sábado, 23 de abril de 2022

La ética del Aikido


 

Creo que una actitud de vacuidad mental (pensamientos  y emociones) durante la práctica, es la fuente de la ética pacífica y de no agresión del Aikido, generando al mismo tiempo marcialidad y libertad.

No es el “resultado” de la acción lo que definiría de forma absoluta la ética del aikidoka.

Por supuesto, la práctica de dos expertos aikidokas, nunca debería tener como resultado hacerse daño, y la visión será estética, equilibrada, fluida,natural…

Utilizando conceptos de la esgrima japonesa, y en concreto de la escuela de la “espada de la mente sin morada”, en el aikido, al igual que en esta escuela, el resultado de ai-nuke (donde el resultado final implica que no se dañan los contendientes) sería el resultado deseable y el que se alcanzaría entre expertos de la misma escuela.Este ideal se enfrentaba a la idea del ai-uchi (muerte mutua) , que se consideraba la actitud mental adecuada a la hora del enfrentamiento.

Pero como decía es la actitud mental del aikidoka, una actitud mental serena, vacua, sin intención de agresión o daño es lo que marca el comportamiento ético del aikidoka para mí.

Pero si el compañero de práctica, o el “atacante” entra en una actitud de resistencia, forzar, agredir, obligar…el resultado de la acción de aikido puede dañarle. Pero ese daño ocurrirá como si fuera un “suicidio” un “auto-dañarse”, ya que la actitud mental del aikidoka (con aikidoka estaría sobre todo refiriéndome al que ejecuta la técnica o el que ha alcanzado un alto nivel de comprensión de la vía) se mantiene vacua, “de escucha” de la acción ; liberando los bloqueos,creando vacíos, generando cambios de ritmo necesarios para “liberar” el proceso…

permitiendo así, la aparición de la técnica más natural o adecuada al proceso. 

La actitud de la que hablamos no entrará en lucha, ni forzará, ni chocará... 

La mayor comprensión del aikido por parte de los dos participantes irá generando acciones sin daño, incluso sin sentirse forzado. El trabajo del atacante estará también ejecutado desde una actitud de serenidad, de escucha del proceso, que aún siendo la parte atacante, le permitirá mantener un trabajo sostenible, fluido y móvil, donde la posibilidad de “derrota” no existe, y la de dañarse tampoco.

Resumiendo, no creo que la ética del aikido, una ética de respeto, protección y paz dependa del resultado de la acción, o de lo cómodo y protegido que se sienta el atacante. Establecerse como objetivo de la práctica el no dañar al otro, el no hacer fuerza, etc, crea muchas limitaciones a la hora de la acción. De hecho creo que limita la posibilidad de "ser", convirtiéndonos en “hacedores” llenos de una moral extraña, que en muchos casos nace de una importante soberbia, incluso inconsciente, que lo que tapa es nuestra verdadera incapacidad de volvernos uno con la acción a través de la escucha y la conexión que aporta el aiki.


Estas limitaciones se observan cuando altos grados sienten dificultades con practicantes noveles. Por supuesto no estoy planteando hacer las cosas sí o sí, pase lo que pase….Lo que estoy planteando es que la actitud mental y física tiene que ser una actitud de libertad, serenidad, y vacío, que nos llevará a convertirnos en parte del “proceso marcial”, dependendiendo en cada caso del rol, pero en definitiva, dejando de ser “ el que hace la técnica “, y pasando a convertirse en ella.

Ante esta actitud, el atacante irá observando qué necesita física y mentalmente para sentirse cada vez más, parte del proceso técnico, dejando de sufrirlo. Cuando esta actitud se va adquiriendo, siempre lo digo en clase :“el aikido te protege”.

De manera que el adquirir una actitud de serenidad y vacuidad en la práctica llenara de paz nuestros movimientos,pero no de falta de efectividad ni de libertad (creo que es lo mismo).

El que se acerque al encuentro con un aikidoka ,que haya desarrollado esta comprensión, con tensiones, reactividades, bloqueos, fuerza, se sentirá incómodo y podría incluso hacerse daño, aunque el daño, no será tan fácil que llegue, porque la actitud vacua y conectada del aikidoka, hará que al sentir los bloqueos y las tensiones del atacante, éste se unirá a ellos, liberándolos y no chocando ni forzando. Pero a veces, si la actitud del atacante continúa en la misma dirección, sí puede ser, que los propios movimiento de adaptación y liberación del aikidoka, acaben llevando su incomodidad, a una acción peligrosa para su integridad.

De todas formas desarrollar esta actitud mental, esta sensibilidad y capacidad física, es un trabajo difícil.

L.

sábado, 25 de diciembre de 2021

El Eco de lo que somos

Sí vivimos conectados la mayor parte del tiempo a nuestro "ser interior", al que habita en el silencio de mí, los cambios, los conflictos, las tristezas, las pérdidas... se transformaran en abono que fertiliza la tierra de nuestra vida. 

El trasiego de la la felicidad a la tristeza, del malestar al bienestar, de la comodidad a la incomodidad, se tornan fuentes de inspiración, semillas de crecimiento, para el que aunque sea a ratos, sepa estar conectado con su ser interior. 

No siempre uno es capaz de habitar en nuestro ser profundo. El ser más superficial se pasa el día hablando y haciendo ruido y más ruido que nos hace olvidar lo que somos y lo que "Es". La vida moderna hecha a escala de ese pequeño yo, también es cada vez más " ruidosa" y desconcertante. 

Pero por supuesto no es necesario ,ni posible seguramente para la mayoría, si no somos Budas o Bodisatvas o Santos, estar siempre "despierto", conectado. Pero sin embargo, lo que si es accesible para cualquiera, es el "entrenar" o "aprender" a tener siempre presente el "eco" de lo que realmente somos. El sostener ese "eco", ese "recuerdo", es más sencillo que ser un ser totalmente 

"despierto", aunque por supuesto requiere de una toma de conciencia y requiere de cierta voluntad que combata la resistencia que el inteligente y sabiondo pequeño yo va a presentar.

