lunes, 10 de mayo de 2021

Quietud, orden corporal, relación...

 La práctica diaria en el dojo se convierte en un laboratorio de las sinergias de la vida. 

De alguna manera podríamos decir que la práctica del Aikido nos lleva a tener la experiencia del día a día de una forma más intensa. 

Nuestra mente nos está constantemente bombardeando con apreciaciones y juicios de las experiencias sensoriales. Constantemente la mente va diferenciando entre bueno y malo, agradable y desagradable, correcto e incorrecto.Discrimima y carga emocionalmente nuestras percepciones.... Esta acción mental genera una realidad falsa, donde el mundo y nosotros estamos separados, y el mismo mundo se convierte en un espacio lleno de cosas diferentes y separadas. 

Pero la realidad es que no hay "cosas" como tales, lo que existe son "relaciones" Y nosotros somos también parte de esa realidad, es decir somos relación, la realidad es una interrelación constante. 

En la práctica del dojo ocurre  lo mismo. La percepción del "otro" como un agente diferente de mí, nace de una mente discriminadora, marcada por los pensamientos. Centrarse en el sentir, en las sensaciones durante la práctica, nos puede acercar más a la realidad unificada que es "relación".

Para esto es necesario pararse, generar presencia, no dejándonos arrastrar por la mente reactiva y diferenciadora, activadora de emociones reactivas, que es donde surge el verdadero conflicto, y que arrastra a nuestro cuerpo a acciones carentes de Centro y armonía. 

El mantener un cuerpo relajado, centrado, sensible y ordenado, al mismo tiempo que un sentir centrado en la relación, va a convertir las olas de los pensamientos definidores y clasificadores en gotas de luz, de claridad, en combustible de armonía, unidad y sencillez. 

Las olas de los pensamientos romperán en la quietud y el orden corporal, lo que generará al mismo tiempo un aquietamiento mental que retroalimentará al cuerpo. 

El ciclo de aquietamiento cuerpo- mente, mente-cuerpo, utilizará la energía de los pensamientos y las emociones, transformándolos en comprensión y en decisiones sencillas que generarán acciones sencillas llenas de armonía. 

Luis Mochón


sábado, 8 de mayo de 2021

Sakanashi sensei. El Aikido para vivir en lugar de para sobrevivir....


"El Aikido nos va reprogramando de a poco, como un proceso continuo, y nos revivifica mientras nos enseña a no reaccionar sino a accionar. Los aspectos rígidos de la psicología personal son como las tensiones del cuerpo. Se van aflojando los hombros, se aprende a estar relajado en medio del ataque. Se tiene más tiempo para ver las cosas, más sensibilidad para penetrar en la realidad, se adquiere más confianza porque uno se siente mejor parado. En cambio, si se está nervioso, aparece el antiguo patrón de conducta: no es uno el que actúa, es una reacción insegura sin rumbo. Es como la diferencia entre vivir y sobrevivir. No queremos gastar el tiempo de nuestra vida en la supervivencia de la respuesta inmediatista a los estímulos exteriores. Es una vida de autómatas. El Aikido nos conecta con la profundidad de nuestro ser a través de la conciencia, de la autoconciencia corporal. Porque por medio del contacto del contacto con el cuerpo nos enfocamos en la realidad. En cambio, si no me doy cuenta cómo estoy parado, difícilmente percibiré como me encuentro en mi interior. El Aikido nos da una percepción de nuestro Estado corporal y emocional. Y ésta es la verdadera espiritualidad en la tradición de Japón: una espiritualidad concreta en el mundo material y corporal que se expresa en acciones. Esta acción es la que llamamos la acción centrada, la que se hace desde un Centro, y en nuestra tradición el centro es el Hará. "
Masafuni Sakanashi sensei

sábado, 27 de marzo de 2021

Vacío, libertad, Budo


Creo que en el Aikido, el encuentro  con el compañero debería transmitir marcialidad (Budo) , pero al mismo tiempo   debe estar lleno de aiki, que es el elemento definitorio de este Budo que se llama Aikido, y ambas cosas creo que nacen y se definen desde la libertad. 

"Aiki es el poder para coincidir y armonizar de manera infinita."

O sensei

Para conseguir esto, creo necesario, llevar a cabo una labor consciente de vincularse al vacío. 

Es en el vacío "desde" y "en" donde para mí, surge todo. Vincularse a él desde la experiencia material: el pensamiento, la forma o la técnica, creo sinceramente,que es  lo que marca la diferencia en nuestra práctica. 

Cuando hablo de vincularse al vacío, hablo por supuesto de hacerlo, desde esta experiencia que vivimos, que es una experiencia de no vacío. Hablo como caminante de un Budo, del Aikido en concreto, y por tanto,  de un Do o camino, que se manifiesta a través de formas y técnicas.


"Un Do es un Do sólo cuando el espíritu y el principio están actualizados como técnica. " 

Yamaguchi sensei


Me planteo así, que manera tengo, desde un yo que escribe; habla; entrena; enseña... cómo vincularme al vacío, que en definitiva, es el origen de todo y por tanto, lo asocio a la libertad.

Entendiendo la libertad en el Budo, como la capacidad de ser o  hacer con las mínimas restricciones, pese al conflicto. 

Eliminadas dentro de lo posible, las que son propias, a través del trabajo del cuerpo (movilidad,flexibilidad,fortaleza...) y de la mente ( la quietud, el silencio, la aceptación, el autocontrol); y las ajenas, a través de los principios técnicos  heredados (Keiko) , aprendidos y experimentados con sinceridad día a día en el tatami. 


