domingo, 25 de septiembre de 2022

Percibir es un acto creativo.

 La experiencia que tengo de todo es a través de la mente y la mente es la actividad de la consciencia. Dicho de otra manera, soy conocer,yo soy. 

Cuando la Consciencia esencial o absoluta se "mueve" del no-ser al ser, dicho de otra manera cuando el Ser puro se "activa" dando lugar al "existir", esto supone una autolimitación, que da lugar al nacimiento de la mente y con ella al nacimiento del mundo. 

La consciencia limitada, genera la mente, que experimenta el Uno como diversidad, como mundo. Aparece, siempre de forma ilusoria, el sujeto y objeto, pero digo de forma ilusoria porque lo que se está manifestando constantemente es el Uno, el Ser indivisible. 

La mente es el conjunto de percepciones, sensaciones y pensamientos. 

Tenemos la creencia de que los objetos, lo material tiene existencia propia y separada de nosotros, pero la verdad es, que lo único que hay, es la consciencia, es decir, nuestra experiencia de un objeto son percepciones, sensaciones y pensamientos(ver, tocar, oir, sentir, oler...Pensar, imaginar) . No tenemos "pruebas" de la existencia de nada más allá de nuestra consciencia. 

En la medida que entendemos esto, y que la "realidad objetiva" se construye,  aparece a través de mi percepción, podemos convertirnos, en cierta medida, en "creadores" de nuestra realidad. 

Cuando practicamos aikido, esta reflexión creo que puede hacer mejorar nuestra práctica, yo por lo menos lo aplico a la mía. 

Primero, la asunción de que todo es realmente una única "sustancia" modulándose, nos llevará a entender que en el Uno no puede haber un conflicto o separación real, es algo que en última estancia es ilusorio antinatural. Por lo que lo natural serán cualidades del uno: la conexión, empatía, compasión, aceptación,amor, relación, fraternidad... Así que dentro de cada expresión de la separatividad, podremos encontrar el uno, la conexión.

En segundo lugar, el entender que las cosas no nos pasan a nosotros, pasan en "nosotros", el entender que las cosas son un conjunto de percepciones, nos acerca a una práctica de " Escucha", sensibilización, y no tanto a una práctica de hacerle al otro cosas o a forzarlo o a forzarnos. Empezamos a darnos cuenta que el propio percibir es una fuerza creativa. 

Cuando llegue un ataque, el que sea duro, violento, difícil o fácil, sólo dependerá de mi percepción del mismo. Trabajar en la dirección de afinar, volver más neutra, vacua, suave y relajada mi percepción del ataque, hacerlo más fácil en mí, será el objetivo de la práctica, para sentirme libre y pacífico, disolviendo en "mí" la propia cualidad conflictiva del ataque. 

Cuando a través del contacto( cuando ya se ha producido,pero podría ser antes) sentimos bloqueo, dureza, incomodidad... haremos lo necesario para que se transforme esa percepción, mediante el uso de la distancia, la relajación, la forma del cuerpo, el giro, los cambios de ritmo... También deberemos adecuar los pensamientos y emociones que aparecen, para que sea más vacíos, neutros o suaves. 

Este es el camino para que lo que aparece como conflicto, se convierta en creación Aiki, para que el dos recupere su esencia de unidad a través de la conexión. Practicar como si estuviéramos solos pero profundamente conectados al otro, sería una expresión que definiría este proceso. 

Gestionando, percibiendo, sintiendo los cambios en nuestro cuerpo, en el movimiento... Percibiendo las sensaciones desagradables y neutralizándolas o volviéndolas agradables... Creo que éste es un camino a seguir. 

Entonces la práctica se convierte en una transformación del "espacio" que somos, es moldear el espacio donde ocurre todo , y que la mente clasificaría en físico, psíquico y emocional. Moldear para que la acción marcial, pierda su naturaleza ilusoria de separación, y desde ahí resolverla, dirigirla hacia una resolución integrativa, natural, directa y lo más sencilla posible. 

El foco de la práctica de aikido no estará en hacerle al otro, sino en hacerme a mí, pero es un mí que también incluye al otro y a todo. 


Luis


lunes, 12 de septiembre de 2022

Aiki y Vacuidad


 


Creo que el vacío y el Aiki son inseparables, es decir, creo que el vaciarnos de nosotros mismos es un requisito necesario para que aflore el Aiki.
Es en el silencio de la mente donde aflora la unidad de todo, aquello que no cambia y que atraviesa el mundo de los fenómenos, de la diversidad y el cambio, como el cordel de un mala, que unifica en un solo objeto las cuentas del mismo.
Si nuestro comportamiento y acciones nacen de los pensamientos, ideas, emociones, cosas… si actuamos desde lo cambiante, la capacidad de actuar unidos al otro, convertirnos en la propia acción, será imposible.
Si mi mente se va con cada movimiento, palabra, emoción, ataque o contacto, mis acciones serán profundamente condicionadas, reactivas, muy lejos de la libertad y la paz que nacen en la unidad.Las acciones que nacen en una mente (un yo) que se cree separada alimentarán el conflicto, mientras que las acciones que nacen de una mente que se cree o se sabe una con todo, alimentarán la paz y la armonización. 
Cuando soltamos la mente, la silenciamos, antes de la acción, nos convertimos en el “espacio” donde aparece toda la acción. Nos convertimos en “ observador” de lo que acontece, pero es un “observador” que a su vez es uno con la acción que acontece, formado de la propia “sustancia”de la acción. De manera que las acciones estarán libres de reactividad y enfrentamiento, y la conexión, el fluir, la paz y la adaptabilidad, aflorarán de manera natural como cualidades innatas del 
Uno, ese Uno que aflora cuando dejamos a un lado el yo, cuando del yo soy, pasamos al somos, y finalmente al “Es", que es la esencia de la realidad. 
(Debemos observar a este respecto, que todas las "Ciencias" conforme avanzan en el conocimiento de sus correspondientes campos, sus conclusiones, lo que acaban encontrando, es la interconexión de todo.¿ No es esto un reflejo de la naturaleza unificada de todo? ) 
Es en este proceso de disolución de la separación, donde el conflicto pierde su naturaleza, se desnuda, quedando expuesto como energía creativa, y es desde ahí donde la paz y la armonía son posibles, no sólo posibles, naturales, y la creatividad infinita del takemusu aiki se manifestará sin esfuerzo. 
Por lo tanto, las técnicas y prácticas diarias dentro y fuera del tatami, deberían ser prácticas destinadas a resquebrajar la creencia en el yo separado. Nuestro yo, lo que creemos ser, no son más que un conjunto de ideas, percepciones y sensaciones. Quitarle importancia a nuestro yo es fundamental, para llevar a cabo un proceso de  identificación con el Todo, con el Yo absoluto,que nos vincula a todo y a todos. No voy a llevar a cabo un ataque al ego en este breve escrito,algo que está muy de moda últimamente.El ego es necesario en la experiencia de existencia en la que estamos envueltos, pero creo que debemos debilitar lo más posible la creencia en el ego como entidad con naturaleza propia,separada, con existencia intrínseca .
La observación atenta a nuestros procesos mentales, y al origen de las cosas, nos va a ayudar a esto.