Ese "recuerdo" de qué somos en realidad, nos permitirá ampliar o expandir, en los momentos difíciles y en los conflictos, lo que somos, permitiendo que todo aquello que está llegando de fuera y que está de alguna forma golpeando a mi "pequeño yo", sea mirado de una manera más compasiva, comprensiva, diría incluso maternal. 

El "eco" sostenido de lo que somos ampliará los límites de nuestro pequeño yo, llevándolo a un potencial mucho más grande, mejor reflejo de su "fuente" ,el ser que habita en el silencio. 

Y es desde esa mirada, donde todos los conflictos, retos y sufrimientos se transforman en fertilizante de una vida, de un nuevo caminar, de un nuevo ser más expandido. 

El "eco" de nuestro verdadero ser puede sostenerse, bueno, primero  despertarse, poniendo al pequeño yo a hacer lo que tiene que hacer. 

A través de una "práctica", lecturas, "ritos", imágenes, naturaleza, personas, escritos, silencios, conversaciones.... La verdadera esencia de mí y de todo está constantemente expresándose en todo lo que nos rodea,pero al no ser seres   "despiertos", hay cosas que nos hacen olvidar, nos distraen de lo que realmente " Es". Para un iluminado o ser despierto nada lo distrae de lo que "Es", pero los que no estamos ahí, debemos ser más conscientes de "nuestro mundo", trabajar para que aquellas cosas que están en nuestro mundo material y por supuesto en nuestro mundo mental nos traigan el "eco" de lo que somos, de lo que "Es".

Vivimos momentos de mucho sufrimiento, de mucho miedo, de desinformación, manipulación, control casi liberticida, muchos se sienten completamente perdidos, exhaustos, rendidos.... 

Creo que debemos más que nunca cuidar lo que "entra", lo que ponemos, en nuestro cuerpo y nuestra mente. Debemos cuidar nuestro entorno, nuestra alimentación, lo que oímos y vemos, de quien nos rodeamos y por supuesto debemos prestar atención a lo que sale de nosotros, nuestras palabras, nuestros actos, nuestras omisiones.... 

Cultivar una "práctica", un entorno, unos compañeros y compañeras de camino que nos recuerden lo que realmente somos, lo que realmente 

"Es" todo, imágenes, símbolos, gestos, momentos... y así, todo lo que ocurra, todo lo que nos "golpee "o "acaricie", se convertirá en una oportunidad de crecer, de transcender, incluso para algunos de renacer. 


Luis


viernes, 17 de diciembre de 2021

El espíritu del ken para el aikido



 El uso del bokken, o de la "imagen" del Ken a la hora de la práctica de manos libres, creo sinceramente nos aporta muchos beneficios, y a diferentes niveles.

Digo de forma más o menos habitual, que las armas, y en mi caso concreto el bokken (Kodachi y tanto), actúan como "metáfora correctora" de nuestra práctica de manos libres.
Hay practicantes de aikido, que trasladan el movimiento de las armas, incluso de determinadas escuelas de kenjutsu, casi exactamente al uso de las manos. Esta aproximación es en sí misma muy interesante desde el punto de vista marcial, pero no es mi manera de entenderlo.
Viendo a Yamaguchi sensei, o sintiendo a Endo sensei cuando trabaja usando sus manos como si tuviera un sable, creo que lo importante, es eso que genera el tener el Ken en las manos o incluso guardado en el cinto, ya sea de forma real o imaginaria, en la postura y el orden corporal, el ma-ai, el kimochi ( intención) de los movimientos y sobre todo, lo que implica esto en la actitud mental de alguien que conecta con el espíritu del Ken.
Es posible ver cómo a veces Miyamoto sensei por ejemplo, coge un tanto y lo tiene en la mano mientras hace trabajo de manos libres. O es posible ver cómo Yamaguchi sensei usaba un abanico en sus explicaciones, o incluso usaba un bokken sin llegar a implicarlo en la técnica ejecutada por lo menos directamente, y cuando sí lo hacía, se trataba de movimientos muy simples de cortes, indicando direcciones en la intención y movimientos de cuerpo y brazos, sin recrear realmente movimientos elaborados de Ken.
El hijo de Yamaguchi sensei Tetsu Yamaguchi sensei, en algunas exhibiciones tiene un kodachi o un bokken en las manos, aún no utilizándolo directamente. Igual pasa en algunas exhibiciones de otros alumnos de Yamaguchi sensei como Mimuro sensei, o 
el maestro Takeda Yoshinobu, quien también utiliza de forma habitual el kodachi para expresar movimientos de la práctica de manos libres.
En la práctica de mi sensei, Endo Seishiro, si bien no coge armas, en su posición, desplazamientos, gestos de corte, etc, es posible ver perfectamente la expresión del sable. 
Las armas (en este caso bokken, tanto, kodachi) nos aporta verticalidad, aporta elegancia al gesto quitándole brusquedad, el cuerpo se encuentra más cerrado, más compacto y "reunido",en conclusión menos abierto y expuesto.
La imagen del sable aporta también unas distancias más correctas con uke, un timing más exacto, y una potencia, que proviene de un cuerpo que en conjunto es usado más unificado y recto, como un sable, lo que hace que detrás de cada proyección haya "cuerpo", caderas, centro, en lugar de brazos.
También aportan un estudio muy interesante y creo fundamental, del uso de las manos, los codos y los hombros. Un uso sencillo, pero que se torna tremendamente útil y efectivo en la práctica de manos libres, al portar el arma o tener en mente la imagen de la misma. Un uso de codos y hombros relajados y absorbentes, manos que giran, se relajan y se activan, para mover nuestro kimochi respecto al del compañero, situándonos en posiciones ventajosas de control del centro o del equilibrio del oponente en el mismo momento del encuentro.
Es por todo esto, que creo, que dedicarle algo de tiempo a hacer suburis simplemente, y también los kumitachis de aikido, trabajándolos desde la consciencia de su aporte a las manos libres, creo que puede transformar nuestra práctica, enriquecerla, y repito que no tanto por una extrapolación de los movimientos a las manos libres, sino por los beneficios marciales que aportan a nuestro cuerpo y mente.
El uso del bokken debe acercarnos a un aikido más suave, limpio y conectado, donde el ki siempre va a estar en irimi, aún cuando estemos ejecutando movimientos de tenkan, Ura, esquivas....
Un aikido vertical, de hombros y codos relajados, de cuerpo unificado, vientre compactado, de gesto simples, y ma-ai muy ajustado.
Como alguna vez dijo Yamaguchi sensei, estar en ese lugar donde uno puede ser alcanzado por el sable pero no lo es, ese es sin lugar a dudas el lugar desde donde puede ocurrir el aikido, y desde donde la paz y la armonización con el ataque es posible.
No dejo de pensar que mi sensei, toma como referente de estudio a un "espadachín" como Miyamoto Musashi. 