"El vacío consiste en la libertad de ser y hacer. "

 O Sensei


Pero también relaciono el vacío con el "no-pensamiento" o la "no-mente"(mushin). Concepto muy nombrado y estudiado en Oriente, y en el mundo del Zen y las Artes marciales en particular. Un concepto a veces abstracto y espiritual, pero al mismo tiempo profundamente terrenal y simple, asociado a la vivencia plena del presente, sin ausentarse de él, siendo posible así, la libertad de la que hablaba, que sólo es realizable en el ahora. 


"Pensé que yo mismo necesitaba ser capaz de hacer esto en mi Keiko, es decir, practicar sin mente (mushin) "


Endo sensei


Pero cuando realizamos técnica(waza) o formas(katas) , la mente aparece, tanto en el proceso de estudio, como en el proceso de la práctica, con la toma de decisiones en el encuentro. 

Llegado este momento voy a introducir la idea del ki. 

Enfocarnos en sentir y manejar el ki propio, el del compañero o atacante y el del encuentro, incluyendo el del entorno y todo lo que resulta de esa situación (aiki, kimusubi, kimchi...) , creo que permite trascender bastante el pensar, aunque desde luego y siendo sinceros, no del todo para mí. 


Siempre he dicho en mis clases, que si la relación marcial fuera representada por una línea,ésta debería estar formada por una multitud de puntos oscuros: que serían la "escucha" o la consciencia del ki (intención, postura, tiempos, distancias,entorno....). Y algunos puntos blancos intercalados: que son los momentos en que se toman las decisiones (técnicas, acciones, forma, movimiento conectados...). 

Al alejarnos de esta línea, por tanto, se verá negra, ya que los puntos blancos son los menos. 

Asociado a todo esto me gustaría introducir otra idea, que uso en mis explicaciones, y que sigue estando en el apartado de la no mente, el vacío y el ki. 

El uso de pensamientos sencillos.

Creo que es una realista forma, para mí, de aplicar el vacío o la "no-mente" en la práctica. 


"Cuando un centro surge del vacío, el ki surge. "

O sensei


Creo que los pensamientos complejos y elaborados, nos alejan de la vinculación al vacío, a la no-mente y por tanto  creo que se "consume" o se "quema" ki.

Las acciones tienen por tanto menos presencia, eficacia y aiki. Y si se intenta la eficacia desde ahí, será con un gasto energético (ki) grande, llevando a forzar, seguramente dañar y es debilitante. 

Para mí, y siguiendo está reflexión que hago en alguna de mis clases, los pensamientos sencillos, que son los que considero más  vinculados o "cercanos"al vacío, no queman ki, sino que movilizan el ki, surgiendo así acciones llenas de peso, presencia y aiki, que van a generar una retroalimentación energética que nos nutrirá mientras practicamos. 


Recuerdo un año en Granada, en un seminario de Endo sensei, como el maestro nos dijo que venía enfermo (resfriado, cansado) y que esperaba nutrirse con nuestra energía durante la práctica. La realidad fue que día a día fue mejorando, y al final del seminario me atrevería a decir que estaba completamente normal o incluso mejor que normal. 


De manera que los pensamientos sencillos( que  asocio a los puntos blancos de la línea)serían actualizadores del vacío durante la práctica, que generaran acciones simples, efectivas, sostenibles y naturales, convirtiéndose así en elemento definitorio, de lo que para mí, es una acción marcial o sea una acción de Budo. 

A forma de síntesis de lo dicho hasta ahora, creo que en nuestro Budo debemos dedicar atención y estudio al concepto del vacío, como fuente de la libertad de nuestras acciones, ya que en definitiva, o por lo menos para mí, esa libertad, es el objetivo último de nuestro Do. 


"Practicamos Aikido en última instancia para llegar a ser más libres"

Endo sensei


Luis





domingo, 21 de febrero de 2021

Ofrendas de ken

 

Durante esta pandemia y debido a las restricciones en el contacto, entrenamiento etc, nuestro Aikido, en el Dojo Musubi de Granada, se ha centrado en el desarrollo y estudio a través de Aiki-ken.

Nos está aportando muchas satisfacciones en el desarrollo de nuestras habilidades marciales físicas y mentales. En los momentos más difíciles de confinamiento, y  ahora, para aquellos de nosotros que por imposibilidad, miedo o por precaución, siguen sin venir a entrenar presencialmente, elaboré una serie de videos sencillos para practicar cortes y combinaciones simples, pero pidiendo que se realizaran con un alto grado de concentración y con voluntad.

En todo este proceso empecé proponiendo, y después otros alumnos de alto grado continuaron activando esta propuesta, el realizar una especie de meditación-oración-entrenamiento a través de los cortes de bokken. El vincular una acción marcial con un plano espiritual o religioso, a través del esfuerzo y la acción consciente (contemplación), como se verá en el fragmento de la obra de Kenji Tokitsu, es algo tradicional vinculado a los orígenes del Bushido y del Budô.

Algunos, como fue mi propio caso, lo llevamos un poquito más allá y realizamos esta acción u ofrenda con un bokken más pesado (suburito).

La propuesta fue el realizar 1000 cortes diarios, dedicándoselos a la divinidad budista Fudo Myoo, símbolo de la mente inamovible que debemos desarrollar en las artes marciales y en la vida, y al mismo tiempo, divinidad protectora de los artistas marciales. El objetivo era alcanzar los 10.000 cortes.

Después de esto, la acción de los 1.000 cortes quedó establecida como una práctica simbólica de concentración, de adaptación activa y de resistencia o lucha al mismo tiempo, ante una situación que estaba “atacando” nuestra práctica diaria, pero que gracias a la “invocación” del espíritu de la tradición marcial antigua (geiko) y al apoyo en las formas que nuestro Do nos ofrece a través del Aiki-ken, al mismo tiempo, nos permitía crecer y fortalecernos como budokas, ya que el budoka se fortalece y crece en los conflictos.