Mientras realizamos la práctica diaria,deberíamos estar atentos a una serie de cosas:¿Cómo es el estado de mi cuerpo-mente?.
¿Mis movimientos expresan las cualidades de la unidad original, desactivan la separación y el conflicto?, o ¿son expresiones típicas y reactivas de un conflicto, y lo intensifican?.
Para llevar a cabo esta observación, debemos estar serenos y aquietados interiormente. Al estar en este tipo de mente, parece que el tiempo pierde parte de su poder sobre la acción, ya que el tiempo nace con el pensar, y además , lo que parecía un problema llegado de “fuera”, se convierte en una oportunidad creativa.
Los conocimientos experienciales ( ya que en eso consiste el verdadero conocimiento, y el Budo es este tipo de conocimiento )que a lo largo de nuestra práctica, han pasado a formar  parte de nuestra inteligencia corporal, nuestros movimientos y formas, ahora, en este estado de presencia mental,parecen tener vida propia, y aparecen por sí mismos en el flujo de la acción, conectados, dinámicos y suaves.
Entramos en una sensación de no ser nosotros los que hacemos los movimientos, sino que estos movimientos surgen de una especie de “espacio vacío”, al que pertenecemos tanto tori como uke, y donde los movimientos  intensos y desestabilizadores de uke, generarán sus propios movimientos “espejo”desactivadores y unificadores por parte de tori, como si fueran un solo ser. 
Las acciones de tori deberían nacer de un cuerpo-mente que esté vibrando en la vacuidad propia de ese espacio donde surge todo, y eso le permitirá disolver, la cualidad conflictiva de las acciones del atacante. Pero hay que estar muy atento, ya que ante cualquier bloqueo, ante las carencias en el “flujo” del movimiento, ese conjunto de “procesos” llamado ego, intentará tomar el control a través de la imposición y la lucha, nutriendo el conflicto. 
Por supuesto esto no es ni bueno ni malo. Pero la cuestión es ¿qué quiero ser?, ¿Qué cualidades quiero personificar, las cualidades aiki, las de la unidad,y la paz, o las del conflicto, y la imposición?.
¿En última instancia, que me hace más feliz? ¿ y que me hace sufrir? .
Al final creo que es una cuestión de auténtico valor y compromiso.
Por lo tanto,entrenar diariamente las formas es importante, practicamos un Do, y sin eso no habría un Do llamado Aikido, pero también desde muy pronto creo que debemos cultivar el estado mental de vacuidad, de silencio, de observador, unido a cada movimiento aprendido, para que en lugar de ser una herramienta de lucha, se convierta en una herramienta de unidad, conexión, pacificación y creatividad, en definitiva, una expresión del Uno original, o lo que es lo mismo, en Aiki.

Luis

viernes, 12 de agosto de 2022

Aiki expresión del Uno



Conectar cosas,seres, pensamientos y personas es la mayor oración, es el mayor homenaje y acto de gratitud que desde el mundo de la diversidad aparente podemos hacer a la realidad Una que Es. 

En el aikido actuamos en esta dirección, ante una de la situaciones donde la separación aparente es más fuerte, es decir, el encuentro marcial, el conflicto. 

Es por ello que siento el aikido como una oración de Unidad muy poderosa. Es el Uno abriéndose camino hacia la superfice diversa en forma de conexión, de aiki. 

Cada vez que en la práctica diaria, en el día a día, dentro y fuera del tatami, aplicamos el aiki, aplicamos la conectividad y la relación en todo, estamos trayendo a la "superficie" la naturaleza esencial de todo, que sólo necesita del vacío en nosotros para "usarnos" e iluminar. 

Cada vez que en la práctica conectamos, armonizamos, enlazamos, estamos purificando la "realidad aparente" a través de su propia Fuente que es la Unidad. No son sólo un conjunto de movimientos, de técnicas, para vencer, que es separar... 

El encuentro del aikido debe ser marcial, para purificar la separatividad aparente de lo marcial. Es una herramienta que nace en la vibración de lo marcial, vibración de pura separación. Cuando purificas a través del aiki, una de las vibraciones que expresan mayor separación, purificas todas las vibraciones de separación por debajo de ésta. El aikido, como siento que su fundador quería, se convierte en una oración, en una misión de Paz, que no es otra cosa que la expresión de la Unidad. 

