Se tiene más tiempo para ver las cosas, más sensibilidad para penetrar en la realidad, se adquiere más confianza porque uno se siente mejor parado. En cambio, si se está nervioso, aparece el antiguo patrón de conducta: no es uno el que actúa, es una reacción insegura sin rumbo. Es como la diferencia entre vivir y sobrevivir. No queremos gastar el tiempo de nuestra vida en la supervivencia de la respuesta inmediatista a los estímulos exteriores. Es una vida de autómatas. El Aikido nos conecta con la profundidad de nuestro ser a través de la conciencia, de la autoconciencia corporal. Porque por medio del contacto del contacto con el cuerpo nos enfocamos en la realidad. En cambio, si no me doy cuenta cómo estoy parado, difícilmente percibiré como me encuentro en mi interior. El Aikido nos da una percepción de nuestro Estado corporal y emocional. Y ésta es la verdadera espiritualidad en la tradición de Japón: una espiritualidad concreta en el mundo material y corporal que se expresa en acciones. Esta acción es la que llamamos la acción centrada, la que se hace desde un Centro, y en nuestra tradición el centro es el Hará. "
Masafuni Sakanashi sensei

sábado, 27 de marzo de 2021

Vacío, libertad, Budo


Creo que en el Aikido, el encuentro  con el compañero debería transmitir marcialidad (Budo) , pero al mismo tiempo   debe estar lleno de aiki, que es el elemento definitorio de este Budo que se llama Aikido, y ambas cosas creo que nacen y se definen desde la libertad. 

"Aiki es el poder para coincidir y armonizar de manera infinita."

O sensei

Para conseguir esto, creo necesario, llevar a cabo una labor consciente de vincularse al vacío. 

Es en el vacío "desde" y "en" donde para mí, surge todo. Vincularse a él desde la experiencia material: el pensamiento, la forma o la técnica, creo sinceramente,que es  lo que marca la diferencia en nuestra práctica. 

Cuando hablo de vincularse al vacío, hablo por supuesto de hacerlo, desde esta experiencia que vivimos, que es una experiencia de no vacío. Hablo como caminante de un Budo, del Aikido en concreto, y por tanto,  de un Do o camino, que se manifiesta a través de formas y técnicas.


"Un Do es un Do sólo cuando el espíritu y el principio están actualizados como técnica. " 

Yamaguchi sensei


Me planteo así, que manera tengo, desde un yo que escribe; habla; entrena; enseña... cómo vincularme al vacío, que en definitiva, es el origen de todo y por tanto, lo asocio a la libertad.

Entendiendo la libertad en el Budo, como la capacidad de ser o  hacer con las mínimas restricciones, pese al conflicto. 

Eliminadas dentro de lo posible, las que son propias, a través del trabajo del cuerpo (movilidad,flexibilidad,fortaleza...) y de la mente ( la quietud, el silencio, la aceptación, el autocontrol); y las ajenas, a través de los principios técnicos  heredados (Keiko) , aprendidos y experimentados con sinceridad día a día en el tatami. 


"El vacío consiste en la libertad de ser y hacer. "

 O Sensei


Pero también relaciono el vacío con el "no-pensamiento" o la "no-mente"(mushin). Concepto muy nombrado y estudiado en Oriente, y en el mundo del Zen y las Artes marciales en particular. Un concepto a veces abstracto y espiritual, pero al mismo tiempo profundamente terrenal y simple, asociado a la vivencia plena del presente, sin ausentarse de él, siendo posible así, la libertad de la que hablaba, que sólo es realizable en el ahora. 


"Pensé que yo mismo necesitaba ser capaz de hacer esto en mi Keiko, es decir, practicar sin mente (mushin) "


Endo sensei


Pero cuando realizamos técnica(waza) o formas(katas) , la mente aparece, tanto en el proceso de estudio, como en el proceso de la práctica, con la toma de decisiones en el encuentro. 

Llegado este momento voy a introducir la idea del ki. 