 

Luis Mochón

 

Fragmentos del libro :”Miyamoto Musashi” de Kenji Tokitsu

“La obra de Musashi es testimonio de una gran implicación en la perfección del sable. Esta tendencia se estabiliza y se refuerza durante el período Edo, en el que se elabora un modelo cultural de acción: implicarse profundamente en un acto es una de las mayores virtudes del guerrero. La realización de todo acto adquiere consistencia y dimensión por la precisión gestual que se requiere. En todos los momentos de su vida, tanto si descansa o está de guardia, el guerrero debe tener la postura adecuada.

La línea divisoria que occidente traza desde hace tanto tiempo entre cuerpo y mente pierde en este caso su pertinencia. Tanto en el acto como en la relación social, es toda la persona física y moral la que está presente. El trabajo intelectual no puede disociarse del cuerpo. Así, la caligrafía es a la vez de manera indisociable, pensamiento, postura, trabajo de inspiración y dominio del gesto.[…]

Musashi utiliza varias veces en su obra la expresión chô tan seki ren, literalmente chô, mañana,tan, forjar, seki, la noche, ren, entrenar. Esta expresión suele traducirse por “me entrené mañana y noche”, pero yo la he traducido por: “he continuado entrenándome y buscando de la mañana a la noche”.

Musashi escribe al final del Manuscrito del agua: Sen michi no Keiko o tan to shi, man nichi no Keiko o ren tu su que yo he traducido por: “Mil días de entrenamiento para forjar, diez mil días de entrenamiento para pulir”.

Para quienes se consagren seriamente a la práctica del Budô, es evidente que el entrenamiento de Musashi podría abarcar un día entero, sin limitación, de la mañana a la noche. Conocemos en muchos guerreros un grado de entrenamiento que va más allá de lo imaginable. Tan pronto se despierta la atención, la vida entera se asocia al entrenamiento. Los guerreros intentaron incluso llenar los momentos de vacuidad de atención, como el sueño, el aseo, el baño y las comidas, por una mayor disponibilidad ante la eventualidad del combate.[…]

El templo Hayashizaki está dedicado al maestro del mismo nombre, fundador del iai (arte de desenvainar el sable), que vivió en el siglo XVI. Durante el período Edo muchos adeptos fueron a ese templo  para superar el límite de su arte y realizar una forma de voto: consagrar uno o varios días al ejercicio exclusivo del iai para honrar a los dioses y progresar mediante la superación. Nakayama Hakudo, uno de los mayores maestros de iai del siglo XX, hizo una jornada de voto en este templo. Estuvo 24 horas y consiguió desenvainar algo más de 10.000 veces ese días. Para ello, se entrenó sin parar, sin dormir, bebiendo únicamente sopa de arroz de un bol que tenía al alcance de la mano. En el registro del templo hay inscrito un número considerable de personas que han desenvainado entre 30.000 y 40.000 veces. Los tres adeptos que llegaron más lejos se quedaron siete días y desenvainaron más de 90.000 veces, lo que quiere decir cerca de 13.000 veces al día como promedio.[…]

¿Podemos imaginar qué tipo de esfuerzo debió realizar el que continuó durante 7 días? Estos hechos nos ayudan a medir el desfase entre nuestra manera de pensar y de vivir y la de aquellos guerreros. Todas las técnicas tradicionales que hemos heredado en el  Budô se forjaron gracias a esta excepcional inversión de enregía, que los adeptos prosiguieron durante varios siglos. Siguiendo esta tradición, buscaban la fusión de cuerpo y mente e iban hasta el límite del esfuerzo físico para alcanzar el sentimiento de que es mediante la mente como el cuerpo puede proseguir sus gestos.[…]

Así podemos comprender mejor el adagio japonés según el cual, mirando el cuerpo y la postura de una persona, se ve su actitud mental y su nivel espiritual.”

lunes, 4 de enero de 2021

Paréntesis o vivir




El miedo mantiene en estos momentos a muchas personas en un estado de paréntesis, como con una idea de no moverse, para no ser descubierto o como el avestruz que entierra la cabeza hasta que todo pase. 

Pero esta actitud, significa para mí, algo así como un paréntesis en el vivir.
Recuerdo  momentos como el 11s o el 11m, que provocaron en mi entorno familiar un cierto miedo,durante años, a  que  viajara en avión,o miedo de ir a Madrid o a Barcelona después de su atentado reciente, como también surgieron este tipo de miedos, cuando viajaba a Israel en determinados momentos por ejemplo. Incluso yo, que parte de mi trabajo es viajar, he sentido temor por todo esta clase de situaciones,aunque nunca he permitido que un miedo me paralice, y mira que tengo unos cuantos). También recuerdo aquella época en que el Sida golpeó fuertemente a varias generaciones, y hasta que no se tuvo un mayor conocimiento, se implantaron muchos tabús y miedos, que hoy vemos innecesarios, a la luz del conocimiento.
Pero entonces, en todos estos casos, se desarrollaron medidas a seguir, para poder continuar con la vida, y así, poder seguir viviéndola intensamente.
Actualmente, en esta marco de pandemia que estamos viviendo, conocemos las medidas de protección que son necesarias para intentar evitar el contagio de este Coronavirus, aunque por supuesto, y es algo que en la sociedad del bienestar no se entiende, el 100% de seguridad no existe en nada, ni nadie puede asegurarla.
Tengo el íntimo convencimiento, que es peligroso permitirle al miedo llevarnos a vivir en un paréntesis vital,porque seguramente, esto no es un paréntesis, esto, actualmente,y posiblemente "mañana, pasado y el otro", es la vida en uno de sus constantes cambios. 