En el día a día fuera del tatami, es nuestra elección convertirnos también en aiki (nuestra verdadera naturaleza) e ir disolviendo la separación aparente entre las cosas, seres, pensamientos y personas. Invertir en unir, y no en separar. Para esto es esencial relacionarnos con el vacío, sin miedo, en el núcleo de nuestro ser. Quizás en ese proceso desaparezca una parte grande de nosotros, cultural, la parte que cree tener razón, que cree que está en lo correcto, la que juzga al que está "equivocado", pero en ese proceso de desaparición lo que va apareciendo es el Ser, la presencia total, el Todo. 

Luis


 

martes, 2 de agosto de 2022

Preguntas que llegan después de meditar...


Los sentidos hacen consciente, individualizan, la experiencia de lo que habita en la "Consciencia".
Si veo a unos 200 mt un árbol, este árbol " Entra" en mi consciencia "personal" O "álmica".Si cojo unos prismáticos y veo más allá del árbol un bosque o una flor que antes no veía, la consciencia se amplía.
¿Al aumentar el alcance de lo que perciben mis sentidos, aumenta la consciencia?
¿No será que la consciencia ni aumenta ni disminuye, sino que el " acceso" de las consciencias sensitivas aumenta la participación del pequeño yo(consciencia) en la "Consciencia "?(Campo,Espíritu)
¿Cuando no siento algo (ver, tocar, imaginar...) existe?
Creo que sí.
¿Pero existe ya en  "mí" como "Consciencia"(Campo) ?
¿Mi consciencia va surgiendo en la " Consciencia " a través de las percepciones de los 5 sentidos (y la mente) y la acumulación de experiencias formando mi mente?
¿Ocurre igual con el resto de seres vivos?
¿Y los inertes?
¿Lo que experimenta una planta construye su "ego" Su "yo vegetal" dentro de la "Consciencia"?
¿El yo vegetal es la " Consciencia " teniendo una experiencia vegetal?
¿Puedo ser consciente de algo que no no esté ya en la " Consciencia "?
¿Hay algo fuera de la " Consciencia "?
Todo lo existente aparece en el Campo de la Consciencia. Yo mismo estoy apareciendo constantemente en ella. ¿Cómo una forma de experimentar humana?
¿Me voy creando en ella. Se va creando en ella... ?
¿Me va creando ella?
Cuando pienso, leo, huelo, toco, miro... el objeto de mi experiencia entra-aparece en mi consciencia almica, y también  me forma... Pero ¿ qué me introduce a mí como proceso consciente y corporal(limitado)en la "Consciencia"?

El registro de experiencias forma la mente.¿Consciencia y mente es lo que llamamos alma?
¿La "Consciencia" se expresa en función del ser, y genera la mente propia de ese tipo de ser. ? ¿Y la corporalidad también?
Consciencia animal, vegetal... Mente animal, vegetal... Celular..
¿Todo ocurre en, desde... El Campo de Consciencia?
Ir mas allá de la supervivencia, el placer (atracción)o el dolor(aversión), "miedo-huida- bloqueo"... Nos define como seres humanos y no como animales humanos o humanos animalizados. .. ¿Qué es eso?

Desde mi balcón veo algo, pero desde la terraza se ve mucho más. Es el acceso de la "Consciencia " como ser humano lo limitado, pero repito ¿No está todo en la "Consciencia"?
¿Fuente de nuestro ser y de todo ser?
¿Soy la forma humana de acceder y crear de la" Consciencia "?

Percibir, sentir sin apegarse, sin
"Cerrar" la experiencia con la conceptualización, mantenernos conscientes, genera unidad, intimidad, con lo experimentado y con lo que  no es experimentado (fe).
¿ La mente que reflexiona sobre la transitoriedad, sobre su vacuidad ,¿es una mente conectada, "girada"a 
"su-la" esencia misma?
¿Es eso el Estado de Hijo de Dios, de Buda?
¿La fe sería la aceptación de lo limitado de nuestra experiencia y lo absoluto de la realidad?.
Sólo preguntas y más preguntas, justo después de meditar
Luis
 

jueves, 28 de julio de 2022

En el vacío de mí...


 En el vacío de mí aparece la luz radiante que origina todo o donde todo se origina, personalizada y despersonalizada, de cierta forma, que no llego a entender bien.

El vacío de mí incluye al cuerpo. Un cuerpo vacío se llena inmediatamente de una presencia universal, interconectada, serena, pesada, pero al mismo tiempo liviana y activa.
Es en el proceso de desaparecer cuando realmente aparecemos, aparece lo que "es" , que bendice a mi "yo" en el aquí y  ahora, convirtiéndolo en un "no-yo" creativo.
El "no-ser" como plenitud del ser.
Se abren las puertas del "Reino" sin puerta, de lo trascendente en la inminencia, del ser sin ser.
Escapar de la esclavitud de las circunstancias es parte del Do, y requiere de la bendición del no-yo. Las circunstancias no son señores. Cuando no hay esclavo ni sirviente no hay señor... las circunstancias se transforman así en el abono que nutre la acción creativa, donde nosotros somos "usuarios" en el proceso de crear. No somos "hacedores". Los elementos que componen la creación no dependen de nosotros, si bien la "Danza" hacia la realidad, sí nos tiene como "bailarines" principales de una parte de la "coreografia".
Estar sometido a las circunstancias nos animaliza, restringe, límita, siendo una gran fuente de sufrimiento, de crueldad y violencia. Identificar la función nutriente, fertilizadora y catalizadora de las circunstancias , depende de identificar y habitar en el silencio de las mismas. Cuando aprendemos a habitar en el silencio propio, podemos habitar en el silencio de todo: el dolor, el placer, las cosas, las circunstancias...
Aparece entonces el discernimiento, que es el conocer del no-ser, apareciendo el verdadero nombre de las cosas, que es la "magia" fundamental para darle el correcto uso a todas las cosas.
Luis

sábado, 23 de abril de 2022

La ética del Aikido


 

Creo que una actitud de vacuidad mental (pensamientos  y emociones) durante la práctica, es la fuente de la ética pacífica y de no agresión del Aikido, generando al mismo tiempo marcialidad y libertad.