Sus conceptos están llenos de fuerza y simplicidad, y son perfectamente aplicables a la práctica de manos libres. Para que la suavidad y la fluidez sean herramientas efectivas marcialmente, debe estar presente el orden corporal, la simplicidad de movimientos,la intención de irimi, la distancia y timing exactos, la conexión, y todo ésto se ve muy reforzado con un trabajo consciente de Ken.



Luis Mochón

martes, 23 de noviembre de 2021

19 aniversario

 Hoy es el 19 aniversario de mi dojo, el dojo Musubi de Granada. 

Cuando se fundó, la idea era cambiar, mejorar cosas. Hacía mío el mensaje de O sensei de crear un "Reino de los cielos"en la tierra a través de la práctica del Aikido. 

Desde entonces he cometido todos los errores que se podían cometer, bueno no todos, y creo que también, he hecho muchas cosas buenas en la dirección de aportar algo transformador a la sociedad en la que vivo. 

Pero sobre todo han sido 19 años donde el principal cambio lo he ido viviendo yo, y los que han caminado conmigo. 

El Dojo y todos los alumnos que han pasado y están en él me han ayudado a transformarme, en lo que hoy creo que es una mejor versión de mí. 

Y se que éste, es sin lugar a dudas, el camino para transformar y mejorar nuestro entorno. 

En el budismo Shin, de la Tierra pura, se busca refugio en el Buda Amida. El Buda Amida, a través de alcanzar la budeidad, al despertar su naturaleza búdica, se propuso y consiguió crear una "Tierra Pura" ,llena de todas las perfecciones necesarias para que quien renazca en ella pueda alcanzar la iluminación fácilmente. Es un lugar de amor, sabiduría y belleza, que nace de la transformación que Amida hizo de sí mismo, al despertar a su naturaleza búdica, y proponerse crear un lugar donde liberar del sufrimiento(samsara) a todos los seres sintientes. 

Para mí es muy inspirador esto. Y creo que marca el camino de la mejora de nuestra realidad. La transformación interior, el despertar a nuestra realidad última que es la realidad última de todo el cosmos, puede transformar, crear una "Tierra Pura", un lugar donde el entorno nos incite, nos empuje a la liberación de nuestras limitaciones, para abrirnos a nuestra naturaleza luminosa. 

Creo que O sensei hablaba de esto cuando expresaba que la humanidad era una gran familia, y que el Aiki era el idioma de los dioses, que todo venía del uno, que era posible usar el Aikido para construir un mundo en paz o que él era el Universo. 

La vía del Aiki nos pone delante nuestros "demonios", a nuestro principal enemigo que no es otro que nuestro pequeño yo. 

Todo aquello que hace que "nuestro universo" sea pequeño. La vía del Aikido nos enseña a andar la tierra de acuerdo a nuestro verdadero ser, y nos responsabiliza de mejorar el mundo a través del Aiki. Nos hace guerreros de paz, que es la más dura de las luchas y la menos pacífica, y en todo este proceso vamos transformando la realidad que nos rodea. 

El Dojo, es ese lugar donde podemos tirar esas barreras, donde comenzamos la batalla y a través del camino marcial, destapamos el universo que se expresa a través de nosotros. 

Un espacio de hermandad, trabajo duro, voluntad, disfrute, sufrimiento, decepción, ilusión,compromiso,valor, constancia... Todo lo necesario para romper los límites de nuestro pequeño yo, acompañados de una familia marcial que nunca te deja solo y que camina a tu lado día a día. 

Nacemos y morimos cada día, realmente en cada respiración. El Aikido y el dojo  como espacio, debería impulsarnos a que el que nace cada día, el que nace en cada respiración,sea una versión más completa y mejorada del anterior. 

Todo esto que digo es lo que deseo y pretendo con mi Dojo, con nuestro Dojo, y con la práctica de mi-nuestro Aikido. 

19 años después seguimos en el camino, y el dojo aunque más viejo en apariencia, lo siento más fuerte y renovado que nunca,y yo sigo tan ilusionado o más que el primer día, y eso es gracias a todos y cada uno de vosotros. 

Gracias


Feliz aniversario a todos.


sábado, 23 de octubre de 2021

Escucha, pensamientos sencillos y espada

 En mis clases suelo hablar de usar pensamientos sencillos. Creo que los pensamientos sencillos provienen de "hábitar" el mayor tiempo posible en un estado mental de "escucha-quietud". Es a partir de ese estado, y cuando el proceso en el que estamos inmerso lo requiere, casi diría que lo pide, es cuando aparece el pensamiento sencillo, la decisión simple, que suele ser la más directa , eficiente y al mismo tiempo sostenible y equilibrada (marcial).