Usar las medidas necesarias y continuar con nuestras vidas, se hace algo imprescindible, como ya hicieron nuestros antepasados en épocas de epidemias, guerras, atentados, catástrofes naturales, etc...El estado del bienestar en el que vivimos, nos ha restado mucho coraje de vivir, de luchar por vivir de acuerdo a unos principios, a unos anhelos vitales, que parecen ahora  en peligro, y que la sociedad del bienestar, nos ha vendido como gratuitos o como derechos hereditarios de nacimiento. 

El valor para vivir es siempre importante, la vida no es algo fácil, y requiere de valor para afrontar muchas situaciones y decisiones, pero ahora es más evidente que nunca.

Un paréntesis de vivir, promovido por el miedo, con sus diferentes nombres, puede dejar heridas incurables o perpetuar el aislamiento para siempre, ya sea físico o psico-emocional, viéndose así nuestra vida reducida a casi nada, o reducida sólo al mundo digital o virtual, que crea un abismo de distancia con la vida natural.
La ciencia nos da las medidas a tomar, pues bien, hay que tomarlas,aplicarlas, e intentar vivir plenamente. Creciendo día a día, con nuestras búsquedas y pasiones, con nuestros sueños y anhelos, o la humanidad, quedará reducida a su mínima expresión.
Por supuesto el mundo digital es ya una nueva realidad, y para mí, no es negativa. Lo que considero negativo, es pensar que esa realidad puede sustituir a la realidad más natural, que es la esencia del ser humano y del propio mundo. La realidad de la presencia física, del usar nuestro cuerpo para movernos, trabajar, jugar, disfrutar, estudiar,sudar, esforzarse.... Mirar a los ojos, tocar, sentir frío, calor, sentir la lluvia, el sol, la naturaleza...
El ser humano, en tanto parte de la naturaleza, necesita conectar con ella, y es la acción corporal la que conecta nuestro ser con los ciclos vitales propios y de nuestro entorno natural y es también la forma de actualizar nuestro espíritu de acuerdo a su experiencia humana.
Compartir con otras personas, mirarnos, tocarnos, comunicarnos.... es algo esencial de nuestra naturaleza humana.
Confiemos en la ciencia, en las medidas de protección, seamos responsables en el uso de ellas, pero no paremos de vivir, no reduzcamos nuestra humanidad por miedo.
La sociedad del bienestar nos ha vuelto cobardes, débiles y egoístas, y este virus lo está poniendo de manifiesto. Y por supuesto, también están  aquellos que ya no se encontraban cómodos en esta sociedad, o que con la aceleración que estamos viviendo hacía la deshumanización, han reaccionado. Como decía, estas personas, sí han mantenido el coraje, cuando todo se ha venido abajo, el coraje de seguir viviendo, haciendo y siendo, a través de la capacidad de adaptarse, algo tan esencial para la supervivencia. Protegiéndose y protegiendo a los demás, pero no permitiendo que la chispa de vivir entre en "stand by", o que la vida sea algo en diferido, sino que continúe brillando y de manera " Presencial", incluso más intensa si cabe.
"No es saludable estar adaptado a una sociedad profundamente enferma".
Esto decía Krishnamurti, pues bien,
habría que preguntarse:¿estoy adaptado? ¿Incluso cómodo, en esta sociedad actual desnaturalizada y deshumanizada, a esta vida en diferido?
¿Prefiero mirar la vida desde una ventana para sentirme más seguro,porque vivir directamente es peligroso?.
Esto no es un paréntesis, no es una hibernación de meses, esto es la vida, que continúa sin parar su camino, como un río poderoso, que siempre estuvo lleno de cambios y transformaciones,y esos cambios, incluyen peligros, enfermedad y muerte, aunque la modernización y el "avance" social nos haya hecho pensar, que nada cambia y que los peligros o no existen o están controlados y que la muerte les pasa a otros. 

Recordando al hombre prehistórico que fuimos(y que creo no es tan diferente del actual) , me pregunto:
¿Qué elijo? ¿mantenerme en mi cueva, por miedo a los "animales depredadores"del exterior?
O ¿ Cojo mi arco y mi lanza y salgo a investigar el entorno de mi cueva y todo lo que me rodea, ampliando así mis horizontes vitales, haciendo uso del privilegio de mi humanidad, aún a riesgo de ser atacado por un depredador y morir?.
Y no quiero terminar sin referirme a aquellos que no toman medidas y que actúan con un total egoísmo poniendo en peligro a los demás. Eso que hacéis no es vivir plenamente. Es otra manera de deshumanización, otra plasmación del miedo, del miedo a ser responsable, a ser proactivo en mitad de los cambios. Miedo a perder el maravilloso bienestar que nos mantiene pasivos, cobardes, débiles y apesebrados, con las barrigas llenas y la cabeza ocupada. Entonces se elige correr hacia adelante, con una venda en los ojos,como si no existieran los cambios,pensando que huyendo hacia adelante, sin mirar, todo seguirá igual...pero  cuando se hace esto, sin arcos, sin lanza y sin nada, no lo dudes, te comerá un tigre a los pocos metros de tu cueva....
L.