No es el “resultado” de la acción lo que definiría de forma absoluta la ética del aikidoka.

Por supuesto, la práctica de dos expertos aikidokas, nunca debería tener como resultado hacerse daño, y la visión será estética, equilibrada, fluida,natural…

Utilizando conceptos de la esgrima japonesa, y en concreto de la escuela de la “espada de la mente sin morada”, en el aikido, al igual que en esta escuela, el resultado de ai-nuke (donde el resultado final implica que no se dañan los contendientes) sería el resultado deseable y el que se alcanzaría entre expertos de la misma escuela.Este ideal se enfrentaba a la idea del ai-uchi (muerte mutua) , que se consideraba la actitud mental adecuada a la hora del enfrentamiento.

Pero como decía es la actitud mental del aikidoka, una actitud mental serena, vacua, sin intención de agresión o daño es lo que marca el comportamiento ético del aikidoka para mí.

Pero si el compañero de práctica, o el “atacante” entra en una actitud de resistencia, forzar, agredir, obligar…el resultado de la acción de aikido puede dañarle. Pero ese daño ocurrirá como si fuera un “suicidio” un “auto-dañarse”, ya que la actitud mental del aikidoka (con aikidoka estaría sobre todo refiriéndome al que ejecuta la técnica o el que ha alcanzado un alto nivel de comprensión de la vía) se mantiene vacua, “de escucha” de la acción ; liberando los bloqueos,creando vacíos, generando cambios de ritmo necesarios para “liberar” el proceso…

permitiendo así, la aparición de la técnica más natural o adecuada al proceso. 

La actitud de la que hablamos no entrará en lucha, ni forzará, ni chocará... 

La mayor comprensión del aikido por parte de los dos participantes irá generando acciones sin daño, incluso sin sentirse forzado. El trabajo del atacante estará también ejecutado desde una actitud de serenidad, de escucha del proceso, que aún siendo la parte atacante, le permitirá mantener un trabajo sostenible, fluido y móvil, donde la posibilidad de “derrota” no existe, y la de dañarse tampoco.

Resumiendo, no creo que la ética del aikido, una ética de respeto, protección y paz dependa del resultado de la acción, o de lo cómodo y protegido que se sienta el atacante. Establecerse como objetivo de la práctica el no dañar al otro, el no hacer fuerza, etc, crea muchas limitaciones a la hora de la acción. De hecho creo que limita la posibilidad de "ser", convirtiéndonos en “hacedores” llenos de una moral extraña, que en muchos casos nace de una importante soberbia, incluso inconsciente, que lo que tapa es nuestra verdadera incapacidad de volvernos uno con la acción a través de la escucha y la conexión que aporta el aiki.


Estas limitaciones se observan cuando altos grados sienten dificultades con practicantes noveles. Por supuesto no estoy planteando hacer las cosas sí o sí, pase lo que pase….Lo que estoy planteando es que la actitud mental y física tiene que ser una actitud de libertad, serenidad, y vacío, que nos llevará a convertirnos en parte del “proceso marcial”, dependendiendo en cada caso del rol, pero en definitiva, dejando de ser “ el que hace la técnica “, y pasando a convertirse en ella.

Ante esta actitud, el atacante irá observando qué necesita física y mentalmente para sentirse cada vez más, parte del proceso técnico, dejando de sufrirlo. Cuando esta actitud se va adquiriendo, siempre lo digo en clase :“el aikido te protege”.

De manera que el adquirir una actitud de serenidad y vacuidad en la práctica llenara de paz nuestros movimientos,pero no de falta de efectividad ni de libertad (creo que es lo mismo).

El que se acerque al encuentro con un aikidoka ,que haya desarrollado esta comprensión, con tensiones, reactividades, bloqueos, fuerza, se sentirá incómodo y podría incluso hacerse daño, aunque el daño, no será tan fácil que llegue, porque la actitud vacua y conectada del aikidoka, hará que al sentir los bloqueos y las tensiones del atacante, éste se unirá a ellos, liberándolos y no chocando ni forzando. Pero a veces, si la actitud del atacante continúa en la misma dirección, sí puede ser, que los propios movimiento de adaptación y liberación del aikidoka, acaben llevando su incomodidad, a una acción peligrosa para su integridad.

De todas formas desarrollar esta actitud mental, esta sensibilidad y capacidad física, es un trabajo difícil.

L.

sábado, 25 de diciembre de 2021

El Eco de lo que somos

Sí vivimos conectados la mayor parte del tiempo a nuestro "ser interior", al que habita en el silencio de mí, los cambios, los conflictos, las tristezas, las pérdidas... se transformaran en abono que fertiliza la tierra de nuestra vida. 

El trasiego de la la felicidad a la tristeza, del malestar al bienestar, de la comodidad a la incomodidad, se tornan fuentes de inspiración, semillas de crecimiento, para el que aunque sea a ratos, sepa estar conectado con su ser interior. 

No siempre uno es capaz de habitar en nuestro ser profundo. El ser más superficial se pasa el día hablando y haciendo ruido y más ruido que nos hace olvidar lo que somos y lo que "Es". La vida moderna hecha a escala de ese pequeño yo, también es cada vez más " ruidosa" y desconcertante. 

Pero por supuesto no es necesario ,ni posible seguramente para la mayoría, si no somos Budas o Bodisatvas o Santos, estar siempre "despierto", conectado. Pero sin embargo, lo que si es accesible para cualquiera, es el "entrenar" o "aprender" a tener siempre presente el "eco" de lo que realmente somos. El sostener ese "eco", ese "recuerdo", es más sencillo que ser un ser totalmente 

"despierto", aunque por supuesto requiere de una toma de conciencia y requiere de cierta voluntad que combata la resistencia que el inteligente y sabiondo pequeño yo va a presentar.