Enfocarnos en sentir y manejar el ki propio, el del compañero o atacante y el del encuentro, incluyendo el del entorno y todo lo que resulta de esa situación (aiki, kimusubi, kimchi...) , creo que permite trascender bastante el pensar, aunque desde luego y siendo sinceros, no del todo para mí. 


Siempre he dicho en mis clases, que si la relación marcial fuera representada por una línea,ésta debería estar formada por una multitud de puntos oscuros: que serían la "escucha" o la consciencia del ki (intención, postura, tiempos, distancias,entorno....). Y algunos puntos blancos intercalados: que son los momentos en que se toman las decisiones (técnicas, acciones, forma, movimiento conectados...). 

Al alejarnos de esta línea, por tanto, se verá negra, ya que los puntos blancos son los menos. 

Asociado a todo esto me gustaría introducir otra idea, que uso en mis explicaciones, y que sigue estando en el apartado de la no mente, el vacío y el ki. 

El uso de pensamientos sencillos.

Creo que es una realista forma, para mí, de aplicar el vacío o la "no-mente" en la práctica. 


"Cuando un centro surge del vacío, el ki surge. "

O sensei


Creo que los pensamientos complejos y elaborados, nos alejan de la vinculación al vacío, a la no-mente y por tanto  creo que se "consume" o se "quema" ki.

Las acciones tienen por tanto menos presencia, eficacia y aiki. Y si se intenta la eficacia desde ahí, será con un gasto energético (ki) grande, llevando a forzar, seguramente dañar y es debilitante. 

Para mí, y siguiendo está reflexión que hago en alguna de mis clases, los pensamientos sencillos, que son los que considero más  vinculados o "cercanos"al vacío, no queman ki, sino que movilizan el ki, surgiendo así acciones llenas de peso, presencia y aiki, que van a generar una retroalimentación energética que nos nutrirá mientras practicamos. 


Recuerdo un año en Granada, en un seminario de Endo sensei, como el maestro nos dijo que venía enfermo (resfriado, cansado) y que esperaba nutrirse con nuestra energía durante la práctica. La realidad fue que día a día fue mejorando, y al final del seminario me atrevería a decir que estaba completamente normal o incluso mejor que normal. 


De manera que los pensamientos sencillos( que  asocio a los puntos blancos de la línea)serían actualizadores del vacío durante la práctica, que generaran acciones simples, efectivas, sostenibles y naturales, convirtiéndose así en elemento definitorio, de lo que para mí, es una acción marcial o sea una acción de Budo. 

A forma de síntesis de lo dicho hasta ahora, creo que en nuestro Budo debemos dedicar atención y estudio al concepto del vacío, como fuente de la libertad de nuestras acciones, ya que en definitiva, o por lo menos para mí, esa libertad, es el objetivo último de nuestro Do. 


"Practicamos Aikido en última instancia para llegar a ser más libres"

Endo sensei


Luis





domingo, 21 de febrero de 2021

Ofrendas de ken

 

Durante esta pandemia y debido a las restricciones en el contacto, entrenamiento etc, nuestro Aikido, en el Dojo Musubi de Granada, se ha centrado en el desarrollo y estudio a través de Aiki-ken.

Nos está aportando muchas satisfacciones en el desarrollo de nuestras habilidades marciales físicas y mentales. En los momentos más difíciles de confinamiento, y  ahora, para aquellos de nosotros que por imposibilidad, miedo o por precaución, siguen sin venir a entrenar presencialmente, elaboré una serie de videos sencillos para practicar cortes y combinaciones simples, pero pidiendo que se realizaran con un alto grado de concentración y con voluntad.

En todo este proceso empecé proponiendo, y después otros alumnos de alto grado continuaron activando esta propuesta, el realizar una especie de meditación-oración-entrenamiento a través de los cortes de bokken. El vincular una acción marcial con un plano espiritual o religioso, a través del esfuerzo y la acción consciente (contemplación), como se verá en el fragmento de la obra de Kenji Tokitsu, es algo tradicional vinculado a los orígenes del Bushido y del Budô.