lunes, 31 de agosto de 2020

domingo, 31 de mayo de 2020

Musubi no Kokoro

Hace ya unos 18 años que pude crear mi propio Dojo e iniciar de forma seria mi propia escuela de Aikido. Desde el principio, quisimos dar, tanto mi mujer como yo, a la escuela, un espíritu de unidad, camaradería y tradición.Es quizás por eso que el nombre de Musubi apareció como hecho a medida, aunque en ese momento no podíamos ni imaginar en qué se convertiría.
Desde un primer momento y hasta hoy los integrantes de Musubi, en su mayoría, comparten este sentimiento de unidad, de familia, de clan.Nos apoyamos, nos respetamos y compartimos una gran pasión y respeto por el Aikido.
Lo que empezó en Granada fue extendiéndose por otras ciudades e incluso en otros países. Ahora la familía Musubi, que nos gusta englobar bajo el nombre de "Musubi no Kokoro" está extendida por muchos sitios. Personas con un sentir parecido, una forma de compartir la energía, una vinculación mental, física y espiritual , inspirada por la idea de aikido de Endo sensei y por una forma de sentir el espíritu del Budo, a través del aikido, y a través de las relaciones personales, que nos han unido, más allá de organizaciones, asociaciones o federaciones.
Somos un grupo unido, que no uniforme, porque siempre he creído en que las personas deben transmitir su energía y peculiaridad a lo que hacen, pero sí alimentamos un sentimiento de clan, de gran familia marcial.
Por supuesto hay, ha habido y habrá personas que no les gusta esta forma de sentir. Recibimos críticas desde muchos lugares, de personas, que no les gusta nuestra forma de relacionarnos, o simplemente porque no lo entienden. Mi primer maestro Rafael Tejero me transmitió este sentimiento de familia marcial, y con mi actual maestro Endo Seishiro, se mantiene este sentir, sintiéndome parte de una gran familia mundial especialmente unida.
Nuestras relaciones son intensas, hay muchas amistades y relaciones familiares dentro de nuestro grupo, pero sobre todo hay unas relaciones marcadas por el Budo y la tradición. Hay personas que estaban y se fueron, las hay que se irán porque tienen posiblemente un sentimiento más individualista de las relaciones de Aikido, o porque no conectan con el sello que le imprimo yo a nuestro grupo. Pero el sentimiento común de conexión y unidad se mantiene a través de los años, siendo un grupo numeroso, y sostenido en el tiempo. Tengo la suerte de contar con alumnos de 18 años de antigüedad en mi dojo, y la continuidad de la mayoría a lo largo del tiempo, es la norma.
Compartimos una forma de entrenar comprometida con los principios transmitidos por Endo sensei. Pero a su vez, los Musubis tenemos una forma de sentir  este camino, una forma especialmente intensa, enérgica, leal y donde el sentimiento de budokas lo tenemos siempre muy presente.
Cuando viajamos a seminarios, la unidad entre nosotros, la complicidad, camaradería y el apoyo entre nosotros son evidentes, y cuando alguien se acerca a nosotros, siempre los integramos como "hermano del camino".
Nos apasiona tanto nuestro camino, que no solemos entrar en juicios o descalificaciones sobre ningún otro tipo de práctica, o maestro. Por supuesto podemos tener nuestra opinión, pero será difícil ver a un Musubi atender a un ataque o descalificación,y desde luego las recibimos, pero mi consejo a los alumnos es siempre el silencio, y mantenernos enfocados en nuestra práctica y estudio. Es la calidad de nuestra práctica y nuestro comportamiento como Budokas y como escuela marcial, lo que debe ser nuestra tarjeta de visita.
Todas aquellas personas que se  acercan a mí o a nosotros, siempre recibirán todo lo que sabemos. Nos gusta y apasiona tanto este camino, que siempre estamos dispuestos a compartir a corazón abierto, sin guardarnos nada.
Pero también hace años aprendí algo importante. Aquellos que no se acerquen a mí, no van a tenerme detrás de ellos. Hace años perdí mucha energía de esta manera, pero aprendí. Así que todo el que acuda a mí y a mi escuela tendrá todo mi apoyo, y todo lo que sé, y lo mismo por parte de mis alumnos, pero "acercarse" abierto es requisito necesario.
En estos momentos difíciles, este sentir de unidad, de clan, ha sido decisivo.
Ha sido mi misión mantener el espíritu de Musubi, la conexión. He trabajado en mantener la llama encendida, mantener la inspiración y aportar material de estudio físico y mental, para tener a todos conectados entre sí y al Do. Mis energías se han centrado en mi escuela de Granada, pero también en los Musubis que han querido estar cerca, desde diferentes ciudades de España y de diferentes países, los cuales se han unido a nuestras reuniones, clases on line, meditaciones, han recibido los videos de estudio, textos etc...incluso aquellos que han acudido a mí ,sin ser del entorno de Musubi no kokoro, he intentado mantenerlos activos en el estudio del Aikido y el espíritu del Budo.
Al contrario de lo que se pueda pensar, en unos momentos extraños como estos, el espíritu de Musubi no Kokoro se ha mantenido intenso, fuerte, y la sensación, es que hemos salido reforzados, e ilusionados.
La semana pasada empezamos con clases particulares en el dojo. Todos los horarios que abrí se llenaron enseguida.
La semana pasada di 22 clases particulares de aiki-ken, y la gente estaba con muchas ganas e ilusionada, y la energía Musubi empezó de nuevo a alimentar la atmósfera del dojo.
La semana que viene empezamos con grupos reducidos, y el grupo entero ya está movilizado y con ganas, lo que es muy reconfortante para mí.
El día que mi mujer y yo abrimos el dojo, creo que no sabíamos hasta que punto el espíritu Musubi se extendería, y se reforzaría, y hasta que punto es precisamente el Musubi , la unión, la conexión , lo que iba a definir nuestra escuela.
A todos los integrantes de esta familia marcial que llamamos Musubi no kokoro, quiero daros las gracias. Habéis mantenido el Musubi en momentos de conflicto de una manera ejemplar. Yo personalmente me he sentido apoyado, cuidado y acompañado, como siempre, aún en una situación tan difícil.
De todas formas , todavía no hemos salido. Y en el continente americano, la situación todavía está especialmente activa. Así que mi labor continuará, manteniendo la conexión con los Musubis que están más lejos de mí, tanto dentro de España como fuera.
La unión hace la fuerza, y los Musubis están muy unidos, incluso quizás más que antes.

Luis Mochón.

domingo, 12 de abril de 2020

Hoy más que nunca convertíos en Aikido.