Ese "recuerdo" de qué somos en realidad, nos permitirá ampliar o expandir, en los momentos difíciles y en los conflictos, lo que somos, permitiendo que todo aquello que está llegando de fuera y que está de alguna forma golpeando a mi "pequeño yo", sea mirado de una manera más compasiva, comprensiva, diría incluso maternal. 

El "eco" sostenido de lo que somos ampliará los límites de nuestro pequeño yo, llevándolo a un potencial mucho más grande, mejor reflejo de su "fuente" ,el ser que habita en el silencio. 

Y es desde esa mirada, donde todos los conflictos, retos y sufrimientos se transforman en fertilizante de una vida, de un nuevo caminar, de un nuevo ser más expandido. 

El "eco" de nuestro verdadero ser puede sostenerse, bueno, primero  despertarse, poniendo al pequeño yo a hacer lo que tiene que hacer. 

A través de una "práctica", lecturas, "ritos", imágenes, naturaleza, personas, escritos, silencios, conversaciones.... La verdadera esencia de mí y de todo está constantemente expresándose en todo lo que nos rodea,pero al no ser seres   "despiertos", hay cosas que nos hacen olvidar, nos distraen de lo que realmente " Es". Para un iluminado o ser despierto nada lo distrae de lo que "Es", pero los que no estamos ahí, debemos ser más conscientes de "nuestro mundo", trabajar para que aquellas cosas que están en nuestro mundo material y por supuesto en nuestro mundo mental nos traigan el "eco" de lo que somos, de lo que "Es".

Vivimos momentos de mucho sufrimiento, de mucho miedo, de desinformación, manipulación, control casi liberticida, muchos se sienten completamente perdidos, exhaustos, rendidos.... 

Creo que debemos más que nunca cuidar lo que "entra", lo que ponemos, en nuestro cuerpo y nuestra mente. Debemos cuidar nuestro entorno, nuestra alimentación, lo que oímos y vemos, de quien nos rodeamos y por supuesto debemos prestar atención a lo que sale de nosotros, nuestras palabras, nuestros actos, nuestras omisiones.... 

Cultivar una "práctica", un entorno, unos compañeros y compañeras de camino que nos recuerden lo que realmente somos, lo que realmente 

"Es" todo, imágenes, símbolos, gestos, momentos... y así, todo lo que ocurra, todo lo que nos "golpee "o "acaricie", se convertirá en una oportunidad de crecer, de transcender, incluso para algunos de renacer. 


Luis


viernes, 17 de diciembre de 2021

El espíritu del ken para el aikido



 El uso del bokken, o de la "imagen" del Ken a la hora de la práctica de manos libres, creo sinceramente nos aporta muchos beneficios, y a diferentes niveles.

Digo de forma más o menos habitual, que las armas, y en mi caso concreto el bokken (Kodachi y tanto), actúan como "metáfora correctora" de nuestra práctica de manos libres.
Hay practicantes de aikido, que trasladan el movimiento de las armas, incluso de determinadas escuelas de kenjutsu, casi exactamente al uso de las manos. Esta aproximación es en sí misma muy interesante desde el punto de vista marcial, pero no es mi manera de entenderlo.
Viendo a Yamaguchi sensei, o sintiendo a Endo sensei cuando trabaja usando sus manos como si tuviera un sable, creo que lo importante, es eso que genera el tener el Ken en las manos o incluso guardado en el cinto, ya sea de forma real o imaginaria, en la postura y el orden corporal, el ma-ai, el kimochi ( intención) de los movimientos y sobre todo, lo que implica esto en la actitud mental de alguien que conecta con el espíritu del Ken.
Es posible ver cómo a veces Miyamoto sensei por ejemplo, coge un tanto y lo tiene en la mano mientras hace trabajo de manos libres. O es posible ver cómo Yamaguchi sensei usaba un abanico en sus explicaciones, o incluso usaba un bokken sin llegar a implicarlo en la técnica ejecutada por lo menos directamente, y cuando sí lo hacía, se trataba de movimientos muy simples de cortes, indicando direcciones en la intención y movimientos de cuerpo y brazos, sin recrear realmente movimientos elaborados de Ken.
El hijo de Yamaguchi sensei Tetsu Yamaguchi sensei, en algunas exhibiciones tiene un kodachi o un bokken en las manos, aún no utilizándolo directamente. Igual pasa en algunas exhibiciones de otros alumnos de Yamaguchi sensei como Mimuro sensei, o 
el maestro Takeda Yoshinobu, quien también utiliza de forma habitual el kodachi para expresar movimientos de la práctica de manos libres.
En la práctica de mi sensei, Endo Seishiro, si bien no coge armas, en su posición, desplazamientos, gestos de corte, etc, es posible ver perfectamente la expresión del sable. 
Las armas (en este caso bokken, tanto, kodachi) nos aporta verticalidad, aporta elegancia al gesto quitándole brusquedad, el cuerpo se encuentra más cerrado, más compacto y "reunido",en conclusión menos abierto y expuesto.
La imagen del sable aporta también unas distancias más correctas con uke, un timing más exacto, y una potencia, que proviene de un cuerpo que en conjunto es usado más unificado y recto, como un sable, lo que hace que detrás de cada proyección haya "cuerpo", caderas, centro, en lugar de brazos.
También aportan un estudio muy interesante y creo fundamental, del uso de las manos, los codos y los hombros. Un uso sencillo, pero que se torna tremendamente útil y efectivo en la práctica de manos libres, al portar el arma o tener en mente la imagen de la misma. Un uso de codos y hombros relajados y absorbentes, manos que giran, se relajan y se activan, para mover nuestro kimochi respecto al del compañero, situándonos en posiciones ventajosas de control del centro o del equilibrio del oponente en el mismo momento del encuentro.
Es por todo esto, que creo, que dedicarle algo de tiempo a hacer suburis simplemente, y también los kumitachis de aikido, trabajándolos desde la consciencia de su aporte a las manos libres, creo que puede transformar nuestra práctica, enriquecerla, y repito que no tanto por una extrapolación de los movimientos a las manos libres, sino por los beneficios marciales que aportan a nuestro cuerpo y mente.
El uso del bokken debe acercarnos a un aikido más suave, limpio y conectado, donde el ki siempre va a estar en irimi, aún cuando estemos ejecutando movimientos de tenkan, Ura, esquivas....
Un aikido vertical, de hombros y codos relajados, de cuerpo unificado, vientre compactado, de gesto simples, y ma-ai muy ajustado.
Como alguna vez dijo Yamaguchi sensei, estar en ese lugar donde uno puede ser alcanzado por el sable pero no lo es, ese es sin lugar a dudas el lugar desde donde puede ocurrir el aikido, y desde donde la paz y la armonización con el ataque es posible.
No dejo de pensar que mi sensei, toma como referente de estudio a un "espadachín" como Miyamoto Musashi. 