Algunos, como fue mi propio caso, lo llevamos un poquito más allá y realizamos esta acción u ofrenda con un bokken más pesado (suburito).

La propuesta fue el realizar 1000 cortes diarios, dedicándoselos a la divinidad budista Fudo Myoo, símbolo de la mente inamovible que debemos desarrollar en las artes marciales y en la vida, y al mismo tiempo, divinidad protectora de los artistas marciales. El objetivo era alcanzar los 10.000 cortes.

Después de esto, la acción de los 1.000 cortes quedó establecida como una práctica simbólica de concentración, de adaptación activa y de resistencia o lucha al mismo tiempo, ante una situación que estaba “atacando” nuestra práctica diaria, pero que gracias a la “invocación” del espíritu de la tradición marcial antigua (geiko) y al apoyo en las formas que nuestro Do nos ofrece a través del Aiki-ken, al mismo tiempo, nos permitía crecer y fortalecernos como budokas, ya que el budoka se fortalece y crece en los conflictos.


 

Luis Mochón

 

Fragmentos del libro :”Miyamoto Musashi” de Kenji Tokitsu

“La obra de Musashi es testimonio de una gran implicación en la perfección del sable. Esta tendencia se estabiliza y se refuerza durante el período Edo, en el que se elabora un modelo cultural de acción: implicarse profundamente en un acto es una de las mayores virtudes del guerrero. La realización de todo acto adquiere consistencia y dimensión por la precisión gestual que se requiere. En todos los momentos de su vida, tanto si descansa o está de guardia, el guerrero debe tener la postura adecuada.

La línea divisoria que occidente traza desde hace tanto tiempo entre cuerpo y mente pierde en este caso su pertinencia. Tanto en el acto como en la relación social, es toda la persona física y moral la que está presente. El trabajo intelectual no puede disociarse del cuerpo. Así, la caligrafía es a la vez de manera indisociable, pensamiento, postura, trabajo de inspiración y dominio del gesto.[…]

Musashi utiliza varias veces en su obra la expresión chô tan seki ren, literalmente chô, mañana,tan, forjar, seki, la noche, ren, entrenar. Esta expresión suele traducirse por “me entrené mañana y noche”, pero yo la he traducido por: “he continuado entrenándome y buscando de la mañana a la noche”.

Musashi escribe al final del Manuscrito del agua: Sen michi no Keiko o tan to shi, man nichi no Keiko o ren tu su que yo he traducido por: “Mil días de entrenamiento para forjar, diez mil días de entrenamiento para pulir”.

Para quienes se consagren seriamente a la práctica del Budô, es evidente que el entrenamiento de Musashi podría abarcar un día entero, sin limitación, de la mañana a la noche. Conocemos en muchos guerreros un grado de entrenamiento que va más allá de lo imaginable. Tan pronto se despierta la atención, la vida entera se asocia al entrenamiento. Los guerreros intentaron incluso llenar los momentos de vacuidad de atención, como el sueño, el aseo, el baño y las comidas, por una mayor disponibilidad ante la eventualidad del combate.[…]

El templo Hayashizaki está dedicado al maestro del mismo nombre, fundador del iai (arte de desenvainar el sable), que vivió en el siglo XVI. Durante el período Edo muchos adeptos fueron a ese templo  para superar el límite de su arte y realizar una forma de voto: consagrar uno o varios días al ejercicio exclusivo del iai para honrar a los dioses y progresar mediante la superación. Nakayama Hakudo, uno de los mayores maestros de iai del siglo XX, hizo una jornada de voto en este templo. Estuvo 24 horas y consiguió desenvainar algo más de 10.000 veces ese días. Para ello, se entrenó sin parar, sin dormir, bebiendo únicamente sopa de arroz de un bol que tenía al alcance de la mano. En el registro del templo hay inscrito un número considerable de personas que han desenvainado entre 30.000 y 40.000 veces. Los tres adeptos que llegaron más lejos se quedaron siete días y desenvainaron más de 90.000 veces, lo que quiere decir cerca de 13.000 veces al día como promedio.[…]