Es curioso como está situación que estamos viviendo,es una oportunidad, bueno quizás ya casi una obligación, de estar más atentos y conscientes.
Cuando empecemos a poder salir a la calle, habrá que introducir en nuestras vidas toda una serie de protocolos, de acciones que requerirán de nuestra atención y calma para poder actuar de la forma más apropiada y segura, sobre todo, porque serán formas de actuar muy diferentes de las habituales en nuestra cultura.
El uso de la mascarilla, el cómo ponérsela y sobre todo como quitársela, teniendo cuidado con no hacer movimientos que puedan extender un posible contagio de nuestras manos a la cara, o desde la propia mascarilla. No tocarse la cara mientras estemos en la calle. El lavarnos las manos de forma habitual y con precisión, abarcando cualquier trocito de piel, la desinfección de las suelas de los zapatos, o incluso las medidas de prevención e higiene cuando traemos compra a casa, o nos llegan pedidos... Todo este tipo de acciones se van a convertir en nuestro día a día y van a requerir de nosotros un alto grado de atención, mientras se vuelven rutina asimilada. Ha llegado el momento, quizás más que nunca, de no tener prisa, y curiosamente la naturaleza nos ha empujado a ello. Es tiempo de llegar antes a los sitios, sin prisas, para llevar a cabo el protocolo adecuado, para mantener las medidas. Ha llegado el momento de vivir  el presente de forma más evidente. Ser conscientes de que hacemos con nuestras manos, con nuestra ropa, con nuestros movimientos, y todo ello, no podrá llegar desde la prisa, ni desde la precipitación, tendrá que llegar desde la quietud que observa, que reflexiona y planifica.
Ahora la naturaleza nos pone en esta disyuntiva, nos va a obligar a estar presentes, o las consecuencias serán enfermar nositros o enfermar a otros (realmente antes también "enfermabamos" por nuestra incapacidad de vivir el presente).
El entrenamiento que hayamos hecho a diario como budokas-aikidokas debería aparecer ahora como un apoyo tremendo en estos momentos.
Desde hace mucho, y siguiendo las enseñanzas de mi maestro, llevo transmitiendo, que lo importante de la práctica no son las técnicas en sí, sino el estado de nuestra mente y nuestro cuerpo en el momento del conflicto y en el desarrollo de la acción.
Endo sensei, el año pasado en Granada haciendo un trabajo con dos atacantes agarrándole, dijo:"la cuestión es quién soy en este momento".
Pues en este momento tan difícil para todos, ¿quién soy?.
Cuando practicamos en el dojo no dejo de transmitir la idea de mantener la quietud mental y la naturalidad, sea como sea el ataque de intenso, sea quien sea el atacante, o que energía se mueva alrededor. Mantener un estado de calma, no vernos arrastrados por la energía que nos rodea o con la que interactuamos. Ser capaces de en plena acción, mantener la serenidad necesaria para poder ver la realidad de lo que está ocurriendo y así poder actuar en consecuencia, tomando las decisiones adecuadas,  para que nuestra acción sea eficiente y efectiva en cada momento, es decir que sea una acción actualizada con el ahora.
De manera que la práctica del  aikido nos ha debido estar preparando para vivir y  para afrontar cualquier conflicto, siendo este momento por supuesto, un momento de conflicto, que estamos viviendo, y que vamos a vivir.
Mantenernos serenos, aquietados, para poder ver la realidad de las cosas. Mantener una visión clara y certera ante tanta información diferente. Mantenernos atentos a los cambios y necesidades nuevas, teniendo un estado de atención serena que nos permita actuar de acuerdo a los protocolos necesarios, para mantener nuestra seguridad y la de los demás, deberían ser parte de las habilidades adquiridas a través del entrenamiento diario. 
Siempre es un buen momento para actuar como aikidoka, para como decía O sensei, manifestar el aikido en cada cosa que hagamos. Pero en un momento de conflicto como el de ahora, el aikidoka, tiene que resaltar más por su forma de actuar. Entrenamos nuestra mente y nuestro cuerpo durante horas para momentos como éste. Como ya he dicho en muchas ocasiones, lo importante no es la técnica en sí, es ¿quiénes somos en el proceso del conflicto? , ¿desde donde actuamos? , ¿por qué actuamos de la forma que lo hacemos?.
Ahora no es posible acudir al Dojo,pero el Dojo está en cada uno de nosotros y en todos lados a nuestro alrededor. No es necesario pararse a pensar en ikkyo o shiho nage, como aikidokas, hay que seguir trabajando nuestra mente, nuestros actos y movimientos, en cada nueva acción de este conflicto:con mascarillas, geles desinfectantes, lavado de manos, protocolos en lugares públicos y privados, en futuros protocolos en el dojo y otros lugares, afrontado el miedo propio y el ajeno, afrontando las irresponsabilidades, etc... 
Cómo aikidokas debemos aprovechar esta situación para seguir creciendo, para seguir fortaleciéndonos como guerreros del camino, debemos convertirnos en Aikido y no ser sólo practicantes de unas formas. El aikido es como decía O sensei una práctica espiritual, en palabras de O sensei: "el espíritu es nuestro verdadero escudo". "Somos científicos del espíritu". 
Así que no reduzcamos el Aikido a una cuantas formas, a una forma de vestir o a un lugar. El aikido es un regalo de los Dioses, es algo universal, y ahora debemos continuar con más intensidad que nunca nuestro proceso de purificación, hay que transformarse en Aikido. 
Son muchas las herramientas que tenemos en ausencia del lugar físico del dojo:lecturas, meditaciones, reflexiones, puestas en común, escribir, mantenerse activo fisicamente, silencios, el propio trabajo, o el propio aislamiento, en la rutina diaria ... 
Debemos ser un ejemplo en el conflicto, de serenidad, atención y acción correcta, con valor y dignidad.
El miedo va a ser el principal enemigo, por eso desarrollar nuestra valentía, a partir de una mente atenta y una actitud ordenada, que auyente el miedo propio, pero también el de los demás, deberá convertirse en una de las actitudes  a desarrollar como aikidoka, siempre, y más en este conflicto.
Por lo que podemos ver, es hora de aplicar nuestro entrenamiento, los que llevamos años es ahora más que nunca, cuando deben aflorar nuestras capacidades de aikidokas. Pero también  es hora de continuar entrenando, creciendo, purificándonos, los más nuevos en el camino, más intensamente todavía, los más antiguos con mucha consciencia del momento. 
Este "atacante"es de los buenos, y viene con todo, así que aprovechar para forjar vuestra mente y vuestro cuerpo en el dojo de la vida, confiad y apoyaros en vuestros senseis y hermanos de camino, y ser una antorcha que ilumine en mitad del miedo y el conflicto, es decir convertiros en Aikido. 