Sus conceptos están llenos de fuerza y simplicidad, y son perfectamente aplicables a la práctica de manos libres. Para que la suavidad y la fluidez sean herramientas efectivas marcialmente, debe estar presente el orden corporal, la simplicidad de movimientos,la intención de irimi, la distancia y timing exactos, la conexión, y todo ésto se ve muy reforzado con un trabajo consciente de Ken.



Luis Mochón

martes, 23 de noviembre de 2021

19 aniversario

 Hoy es el 19 aniversario de mi dojo, el dojo Musubi de Granada. 

Cuando se fundó, la idea era cambiar, mejorar cosas. Hacía mío el mensaje de O sensei de crear un "Reino de los cielos"en la tierra a través de la práctica del Aikido. 

Desde entonces he cometido todos los errores que se podían cometer, bueno no todos, y creo que también, he hecho muchas cosas buenas en la dirección de aportar algo transformador a la sociedad en la que vivo. 

Pero sobre todo han sido 19 años donde el principal cambio lo he ido viviendo yo, y los que han caminado conmigo. 

El Dojo y todos los alumnos que han pasado y están en él me han ayudado a transformarme, en lo que hoy creo que es una mejor versión de mí. 

Y se que éste, es sin lugar a dudas, el camino para transformar y mejorar nuestro entorno. 

En el budismo Shin, de la Tierra pura, se busca refugio en el Buda Amida. El Buda Amida, a través de alcanzar la budeidad, al despertar su naturaleza búdica, se propuso y consiguió crear una "Tierra Pura" ,llena de todas las perfecciones necesarias para que quien renazca en ella pueda alcanzar la iluminación fácilmente. Es un lugar de amor, sabiduría y belleza, que nace de la transformación que Amida hizo de sí mismo, al despertar a su naturaleza búdica, y proponerse crear un lugar donde liberar del sufrimiento(samsara) a todos los seres sintientes. 

Para mí es muy inspirador esto. Y creo que marca el camino de la mejora de nuestra realidad. La transformación interior, el despertar a nuestra realidad última que es la realidad última de todo el cosmos, puede transformar, crear una "Tierra Pura", un lugar donde el entorno nos incite, nos empuje a la liberación de nuestras limitaciones, para abrirnos a nuestra naturaleza luminosa. 

Creo que O sensei hablaba de esto cuando expresaba que la humanidad era una gran familia, y que el Aiki era el idioma de los dioses, que todo venía del uno, que era posible usar el Aikido para construir un mundo en paz o que él era el Universo. 

La vía del Aiki nos pone delante nuestros "demonios", a nuestro principal enemigo que no es otro que nuestro pequeño yo. 

Todo aquello que hace que "nuestro universo" sea pequeño. La vía del Aikido nos enseña a andar la tierra de acuerdo a nuestro verdadero ser, y nos responsabiliza de mejorar el mundo a través del Aiki. Nos hace guerreros de paz, que es la más dura de las luchas y la menos pacífica, y en todo este proceso vamos transformando la realidad que nos rodea. 

El Dojo, es ese lugar donde podemos tirar esas barreras, donde comenzamos la batalla y a través del camino marcial, destapamos el universo que se expresa a través de nosotros. 

Un espacio de hermandad, trabajo duro, voluntad, disfrute, sufrimiento, decepción, ilusión,compromiso,valor, constancia... Todo lo necesario para romper los límites de nuestro pequeño yo, acompañados de una familia marcial que nunca te deja solo y que camina a tu lado día a día. 

Nacemos y morimos cada día, realmente en cada respiración. El Aikido y el dojo  como espacio, debería impulsarnos a que el que nace cada día, el que nace en cada respiración,sea una versión más completa y mejorada del anterior. 

Todo esto que digo es lo que deseo y pretendo con mi Dojo, con nuestro Dojo, y con la práctica de mi-nuestro Aikido. 

19 años después seguimos en el camino, y el dojo aunque más viejo en apariencia, lo siento más fuerte y renovado que nunca,y yo sigo tan ilusionado o más que el primer día, y eso es gracias a todos y cada uno de vosotros. 

Gracias


Feliz aniversario a todos.


sábado, 23 de octubre de 2021

Escucha, pensamientos sencillos y espada

 En mis clases suelo hablar de usar pensamientos sencillos. Creo que los pensamientos sencillos provienen de "hábitar" el mayor tiempo posible en un estado mental de "escucha-quietud". Es a partir de ese estado, y cuando el proceso en el que estamos inmerso lo requiere, casi diría que lo pide, es cuando aparece el pensamiento sencillo, la decisión simple, que suele ser la más directa , eficiente y al mismo tiempo sostenible y equilibrada (marcial).