¿Podemos imaginar qué tipo de esfuerzo debió realizar el que continuó durante 7 días? Estos hechos nos ayudan a medir el desfase entre nuestra manera de pensar y de vivir y la de aquellos guerreros. Todas las técnicas tradicionales que hemos heredado en el  Budô se forjaron gracias a esta excepcional inversión de enregía, que los adeptos prosiguieron durante varios siglos. Siguiendo esta tradición, buscaban la fusión de cuerpo y mente e iban hasta el límite del esfuerzo físico para alcanzar el sentimiento de que es mediante la mente como el cuerpo puede proseguir sus gestos.[…]

Así podemos comprender mejor el adagio japonés según el cual, mirando el cuerpo y la postura de una persona, se ve su actitud mental y su nivel espiritual.”

lunes, 4 de enero de 2021

Paréntesis o vivir




El miedo mantiene en estos momentos a muchas personas en un estado de paréntesis, como con una idea de no moverse, para no ser descubierto o como el avestruz que entierra la cabeza hasta que todo pase. 

Pero esta actitud, significa para mí, algo así como un paréntesis en el vivir.
Recuerdo  momentos como el 11s o el 11m, que provocaron en mi entorno familiar un cierto miedo,durante años, a  que  viajara en avión,o miedo de ir a Madrid o a Barcelona después de su atentado reciente, como también surgieron este tipo de miedos, cuando viajaba a Israel en determinados momentos por ejemplo. Incluso yo, que parte de mi trabajo es viajar, he sentido temor por todo esta clase de situaciones,aunque nunca he permitido que un miedo me paralice, y mira que tengo unos cuantos). También recuerdo aquella época en que el Sida golpeó fuertemente a varias generaciones, y hasta que no se tuvo un mayor conocimiento, se implantaron muchos tabús y miedos, que hoy vemos innecesarios, a la luz del conocimiento.
Pero entonces, en todos estos casos, se desarrollaron medidas a seguir, para poder continuar con la vida, y así, poder seguir viviéndola intensamente.
Actualmente, en esta marco de pandemia que estamos viviendo, conocemos las medidas de protección que son necesarias para intentar evitar el contagio de este Coronavirus, aunque por supuesto, y es algo que en la sociedad del bienestar no se entiende, el 100% de seguridad no existe en nada, ni nadie puede asegurarla.
Tengo el íntimo convencimiento, que es peligroso permitirle al miedo llevarnos a vivir en un paréntesis vital,porque seguramente, esto no es un paréntesis, esto, actualmente,y posiblemente "mañana, pasado y el otro", es la vida en uno de sus constantes cambios. 

Usar las medidas necesarias y continuar con nuestras vidas, se hace algo imprescindible, como ya hicieron nuestros antepasados en épocas de epidemias, guerras, atentados, catástrofes naturales, etc...El estado del bienestar en el que vivimos, nos ha restado mucho coraje de vivir, de luchar por vivir de acuerdo a unos principios, a unos anhelos vitales, que parecen ahora  en peligro, y que la sociedad del bienestar, nos ha vendido como gratuitos o como derechos hereditarios de nacimiento. 

El valor para vivir es siempre importante, la vida no es algo fácil, y requiere de valor para afrontar muchas situaciones y decisiones, pero ahora es más evidente que nunca.