Practicar diariamente este estado físico-mental, creo que es interesante, y diría esencial, para mi práctica de Aikido.
Pero para  desarrollar esto , en un Do, es necesario poner atención y reflexión en qué tipo de "forma" estoy usando.
Creo que la forma debe ser un instrumento que permita interiorizar en este estado físico-mental de escucha y quietud. Incluso los que están empezando la práctica, por supuesto muy enfocados en aprender cada gesto, pueden ir asimilando instantes de quietud y escucha, si les ofrecemos una forma adecuada "suave" y "conectada".
Cuando digo suave, no quiero decir que se " sienta suave", si bien a veces ocurrirá así, no siempre el que recibe la forma tiene por qué sentir la técnica de manera suave, sino que me refiero con el término suave, más bien, a ser suave con uno mismo, teniendo procesos mentales más sencillos, suavizando las propias exigencias previas, con una forma que no nos atrape, que mantenga abierta la puerta del cambio, de la evolución y del fluir de un concepto técnico a otro en función de lo que el proceso vaya demandando (conectada).
Endo sensei, a veces en sus seminarios ha dicho que si en la práctica con el compañero, lo que él ha propuesto no funciona, hay que adaptarse, cambiar y hacer otra cosa.
Para mí, esto que mi sensei propone, es un priorizar la adaptación, el cambio, la escucha, en definitiva la libertad que supone fundirse con la acción, a una forma preestablecida, o quizás sería más correcto decir, que es priorizar una forma conectada, que permite el cambio de forma natural, cuando la situación lo demanda(escucha) .
Como bien dice Endo sensei en su libro, le marcaron mucho aquellas palabras que decía O sensei al practicar: " Cuando es así haces esto. Cuando es así haces esto".
Desarrollar una actitud físico-mental de escucha (quietud, ya que sin quietud y " Silencio" la escucha no es posible, sería un monólogo) creo que es fundamental, en el camino hacia la libertad desde la práctica marcial y en concreto desde el aikido, y creo sinceramente, que se debe reflexionar sobre las formas que usamos todos los días, para darnos cuenta si nos ayudan en la obtención de esa capacidad, o más importante todavía, si la obtención de ese estado físico-mental es parte de nuestra búsqueda o no, lo que significaría considerarlo esencial para una práctica marcial como la del Aikido, o si por el contrario, la forma es algo que me "esclaviza" desarrollando una relación de necesidad y apego hacia la forma que practico.
Por supuesto dependiendo del sensei que sigamos realizaremos la práctica de una forma u otra, y realmente no estoy refiriéndome a eso. 
Yo personalmente soy alumno de Endo sensei porque la forma que me transmite, me hace sentirme más libre y adaptable, menos apegado a formas demasiado concretas. Siento que mi práctica es bastante " Universal", en el sentido que puedo entrenar con cualquier compañero, practique como practique, sintiendo que puedo dar o quitar lo necesario en cada momento, para que la acción se resuelva.
No pretendo hacer exactamente lo que hace el maestro, de hecho Endo sensei ha verbalizado en algunas ocasiones que no le gusta que le imitemos, sino que lo que busco es estar en disposición de hacer lo que sea necesario en cada momento, para resolver el encuentro de una forma marcial y según los principios del aikido.
Al principio de esta pequeña reflexión, hablaba de usar pensamientos sencillos.
Para mí es realmente útil, pensar que tengo un sable en las manos, incluso lo cojo a veces (bokken,kodachi, tanto, jo) para que la sensación sea totalmente real.
El período de restricciones por la pandemia,en el que nos sumergimos intensamente en el trabajo de bokken, me ayudó a intensificar este sentir del que hablo.
Me gusta decir que el uso de esta imagen mental y física,es una "metáfora correctora" de la práctica.
Claro que se que mis manos no cortan como un cuchillo, pero es cierto que imaginar el portar un arma, ayuda a una acción más sencilla, directadirecta, ordenada y libre.
" Hace 15 años, recordé que O sensei solía decir que los principios del Aikido eran los mismos que los principios de la espada y del palo"

Seishiro Endo
"Vibración y Conexión. El Aikido que yo busco."

El imaginar, y por supuesto acompañar los gestos corporales de la manera adecuada a esa imagen mental, que portamos un arma, simplifica en muchos casos la acción, y es una invitación a los pensamientos sencillos en la resolución del proceso marcial.

Luis Mochón Corredor





jueves, 2 de septiembre de 2021

Una forma de mirar: todo es un proceso


La serenidad, la adaptabilidad, la fluidez, la naturaleza, la conexión, la sencillez.Estos son para mí quizás los pilares o varios pilares del camino del aikidoka.

Creo que la adquisición de estas capacidades a través de una práctica marcial, son parte del que podría ser el objetivo del Aikido. Mi sensei, Endo Seishiro, dice que cree que en última instancia el objetivo del aikido es la libertad, y estoy totalmente de acuerdo, ya que creo que el camino del aikido es un camino de liberación.

Estas capacidades que he enumerado antes , creo que son elementos esenciales hacia la libertad.

A veces los praticantes de aikido hablan de que el aikido hay que llevarlo fuera del tatami, pero en este aspecto creo que hay diferentes formas de sentirlo o aplicarlo.

 Para mí, no existe la frontera entre dentro y fuera del dojo. En mi búsqueda o mejor dicho en mi transitar la vía, intento convertirme en aikido, en clase lo digo mucho, y también digo, que es necesario cambiar la forma de mirar.