Practicar diariamente este estado físico-mental, creo que es interesante, y diría esencial, para mi práctica de Aikido.
Pero para  desarrollar esto , en un Do, es necesario poner atención y reflexión en qué tipo de "forma" estoy usando.
Creo que la forma debe ser un instrumento que permita interiorizar en este estado físico-mental de escucha y quietud. Incluso los que están empezando la práctica, por supuesto muy enfocados en aprender cada gesto, pueden ir asimilando instantes de quietud y escucha, si les ofrecemos una forma adecuada "suave" y "conectada".
Cuando digo suave, no quiero decir que se " sienta suave", si bien a veces ocurrirá así, no siempre el que recibe la forma tiene por qué sentir la técnica de manera suave, sino que me refiero con el término suave, más bien, a ser suave con uno mismo, teniendo procesos mentales más sencillos, suavizando las propias exigencias previas, con una forma que no nos atrape, que mantenga abierta la puerta del cambio, de la evolución y del fluir de un concepto técnico a otro en función de lo que el proceso vaya demandando (conectada).
Endo sensei, a veces en sus seminarios ha dicho que si en la práctica con el compañero, lo que él ha propuesto no funciona, hay que adaptarse, cambiar y hacer otra cosa.
Para mí, esto que mi sensei propone, es un priorizar la adaptación, el cambio, la escucha, en definitiva la libertad que supone fundirse con la acción, a una forma preestablecida, o quizás sería más correcto decir, que es priorizar una forma conectada, que permite el cambio de forma natural, cuando la situación lo demanda(escucha) .
Como bien dice Endo sensei en su libro, le marcaron mucho aquellas palabras que decía O sensei al practicar: " Cuando es así haces esto. Cuando es así haces esto".
Desarrollar una actitud físico-mental de escucha (quietud, ya que sin quietud y " Silencio" la escucha no es posible, sería un monólogo) creo que es fundamental, en el camino hacia la libertad desde la práctica marcial y en concreto desde el aikido, y creo sinceramente, que se debe reflexionar sobre las formas que usamos todos los días, para darnos cuenta si nos ayudan en la obtención de esa capacidad, o más importante todavía, si la obtención de ese estado físico-mental es parte de nuestra búsqueda o no, lo que significaría considerarlo esencial para una práctica marcial como la del Aikido, o si por el contrario, la forma es algo que me "esclaviza" desarrollando una relación de necesidad y apego hacia la forma que practico.
Por supuesto dependiendo del sensei que sigamos realizaremos la práctica de una forma u otra, y realmente no estoy refiriéndome a eso. 
Yo personalmente soy alumno de Endo sensei porque la forma que me transmite, me hace sentirme más libre y adaptable, menos apegado a formas demasiado concretas. Siento que mi práctica es bastante " Universal", en el sentido que puedo entrenar con cualquier compañero, practique como practique, sintiendo que puedo dar o quitar lo necesario en cada momento, para que la acción se resuelva.
No pretendo hacer exactamente lo que hace el maestro, de hecho Endo sensei ha verbalizado en algunas ocasiones que no le gusta que le imitemos, sino que lo que busco es estar en disposición de hacer lo que sea necesario en cada momento, para resolver el encuentro de una forma marcial y según los principios del aikido.
Al principio de esta pequeña reflexión, hablaba de usar pensamientos sencillos.
Para mí es realmente útil, pensar que tengo un sable en las manos, incluso lo cojo a veces (bokken,kodachi, tanto, jo) para que la sensación sea totalmente real.
El período de restricciones por la pandemia,en el que nos sumergimos intensamente en el trabajo de bokken, me ayudó a intensificar este sentir del que hablo.
Me gusta decir que el uso de esta imagen mental y física,es una "metáfora correctora" de la práctica.
Claro que se que mis manos no cortan como un cuchillo, pero es cierto que imaginar el portar un arma, ayuda a una acción más sencilla, directadirecta, ordenada y libre.
" Hace 15 años, recordé que O sensei solía decir que los principios del Aikido eran los mismos que los principios de la espada y del palo"

Seishiro Endo
"Vibración y Conexión. El Aikido que yo busco."

El imaginar, y por supuesto acompañar los gestos corporales de la manera adecuada a esa imagen mental, que portamos un arma, simplifica en muchos casos la acción, y es una invitación a los pensamientos sencillos en la resolución del proceso marcial.

Luis Mochón Corredor





jueves, 2 de septiembre de 2021

Una forma de mirar: todo es un proceso


La serenidad, la adaptabilidad, la fluidez, la naturaleza, la conexión, la sencillez.Estos son para mí quizás los pilares o varios pilares del camino del aikidoka.

Creo que la adquisición de estas capacidades a través de una práctica marcial, son parte del que podría ser el objetivo del Aikido. Mi sensei, Endo Seishiro, dice que cree que en última instancia el objetivo del aikido es la libertad, y estoy totalmente de acuerdo, ya que creo que el camino del aikido es un camino de liberación.

Estas capacidades que he enumerado antes , creo que son elementos esenciales hacia la libertad.

A veces los praticantes de aikido hablan de que el aikido hay que llevarlo fuera del tatami, pero en este aspecto creo que hay diferentes formas de sentirlo o aplicarlo.

 Para mí, no existe la frontera entre dentro y fuera del dojo. En mi búsqueda o mejor dicho en mi transitar la vía, intento convertirme en aikido, en clase lo digo mucho, y también digo, que es necesario cambiar la forma de mirar.

Mirar suave, bonito; mirar conectado; mirar sereno; mirar ecuánime y sencillo; tener siempre presente en nuestra mirada la naturaleza, su belleza y nuestra conexión con ella….creo que esta forma de mirar debería convertirse en el mirar del aikidoka. Hasta que la forma de mirar no cambia, creo que la propia práctica no avanza. 