Un paréntesis de vivir, promovido por el miedo, con sus diferentes nombres, puede dejar heridas incurables o perpetuar el aislamiento para siempre, ya sea físico o psico-emocional, viéndose así nuestra vida reducida a casi nada, o reducida sólo al mundo digital o virtual, que crea un abismo de distancia con la vida natural.
La ciencia nos da las medidas a tomar, pues bien, hay que tomarlas,aplicarlas, e intentar vivir plenamente. Creciendo día a día, con nuestras búsquedas y pasiones, con nuestros sueños y anhelos, o la humanidad, quedará reducida a su mínima expresión.
Por supuesto el mundo digital es ya una nueva realidad, y para mí, no es negativa. Lo que considero negativo, es pensar que esa realidad puede sustituir a la realidad más natural, que es la esencia del ser humano y del propio mundo. La realidad de la presencia física, del usar nuestro cuerpo para movernos, trabajar, jugar, disfrutar, estudiar,sudar, esforzarse.... Mirar a los ojos, tocar, sentir frío, calor, sentir la lluvia, el sol, la naturaleza...
El ser humano, en tanto parte de la naturaleza, necesita conectar con ella, y es la acción corporal la que conecta nuestro ser con los ciclos vitales propios y de nuestro entorno natural y es también la forma de actualizar nuestro espíritu de acuerdo a su experiencia humana.
Compartir con otras personas, mirarnos, tocarnos, comunicarnos.... es algo esencial de nuestra naturaleza humana.
Confiemos en la ciencia, en las medidas de protección, seamos responsables en el uso de ellas, pero no paremos de vivir, no reduzcamos nuestra humanidad por miedo.
La sociedad del bienestar nos ha vuelto cobardes, débiles y egoístas, y este virus lo está poniendo de manifiesto. Y por supuesto, también están  aquellos que ya no se encontraban cómodos en esta sociedad, o que con la aceleración que estamos viviendo hacía la deshumanización, han reaccionado. Como decía, estas personas, sí han mantenido el coraje, cuando todo se ha venido abajo, el coraje de seguir viviendo, haciendo y siendo, a través de la capacidad de adaptarse, algo tan esencial para la supervivencia. Protegiéndose y protegiendo a los demás, pero no permitiendo que la chispa de vivir entre en "stand by", o que la vida sea algo en diferido, sino que continúe brillando y de manera " Presencial", incluso más intensa si cabe.
"No es saludable estar adaptado a una sociedad profundamente enferma".
Esto decía Krishnamurti, pues bien,
habría que preguntarse:¿estoy adaptado? ¿Incluso cómodo, en esta sociedad actual desnaturalizada y deshumanizada, a esta vida en diferido?
¿Prefiero mirar la vida desde una ventana para sentirme más seguro,porque vivir directamente es peligroso?.
Esto no es un paréntesis, no es una hibernación de meses, esto es la vida, que continúa sin parar su camino, como un río poderoso, que siempre estuvo lleno de cambios y transformaciones,y esos cambios, incluyen peligros, enfermedad y muerte, aunque la modernización y el "avance" social nos haya hecho pensar, que nada cambia y que los peligros o no existen o están controlados y que la muerte les pasa a otros. 

Recordando al hombre prehistórico que fuimos(y que creo no es tan diferente del actual) , me pregunto:
¿Qué elijo? ¿mantenerme en mi cueva, por miedo a los "animales depredadores"del exterior?
O ¿ Cojo mi arco y mi lanza y salgo a investigar el entorno de mi cueva y todo lo que me rodea, ampliando así mis horizontes vitales, haciendo uso del privilegio de mi humanidad, aún a riesgo de ser atacado por un depredador y morir?.
Y no quiero terminar sin referirme a aquellos que no toman medidas y que actúan con un total egoísmo poniendo en peligro a los demás. Eso que hacéis no es vivir plenamente. Es otra manera de deshumanización, otra plasmación del miedo, del miedo a ser responsable, a ser proactivo en mitad de los cambios. Miedo a perder el maravilloso bienestar que nos mantiene pasivos, cobardes, débiles y apesebrados, con las barrigas llenas y la cabeza ocupada. Entonces se elige correr hacia adelante, con una venda en los ojos,como si no existieran los cambios,pensando que huyendo hacia adelante, sin mirar, todo seguirá igual...pero  cuando se hace esto, sin arcos, sin lanza y sin nada, no lo dudes, te comerá un tigre a los pocos metros de tu cueva....
L.