Luis Mochón

miércoles, 8 de abril de 2020

Aikido: Budo



Para mí el aikido es Budo. Y digo esto porque lícitamente no todo el mundo tiene que considerarlo como tal. Lo que O sensei creó o descubrió es tan universal que puede ser utilizado, practicado desde muchos puntos de vista y todos sin salirse del Aikido.
La gran riqueza espiritual en la que se sostiene el Aikido, riqueza espiritual que nace primero como cualquier budo, en la cultura japonesa y en sus diferentes influencias(el confucionismo, taoísmo, zen y por supuesto Shintoismo), pero sobre todo en la maravillosa visión espiritual del fundador,  O sensei Morihei Ueshiba, que fue el que plasmó todo su sentir espiritual en la creación del Aikido.
Pero para mí, esa espiritualidad estaba también enmarcada por el espíritu del guerrero antiguo, por el espíritu marcial. O sensei llevó ese espíritu marcial a otro sitio, lo elevó a un lugar donde el Budo se convierte en armonía, amor, pero donde para mí, sigue siendo budo. En palabra de O sensei: "somos científicos del espíritu, pero tiene que haber resultados concretos"
La armonía, la unidad, el Amor, practicados desde un espíritu marcial son los que dan al Aikido su idiosincrasia particular. Practicar, aplicar principios espirituales conocidos por todos, que aparecen en las distintas corrientes espirituales, pero aplicados y practicados en mitad de un conflicto, es lo que define el estudio que realizamos como budokas aikidokas. El utilizar la "tempestad" para encontrar la calma, conocer el funcionamiento de un "huracán" sentirlo en nuestro interior, para saber, que es en el centro, donde estamos seguros y reina la calma... éste es el camino del guerrero espiritual.
Normalmente entrenamos el Aikido con un ritmo y una intensidad de estudio, de aprendizaje, de comprensión corporal y mental de una serie de principios y de movimientos, que buscamos, que a  través de la repetición constante, vayan cayendo en nuestro interior, para que no haya que pensar o reflexionar sobre ellos en el momento necesario, sino que afloren desde el sentir, prácticamente sin intervención de nuestra pequeña mente, teniendo la sensación en algunos momentos de ser espectadores de la acción.
Pero el ritmo, la cadencia en el trabajo, según mi criterio debe venir acompañada también de una cadencia intensa. Cuando utilizo esta palabra lo hago muy consciente. Intenso no tiene por qué hablar de un trabajo rápido o sí Puede un atacante hacer un ataque de ritmo medianamente tranquilo pero transmitir una gran intensidad marcial con su presencia y su ki, lo que provocará un cierto colapso o conflicto en la acción del tori.
Debemos usar esta intensidad habitualmente, aunque tarda uno años en conseguirla o bien nunca se consigue. Es por ello, que también hay que trabajar con una cadencia no sólo intensa sino también funcional. Lo que quiero decir con esto, es que debemos entrenar algunos tramos de nuestra práctica, y creo que el jiju waza ofrece esta posibilidad de forma más evidente, con unos ataques cuya función sea claramente alcanzar su objetivo con intesidad, velocidad, en definitiva un timing funcional para el atacante.Pero también un timing funcional para el tori, cuyo objetivo es la resolución de la acción de la forma más segura posible.
El aikido no practica el combate, por lo que todo el ataque se centra en una acción , pero aunque no estudiamos el combate, nuestro entrenamiento diario hace que el atacante después de este ataque, esté en disposición de repetirlo(sino es debilitado por tori) o en la mayoria de la ocasiones por la dinámica tradicional del aikido, su disposición físico-mental lo habilitará para  llevar a cabo los movimientos necesarios para caer de forma segura o mantener una posición y movimientos apropiados para recibir con seguridad la acción de tori.
Es en esta práctica de mayor intensidad y funcionalidad del atacante donde el aikido aflora como budo pero para mí donde aflora también su mayor valor espiritual. El Aikido se vuelve mucho más sencillo, preciso, directo, sin parafernalias innecesarias, todo tiene una clara función de inmediata plasmación. Mantener una mente serena, y un cuerpo ordenado. Una mente aquietada y presente atenta a todo lo que está viniendo del atacante para poder usarlo.
No sólo me estoy refiriendo a los movimientos evidentes, sino enfocando nuestra intención desde el momento previo a la acción para usar el MA Ai correcto (distancia y tiempo), poder sentir cada intención del atacante, para así ejecutar acciones simples y precisas de una funcionalidad máxima, que deriven en una acción marcial y espiritual propia del Aikido: sin daño, sin destrucción y sostenible en el tiempo.
Es la conexión provocada por un estado mental sereno y activo, aquietado y despierto....es la conexión provocada por un cuerpo erguido, relajado y ordenado, con movimientos naturales y simples, lo que permitirá encontrar el centro de huracán, que descubriremos que siempre estuvo dentro de mí.
L.

martes, 3 de marzo de 2020

En el proceso de desaparecer...