Hace poco en clase,hablaba de una forma de sentir el encuentro, que creo ayuda a  desarrollar este mirar. 

Hablaba de sentir todo como un “proceso”. 

Creo  que nada tiene una existencia individualizada y propia. Creo que todo es un proceso y ese proceso es algo conectado, o dicho de otra manera, todo proceso es una inter-relación,compuesta por un montón de elementos conectados entre sí.

Pero para identificar el proceso que es cualquier realidad, es necesaria la serenidad en el mirar, la sencillez ( intentando mirar y no “ mirarse” cuando se mira) dejando que nuestra mirada, como si fuera agua o el viento, penetre a través de la superficie y se mezcle con los elementos que forman el proceso.

En ese instante, nos damos cuenta que formamos parte del proceso, y es, en ese instante, cuando podemos formar parte de la solución o la evolución de ese proceso. 


En el caso de la práctica diaria, desaparecerá el carácter de “ataque” de la acción de uke para convertirse en un proceso donde me estoy integrando( por supuesto uke debe generar una energía de ataque o la transformación no tendrá lugar).

Esta forma de mirar, nos dará una posición esencial dentro del proceso, liberados de cualquier emoción negativa, nos permitirá liderar la resolución, o el desarrollo del encuentro. El ataque, en definitiva, es visto como un montón de elementos que interactúan entre sí y conmigo mismo, y que puedo ir usándolos, para llegar al final del proceso que considere más oportuno.

 La adaptabilidad, la quietud y la fluidez, semejante a las características de las fuerzas de la naturaleza, exentas de personalidad egoica( el viento, el agua...), son las actitudes necesarias para aceptar y adaptarnos a los elementos que van conformando el proceso. 

Si nos quedamos sólo con una visión superficial, y encadenada a nuestros pensamientos o sentimientos, lo que está ocurriendo será visto como un ataque que tengo que evitar, que me puede dañar y que debo huir o someterlo o ganar. 

Desde esa forma de mirar se puede vencer sin lugar a dudas, posiblemente sea más rápido el aprenderlo, pero no se producirá el aiki, la unión, la ausencia de enemigo,que O sensei quería transmitir con su Do( bueno esa es mi visión desde luego)y que en definitiva, es la acción alquímica, transformadora que el aikido trajo al mundo del Budo.

La observación de la naturaleza, el implicarnos en ella, nos hace sentir de forma inmediata el proceso que es la vida, y nuestra pertenencia a ese proceso. Es por ello,las recomendaciones de O sensei acerca de entender a la naturaleza como nuestro mentor, siendo muy importante darnos cuenta, que no existe la separación entre la naturaleza y yo, porque tampoco existe la separación entre el otro y yo, ya que todos formamos y somos parte de un mismo gran Proceso. 

El repetir una y otra vez nuestra práctica marcial, los movimientos, los ejercicios, la relación aiki con el compañero, permite adentrarnos en los elementos que componen el proceso, la relación marcial, dándonos cuenta así de las actitudes y herramientas que son necesarias para adentrarnos más y más, pudiendo así liderar el desarrollo y la resolución del proceso marcial iniciado.

Pero no olvidemos que el camino que hemos elegido es un camino marcial. Las herramientas que usamos para la liberación o transformación son marciales, la nuestra es una práctica marcial en sus formas. 


Dicho sea de paso,para mí no hay práctica espiritual que no sea marcial, y no me refiero por supuesto a las formas.


El que haya un espíritu  marcial, es algo muy necesario, ya que necesitamos del conflicto marcial ( y por tanto de la etiqueta y la relación marcial )para que la dificultad,que éste supone, más o menos grande, más o menos física, se convierta en el martillo y el yunque donde ir purificando el metal de nuestra personalidad, para dejar espacio a las habilidades de nuestro ser más íntimo, consiguiendo así, una mejor versión de nosotros mismos.

En este camino, vaciarnos de nosotros mismos (se puede leer mi último escrito sobre el vacío) para que aflore la consciencia de nuestro lugar en el proceso, y transformarnos en lo necesario en cada caso, es fundamental.

Al transformar nuestra forma de mirar, al adquirir las cualidades del aikido, la vida en general cambia. No es necesario ningún esfuerzo, porque no consiste en hacer nada ni crear nada, sino en ser aikido. 

Se puede ver a aikidokas de años que se interesan por lecturas espirituales, por la meditación, por visitar o incluso vivir más en contacto con la naturaleza, incluso introduciéndola en sus propios hogares a través de plantas,detalles, imágenes…

El aikidoka de años puede también empezar a ver las situaciones con ecuanimidad y sencillez, no siendo reactivo, ni criticón, sino conectándose a personas y situaciones que quizás no comparte, comprendiendo y mirando con mayor suavidad.

Quizás debería aparecer también, producto de esa ecuanimidad y estado de conexión,una actitud más compasiva, producto de ver sencillo y sentirse conectado a cualquier realidad, aunque sea distinta a la de uno. 

No hay mayor reflejo de la naturaleza en una forma de ser, que el respeto por la diversidad.

Creo que el aikido es un camino marcial por sus herramientas de expresión y práctica, pero como decía O sensei, lo que es claramente , es un camino espiritual cuya pretensión trasciende al dojo, va a lo profundo del ser humano y por tanto incluye al mundo.

Ahora quizás cabría preguntarse : ¿mi práctica diaria me acerca a estas capacidades, a esta forma de mirar, a esta forma de ser…?

¿Me siento dividido entre quien soy en el tatami y quien soy fuera del dojo?¿Permito que las enseñanzas del aiki entren en mí para transformar hasta aquello que considero que no hay que transformar ( opiniones,creencias…)?



Luis Mochón