Mirar suave, bonito; mirar conectado; mirar sereno; mirar ecuánime y sencillo; tener siempre presente en nuestra mirada la naturaleza, su belleza y nuestra conexión con ella….creo que esta forma de mirar debería convertirse en el mirar del aikidoka. Hasta que la forma de mirar no cambia, creo que la propia práctica no avanza. 

Hace poco en clase,hablaba de una forma de sentir el encuentro, que creo ayuda a  desarrollar este mirar. 

Hablaba de sentir todo como un “proceso”. 

Creo  que nada tiene una existencia individualizada y propia. Creo que todo es un proceso y ese proceso es algo conectado, o dicho de otra manera, todo proceso es una inter-relación,compuesta por un montón de elementos conectados entre sí.

Pero para identificar el proceso que es cualquier realidad, es necesaria la serenidad en el mirar, la sencillez ( intentando mirar y no “ mirarse” cuando se mira) dejando que nuestra mirada, como si fuera agua o el viento, penetre a través de la superficie y se mezcle con los elementos que forman el proceso.

En ese instante, nos damos cuenta que formamos parte del proceso, y es, en ese instante, cuando podemos formar parte de la solución o la evolución de ese proceso. 


En el caso de la práctica diaria, desaparecerá el carácter de “ataque” de la acción de uke para convertirse en un proceso donde me estoy integrando( por supuesto uke debe generar una energía de ataque o la transformación no tendrá lugar).

Esta forma de mirar, nos dará una posición esencial dentro del proceso, liberados de cualquier emoción negativa, nos permitirá liderar la resolución, o el desarrollo del encuentro. El ataque, en definitiva, es visto como un montón de elementos que interactúan entre sí y conmigo mismo, y que puedo ir usándolos, para llegar al final del proceso que considere más oportuno.

 La adaptabilidad, la quietud y la fluidez, semejante a las características de las fuerzas de la naturaleza, exentas de personalidad egoica( el viento, el agua...), son las actitudes necesarias para aceptar y adaptarnos a los elementos que van conformando el proceso. 

Si nos quedamos sólo con una visión superficial, y encadenada a nuestros pensamientos o sentimientos, lo que está ocurriendo será visto como un ataque que tengo que evitar, que me puede dañar y que debo huir o someterlo o ganar. 

Desde esa forma de mirar se puede vencer sin lugar a dudas, posiblemente sea más rápido el aprenderlo, pero no se producirá el aiki, la unión, la ausencia de enemigo,que O sensei quería transmitir con su Do( bueno esa es mi visión desde luego)y que en definitiva, es la acción alquímica, transformadora que el aikido trajo al mundo del Budo.

La observación de la naturaleza, el implicarnos en ella, nos hace sentir de forma inmediata el proceso que es la vida, y nuestra pertenencia a ese proceso. Es por ello,las recomendaciones de O sensei acerca de entender a la naturaleza como nuestro mentor, siendo muy importante darnos cuenta, que no existe la separación entre la naturaleza y yo, porque tampoco existe la separación entre el otro y yo, ya que todos formamos y somos parte de un mismo gran Proceso. 

El repetir una y otra vez nuestra práctica marcial, los movimientos, los ejercicios, la relación aiki con el compañero, permite adentrarnos en los elementos que componen el proceso, la relación marcial, dándonos cuenta así de las actitudes y herramientas que son necesarias para adentrarnos más y más, pudiendo así liderar el desarrollo y la resolución del proceso marcial iniciado.

Pero no olvidemos que el camino que hemos elegido es un camino marcial. Las herramientas que usamos para la liberación o transformación son marciales, la nuestra es una práctica marcial en sus formas. 


Dicho sea de paso,para mí no hay práctica espiritual que no sea marcial, y no me refiero por supuesto a las formas.


El que haya un espíritu  marcial, es algo muy necesario, ya que necesitamos del conflicto marcial ( y por tanto de la etiqueta y la relación marcial )para que la dificultad,que éste supone, más o menos grande, más o menos física, se convierta en el martillo y el yunque donde ir purificando el metal de nuestra personalidad, para dejar espacio a las habilidades de nuestro ser más íntimo, consiguiendo así, una mejor versión de nosotros mismos.

En este camino, vaciarnos de nosotros mismos (se puede leer mi último escrito sobre el vacío) para que aflore la consciencia de nuestro lugar en el proceso, y transformarnos en lo necesario en cada caso, es fundamental.

Al transformar nuestra forma de mirar, al adquirir las cualidades del aikido, la vida en general cambia. No es necesario ningún esfuerzo, porque no consiste en hacer nada ni crear nada, sino en ser aikido. 

Se puede ver a aikidokas de años que se interesan por lecturas espirituales, por la meditación, por visitar o incluso vivir más en contacto con la naturaleza, incluso introduciéndola en sus propios hogares a través de plantas,detalles, imágenes…

El aikidoka de años puede también empezar a ver las situaciones con ecuanimidad y sencillez, no siendo reactivo, ni criticón, sino conectándose a personas y situaciones que quizás no comparte, comprendiendo y mirando con mayor suavidad.

Quizás debería aparecer también, producto de esa ecuanimidad y estado de conexión,una actitud más compasiva, producto de ver sencillo y sentirse conectado a cualquier realidad, aunque sea distinta a la de uno. 

No hay mayor reflejo de la naturaleza en una forma de ser, que el respeto por la diversidad.

Creo que el aikido es un camino marcial por sus herramientas de expresión y práctica, pero como decía O sensei, lo que es claramente , es un camino espiritual cuya pretensión trasciende al dojo, va a lo profundo del ser humano y por tanto incluye al mundo.

Ahora quizás cabría preguntarse : ¿mi práctica diaria me acerca a estas capacidades, a esta forma de mirar, a esta forma de ser…?

¿Me siento dividido entre quien soy en el tatami y quien soy fuera del dojo?¿Permito que las enseñanzas del aiki entren en mí para transformar hasta aquello que considero que no hay que transformar ( opiniones,creencias…)?