Las "cosas" que soy están desde su aparición en el proceso de desaparecer. Si me identifico fuertemente con ellas el estado natural será de sufrimiento y resistencia. El cuerpo, la mente y el propio mundo están apareciendo y desapareciendo constantemente. Es el YO SOY el que está siempre, imperturbable, permanente, modulándose (limitándose) en una miríada de cosas. La expresión que a veces utilizo de "volver a casa" sería desidentificarnos con las cosas que componen mi yo separado ("pequeño yo" en palabras de O sensei) y descansar en la paz imperturbable que es nuestra esencia. Deshacernos de aquello de nosotros que nos hace estar orgullosos, tomarnos menos en serio, dejar de agrandar el montón de cosas que nos forman.
Dirigir la práctica diaria a soltar, abandonar los añadidos físico-mentales para "volver a casa". A partir de ahí, al volver a las "cosas" de este mundo, todo habrá cambiado.... aunque todo será igual. La sencillez será el camino y la quietud la antorcha que ilumina nuestro caminar. La creatividad carecerá de resistencia, emanará desde lo profundo de la experiencia, como expresión armoniosa del Uno.

L.

jueves, 30 de enero de 2020

Día de la paz


Hoy es el día de la paz, y por ello en forma de celebración, y ya que el Aikido es conocido como la "Vía de la Paz", quiero compartir unas palabras con todos vosotros.
A veces se relaciona la paz con la ausencia de conflicto o dificultades (esquivar el conflicto). Nosotros como budokas y aikidokas, caminantes de la vía de la paz, debemos ser muy conscientes de la importancia del conflicto para trabajar la paz.Nunca debemos esquivarlo, por el contrario como budokas que somos, debemos encararlo y transformarlo.
El camino de la paz no es un camino pacífico. Es un camino lleno demonios, de trabas, de impedimentos, de enemigos... Y sino  todos, los más fuertes viven en nuestra mente.
Miedos, inseguridades, pereza, orgullo, falta de constancia, son grandes rivales al nivel de los antiguos guerreros.
El camino del aikidoka es un camino de  purificación. A través de mirar cara a cara el conflicto, en pequeñas o grandes dosis, con la inestimable ayuda del compañero, vamos puliendo nuestra mente y nuestro cuerpo, para que el conflicto(en sus diferentes formas) no tenga apoyo o soporte sobre el que habitar o perpetuarse,y sobre todo no nos posea.
Este compromiso, de alguna forma nos debería ir transformando en personas no demasiado adaptadas a estos tiempos, donde la paz está muy lejos de ser un objetivo vital o social.
Los tiempos que nos han tocado vivir y sin lugar a dudas cambiar, a través de nuestras acciones, son difíciles, porque han transformado la mente de las personas hasta el punto de la perversión, llevándonos en muchos casos a considerar que lo que nos destruye, como individuos o sociedad, es una necesidad, obligación o evolución.
El guerrero de la paz esgrime el sable de la no-mente como principal arma, un cuerpo ordenado, fluido y un gran valor , el de aquel, que  se enfrenta día a día y con constancia a exponer su mente y su cuerpo al yunke de la práctica, para ser pulido una y otra vez.
Esto nos convierten en guerreros de la paz y no simplemente en  personas pacíficas. En pacificadores y no simplemente en personas arrastradas por la corriente del bienestar.
El convencimiento de que la paz, la libertad,la unidad son cualidades  de nuestra esencia, de la esencia de todo, aquella que aparece en el silencio de nuestra pequeña mente, y que se expresa en las 10.000 cosas y seres, nos lleva a intentar reproducir( mediante el aiki) estas cualidades esenciales, y en el momento más difícil:  el conflicto.
De manera que para nosotros la ausencia de conflicto no es la paz, para nosotros es estar en armonía(quietud, libre, ordenado) en pleno conflicto lo que es la paz y además, esta presencia consciente y armonizada en mitad del huracán,  es lo que transformará el conflicto, restaurando la paz.
Feliz día de la paz a todos.


Luis Mochón.

viernes, 22 de noviembre de 2019

Dojo Musubi: 17 años de aventura

Hoy hemos celebrado el 17 cumpleaños del Dojo Musubi de Granada. Hemos brindado con un poco de Sake después de la clase de la noche. Un honor compartir camino con esta gran familia. En esa foto falta muuuuucha gente de la familia Musubi de Granada y por supuesto de la familia Musubi no Kokoro, es decir de los grupos Musubis que hay repartidos por España y por el mundo.
He tenido presente en mi corazón a los Musubis de Güéjar Sierra, Ronda (aunque han estado presentes), Sevilla, Almería, Murcia, Palma de Mallorca, Badalona, Madrid, Malta, Santa Rosa, Córdoba, Neuquén (Argentina) , Yodfat(Israel) .
También he tenido presente a mis Aiki-hermanos de Japón, de Alemania y Austria, de Finlandia, de Canadá, de Holanda, de Italia, de USA, de Argentina (Buenos Aires, Berasategui).
Pero sobre todo he tenido y tengo muy presente a mi sensei, Endo Seishiro, luz en mi camino, inspiración constante, motor de mi búsqueda.
Hace 17 años empezó una aventura intensa, que ahora, se ha vuelto todavía más intensa.
Finalmente quiero dar las gracias a mi mujer, a Elena, por empujar cuando hacía falta, por consolar, por abrazar, por enriquecer, por equilibrar mi energía en el dojo, por su amor, por su resistencia y voluntad. Sin ella este proyecto no habría podido realizarse. Gracias mi vida.

L.