Luis Mochón

jueves, 19 de agosto de 2021

La maestra naturaleza.

“Contemplad detenidamente la corriente de un río de montaña. Aprended de la vista del agua fluyendo entre las peñas la adaptabilidad infinita del cuerpo.
Escuchad o leed un sutra de gratitud y aplicarla al budo. Aprended mirando detenidamente cada aspecto de la verdadera forma del cielo y de la tierra. Alcanzad la iluminación, reflexionad y aprended, esto se debe repetir una y otra vez.
Básicamente para una persona que entrena aikido, es vital interiorizar profundamente la auténtica forma del universo, conseguir la iluminación de alguna manera observando el movimiento del mundo, leer escritos y asimilar algo que sea relevante para la propia técnica. No se debe pasar por alto ni desperdiciar nada. Es decir, todo - incluso una montaña, un río, la hierba o un árbol - podría servirnos de mentor.
Morihei Ueshiba (extraído de la versión española del libro de Endo sensei “Vibración y Conexión. El Aikido que yo busco. Editorial Alas)



Cada vez más a menudo , busco , de manera intencionada, experimentar la naturaleza de manera más directa, acudiendo a lugares en plena naturaleza. Si bien cualquier lugar en la naturaleza es ya suficiente para recibir una gran inspiración, me gusta especialmente acudir a lugares donde el agua tenga protagonismo.
Me gusta ir , dos o tres veces al año, a una cascada de agua en Prado Negro, y hace poco me han descubierto otra pequeña cascada de agua, en Laujar (Alpujarra Almeriense), que es una caída de agua que se desliza por la roca y cae en una bañera rocosa rodeada de roca, donde el sonido del agua y cualquier cosa que digas resuena como si fuera una cueva.
O Sensei nos invita siempre a la experiencia de la naturaleza como fuente de inspiración y sabiduría para nuestra práctica y nuestra vida (hago este matiz aunque creo que para O Sensei no hay esa diferenciación, para mí tampoco, la práctica de Aikido es parte de mi vida no está separado). 
También nos invita a la lectura de textos y a su reflexión, incluso nos invita a la lectura de sutras, es decir constantemente nos está invitando a desarrollar la comprensión, la reflexión, el despertar y a ver en toda y cada una de las cosas que nos rodean a “maestros” es decir fuentes de sabiduría e inspiración.
No tengo que hablar de la sabiduría e inspiración que a un aikidoka le transmite el agua. Nuestros maestros constantemente nos hablan de ella y los textos de sabiduría oriental la usan como ejemplo de vida.
En el Tao Te King, por nombrar sólo un ejemplo , aunque quizás el más importante y contundente, nos enseña cómo es el agua, por su suavidad, adaptabilidad, y no resistencia, el elemento o fuerza más poderosa de la naturaleza, y que debe ser un ejemplo para los seres humanos de comportamiento virtuoso.
El agua es claramente la principal expresión del concepto wu wei, el no hacer, como concepto clave para entender el correcto “hacer”, ya que no hacer no es exactamente no hacer….
O sensei decía que cuando hablaba de no hacer, eso no significaba no hacer nada. El filósofo contemporáneo Alan Watts cuando trata de explicar el sentido de la expresión wu wei , habla de que el verdadero sentido efectivamente no es no hacer, sino no forzar.
Al observar la armonía, suave y potente al mismo tiempo, de la caída del agua en una catarata, al ver el efecto que ha generado a lo largo del tiempo en la roca, podemos sentir como el no forzar puede ser una acción tremendamente poderosa. La continua adaptación del agua es el movimiento no forzado y más poderoso de la naturaleza posiblemente.
En el acto de “adaptarse” , acto no intencionado sino asociado a su propia naturaleza, genera una energía poderosísima, que deja una huella visible en los contornos y redondeces de la roca .
Creo que es un ejemplo perfecto de cómo el aikidoka genera la energía de su práctica, tanto de tori como de uke.
El acudir a la naturaleza e integrarse en ella, al caminar, meterse en el agua o simplemente pararse a sentir la quietud viva del entorno, esto genera en nosotros un registro físico, mental, emocional y energético que podemos usar en nuestra práctica-vida.
En las caídas de agua a las que voy, suelo meterme debajo, sentir la fuerza fría, fluida y envolvente del agua. En esos momentos suelo recitar varias veces el mantra de Fudo Myoo, que de alguna forma genera una sensación de calor interno y de quietud, interconectada a la experiencia en sí, al agua en sí y podría decir que a la montaña en sí. No utilizo el mantra como un elemento de desconexión de la experiencia , sino como un elemento integrador a través del sonido, de la vibración del mantra, que entra en una especie de danza, con la vibración del movimiento del agua y su sonido.
En la experiencia de este último lugar que me han descubierto, al que lo llaman el “jacuzzi”, por esa forma de bañera rocosa que a creado la caída del agua a lo largo de los años, además es posible sentir la resonancia del mantra y del agua de forma más fuerte, sintiendo una sensación de unidad, de fusión que es maravillosa.
Creo que este tipo de experiencias son verdaderos maestros, verdaderas fuentes de inspiración a todos los niveles, como decía O Sensei. 
Si una experiencia puntual como esta ( aunque cada vez más habitual)deja un registro tan profundo, no quiero ni pensar que registro dejaría el pasar solo en la montaña días, como hacía O Sensei.
Cuando estoy en el tatami, estas experiencias afloran. Al generar la energía del encuentro en la práctica, la conexión con el compañero, la adaptabilidad a lo que viene , con movimientos aquietados y fluidos, al realizar el trabajo de uke, con un ataque intenso pero fluidos a la vez, o al recibir la técnica de forma suave y adaptable, generando un trabajo de uke suave y equilibrado…
Cuando en algún momento algo no fluye bien en mí,siento rigidez propia o del compañero ( ahora por ejemplo siento molestias de mi rodilla y curiosamente la hora de andar por el campo y el rato en el agua fría y todo el proceso de la experiencia me quitan el dolor),cuando la energía de la clase por lo que sea no termina de funcionar….en todos esos casos, recupero la sensación de la experiencia en la naturaleza.Recupero en mi mente y en mi cuerpo, en mi energía en general , la sensación del agua, del mantra, de la montaña, el movimiento del agua que me envuelve, el sonido… 
El traer de nuevo o el mantener la energía de la experiencia, que es lo que trato cada vez más, transforma la práctica completamente, y sobre todo la vibración que la envuelve, transformándose uno mismo, al compañero y todo el entorno.

“El secreto más profundo del budo es conectar energéticamente (kimusubi) el nen (sentimiento, sentido, pensamiento) del cuerpo con el universo.”
Morihei Ueshiba

Luis Mochón

domingo, 1 de agosto de 2021

El vacío

 El vacío, es algo de lo que los grandes maestros siempre hablan, como una condición esencial de la mente-cuerpo, para abordar la práctica marcial. Miyamoto Musashi dedica su último capítulo de los Cinco Anillos al vacío, y en las palabras y escritos de O sensei aparece de forma habitual este concepto.

El vacío, la vacuidad, es un estado unificador, casi "amigable" se podría decir, ya que disuelve la individualidad entendidad como substancia "separada" e independiente, y por lo tanto, también desaparece en cierto sentido, la idea de lucha o de enfrentamiento.
Pero un estado de vacío no debe ser confundido con una especie de estado de "atontamiento" del ser, o un estado "semi-catatónico"  o simplemente algo "especial"...
El vacío otorga al ser su auténtica dimensión, su auténtico lugar en la "danza de la realidad", sintiendo que todo es Uno, y que la ilusión de la multiplicidad es realmente una realidad interconectada.
Cuando en la práctica hablamos del centro, o de extender nuestro ki, o cuando hablamos también de una idea de " peso", todo esto, que también podemos entendenderlo a través del concepto de la "presencia", sólo es posible habitando en el vacío, que es donde se manifiesta la "mismidad" del ser, es decir, el ser plenamente y sin limitaciones.
En el vacío todo sigue siendo, pero con la cualidad del todo y no con una ficticia cualidad limitada e individualizada. Es decir, es el "ser" más completo e integrado, que no es otro que el "no-ser". Ser no siendo o no-ser como ser pleno.
Es ahí donde las montañas fluyen y los ríos se aquietan...
Es ahí donde el cerezo se ve así mismo a través de nuestros ojos, o donde florecemos y renacemos en cada brote verde del mismo...
Es en el vacío donde desaparece la lucha, y aparece la "familia universal", donde aparece el aikido, el musubi y el takemusu-aiki con su infinita creación.
Es habitando ese vacío donde el Aikido cobra todo su sentido. La creación y la conexión sustituyen a la supervivencia o al triunfo-derrota. Donde el temor se convierte en interés y misogi, y la dificultad se transforma en oportunidad y en material  para la creación y el cambio.
En el vacío desaparecen y aparecen los nombres, aparecen y desaparecen las formas, como las olas en el mar o las nubes en el cielo.
Pero para tomar conciencia del vacío, quizás hay que agotar el sueño de la separatividad y del poder propio. Hay que agotar la forma, que purifica al pequeño yo, lo pule , para que el vacío esencial se abra paso, apareciendo detrás de cada movimiento y de cada decisión.
En este proceso, la quietud mental y la no resistencia, creo que son esenciales.
La quietud y la aceptación son una "invocación" del vacío. Cuando es "invocado" y empieza a  manifestarse, la forma es no-forma y lo nombrado es sin nombre. Entonces el río se manifiesta como montaña y la Luna como ola...
Todas las energías se manifiestaran a través del practicante de aikido.: la quietud de la montaña, la fluidez del agua, la dureza de la roca, la livianidad del viento...
Porque en el vacío, donde está la "ausencia" , es donde aflora toda "presencia".
Desde la vacuidad florecen todas las energías de la existencia múltiple, todos los dioses y fuerzas que brotan del Vacío y vuelven a él.
El vacío, se manifiesta como libertad, al observar el mundo evidente. La libertad que nace en la ausencia de definición, creencia o pertenencia. Esa libertad vacua,fértil y por tanto unificante, posiblemente es el Amor que atraviesa toda la creación...
En el momento donde ya no se percibe diferencia entre ser y no-ser, entre forma y no-forma, cuando todo se funde, sin contradicción, sin resistencia, cuando aparecen los verdaderos nombres de las cosas, que no limitan, sino que activan,
es cuando el vacío se está manifestando,y el Aiki, el ki musubi, la conexión, lo impregna todo.



"Todo el poder viene del ki y éste está conectado con la vacuidad"
O sensei

"Situaos en medio de la creación
Situaos en medio de vuestro corazón
Y seguid
El camino del eco de la montaña"
O sensei

" Una vez ,sin embargo, empecé a olvidar y simplemente dejé que mi cuerpo se moviera como quisiera hasta cierto punto, me encontré moviéndome sin ninguna percepción consciente. Cuando eso ocurrió, entré en un estado en el que era completamente irrelevante si era omote o ura, y había olvidado el ikkyo, había olvidado el iriminage. Simplemente me movía y surgía la técnica. "
Endo Sensei

" Un bushi ha de aprender con certeza su camino y practicar también las demás artes. Y, sin la oscuridad en su camino, sin un espíritu confundido,ha de pulir sus dos espíritus; afilar el kan y el Ken, sus dos miradas, y cuando las nubes se alejen dejando despejado el cielo de la confusión, entonces habrá de saber que ése es el verdadero vacío."
Miyamoto Musashi




Luis

martes, 20 de julio de 2021

There is no next.

En mis meditaciones diarias de Mooji, aparece con asiduidad la expresión :"think there is no next".
De nuevo esto nos lleva al instante presente, pleno, infinito y perfecto , como no podía ser de otra manera, ya que no existe otra cosa. 
En la práctica diaria de aikido, me gusta mucho insistir en este aspecto. En entender que cada gesto, que cada movimiento, vaya impregnado o nazca de una mente que "disfruta", se "recrea", se enfoca en el gesto y en el sentir de ese instante, no yendo al futuro o al siguiente movimiento, aún sabiendo (en el caso del estudio técnico)que vendrá... "there is no next".
Cuando la mente habita en el instante, ese instante se llena del poder de la atención-intención y por tanto del poder de la "presencia", se llena de Centro.
Desaparece el objetivo o la "función"de nuestra mente(bueno no del todo cuando practicamos una forma técnica, pero es importante que el recuerdo de la "función" sea lo mas suave, liviano e incluso transparente posible).
Al desaparecer la función como previo y premisa de la acción y centrarnos en cada acto, en cada percepción, gesto e intención, plenamente, la función del gesto o la técnica,es algo que acaba apareciendo por sí misma. Pero prácticamente se percibirá como con una acción "independiente", es decir como "natural", al no ser buscada o forzada. 
Mi maestro Endo Sensei, siempre dice que no busquemos proyectar, que nos centremos en la relación, y en el intercambio de ki, y la proyección, será un efecto secundario de la acción correctamente hecha y en el momento preciso. 
Alan Watts habla de "amar la materia". Consideraba Alan Watts, que aún creyendo que vivimos en un mundo materialista, realmente no se ama la materia, amamos, o mejor dicho, nos centramos en la función de las cosas. 
Creo que esto es aplicable a lo que estoy hablando del aikido. Se realiza habitualmente un aikido muy centrado en el objetivo, en la función, lo cual hace que el estado mental no sea, desde mi punto de vista el adecuado. Para mí, el estado mental adecuado es aquel que desde la quietud o incluso la vacuidad, actúa, se adapta y decide, con lo que ocurre en cada momento, dentro y fuera de uno(uke, el entorno...), de forma libre, llevándonos así, a un estado de no forzar (wu wei), a un estado de fluir más allá de uno mismo, o más allá del control que la mente-ego quiere ejercer como forma de supervivencia. 
Es aquí, cuando a veces decimos que el cuerpo actúa solo, ya que no hay una mente controlando o forzando un objetivo concreto o una función concreta. Es por eso que es interesante, desarrollar una práctica continuada de jiju waza en nuestros entrenamientos, hasta entrar en un estado de presencia como el que hablo, y del que Endo Sensei habla claramente en su libro. 
Pero que pasa en la práctica técnica habitual, de una técnica concreta. 
Si bien es cierto que conocemos cual será el objetivo final(por ejemplo ikkyo), es importante intentar habitar en un estado mental de "there is no next".
Para eso es importante centrarnos en sentir y hacer plenamente lo que ocurre en cada paso de la técnica, sin prisa, llenando de presencia cada gesto, y es importante que uke haga también su trabajo técnico, aportando el feedback necesario para que sea esa técnica que estamos practicando en concreto, la que aflore. 
De esa manera, los movimientos y las correspondientes sensaciones asociados a ellos y a la técnica en concreto, calarán dentro de nosotros, dentro de nuestro cuerpo, para acabar en su momento, en una práctica más libre, apareciendo sin la necesidad de pensar o forzar, sosteniendo así un estado de no-mente o de mente presente. 
Es por ello que centrarnos en mantener una mente aquietada y "suelta", un ritmo sereno , con movimientos suaves, poniendo nuestra atención en cada paso, evitando la prisa o el querer resolver rápido la técnica, nos llevará al estado mental y corporal que considero adecuado, para ser libres en la acción, con movimientos llenos de presencia y centro, y por lo tanto, con lo que es para mí una profunda expresión de marcialidad. 
En la práctica de un Do, creo que el "objetivo" es no tener objetivo, sino centrarnos en vivir plenamente cada instante del "camino", a través de la atención propia de una "mente presente" . 
Si la finalidad de la ceremonia del té fuera beber té, una máquina expendedora de botellas de té, sería la máxima expresión de ese Do....

Luis


 

sábado, 5 de junio de 2021

El yo-tiempo =miedo

Somos vida


La vida es creadora


La vida crea el yo-tiempo


El miedo habita en el tiempo


Cuando no hay tiempo no hay nada que de a luz al miedo. 


El tiempo es una ilusión, pero una ilusión poderosa


Tanto que identificamos el Soy, con él. 


Construye y se construye del ayer y del mañana. 


La Acción pura no tiene relación con el miedo


La acción impura puede provenir del miedo


Es reacción


La quietud y el silencio tampoco tienen miedo. Son acciones puras


Pureza


Acciones sencillas


Palabras simples


Silencios vacuos


En lo bueno y lo malo...hay miedo


El miedo consume vida


Consume verdad


Acción pura, no correcta


No-acción como acción


La acción pura carece de tiempo....no hay miedo


La acción pura es pre-tiempo


Debilita el miedo


Pensar es tiempo


El instante es vida


Somos instantes


Somos vida


Al pensar creamos distancia 


Distancia con la vida


Y acercamos el miedo


.... 


Respira


Calla


No esperes


No hagas mientras no

dejas de hacer


Actúa


Purifica


No hay tiempo


No hay miedo


Hay Vida


Eres vida


Pero recuerda


 la vida tiene el poder de generar el tiempo.


Y el miedo le sigue de cerca


No generes


No esperes


Se


Tan sólo se


Y todo será como tenía que ser.