martes, 23 de noviembre de 2021

19 aniversario

 Hoy es el 19 aniversario de mi dojo, el dojo Musubi de Granada. 

Cuando se fundó, la idea era cambiar, mejorar cosas. Hacía mío el mensaje de O sensei de crear un "Reino de los cielos"en la tierra a través de la práctica del Aikido. 

Desde entonces he cometido todos los errores que se podían cometer, bueno no todos, y creo que también, he hecho muchas cosas buenas en la dirección de aportar algo transformador a la sociedad en la que vivo. 

Pero sobre todo han sido 19 años donde el principal cambio lo he ido viviendo yo, y los que han caminado conmigo. 

El Dojo y todos los alumnos que han pasado y están en él me han ayudado a transformarme, en lo que hoy creo que es una mejor versión de mí. 

Y se que éste, es sin lugar a dudas, el camino para transformar y mejorar nuestro entorno. 

En el budismo Shin, de la Tierra pura, se busca refugio en el Buda Amida. El Buda Amida, a través de alcanzar la budeidad, al despertar su naturaleza búdica, se propuso y consiguió crear una "Tierra Pura" ,llena de todas las perfecciones necesarias para que quien renazca en ella pueda alcanzar la iluminación fácilmente. Es un lugar de amor, sabiduría y belleza, que nace de la transformación que Amida hizo de sí mismo, al despertar a su naturaleza búdica, y proponerse crear un lugar donde liberar del sufrimiento(samsara) a todos los seres sintientes. 

Para mí es muy inspirador esto. Y creo que marca el camino de la mejora de nuestra realidad. La transformación interior, el despertar a nuestra realidad última que es la realidad última de todo el cosmos, puede transformar, crear una "Tierra Pura", un lugar donde el entorno nos incite, nos empuje a la liberación de nuestras limitaciones, para abrirnos a nuestra naturaleza luminosa. 

Creo que O sensei hablaba de esto cuando expresaba que la humanidad era una gran familia, y que el Aiki era el idioma de los dioses, que todo venía del uno, que era posible usar el Aikido para construir un mundo en paz o que él era el Universo. 

La vía del Aiki nos pone delante nuestros "demonios", a nuestro principal enemigo que no es otro que nuestro pequeño yo. 

Todo aquello que hace que "nuestro universo" sea pequeño. La vía del Aikido nos enseña a andar la tierra de acuerdo a nuestro verdadero ser, y nos responsabiliza de mejorar el mundo a través del Aiki. Nos hace guerreros de paz, que es la más dura de las luchas y la menos pacífica, y en todo este proceso vamos transformando la realidad que nos rodea. 

El Dojo, es ese lugar donde podemos tirar esas barreras, donde comenzamos la batalla y a través del camino marcial, destapamos el universo que se expresa a través de nosotros. 

Un espacio de hermandad, trabajo duro, voluntad, disfrute, sufrimiento, decepción, ilusión,compromiso,valor, constancia... Todo lo necesario para romper los límites de nuestro pequeño yo, acompañados de una familia marcial que nunca te deja solo y que camina a tu lado día a día. 

Nacemos y morimos cada día, realmente en cada respiración. El Aikido y el dojo  como espacio, debería impulsarnos a que el que nace cada día, el que nace en cada respiración,sea una versión más completa y mejorada del anterior. 

Todo esto que digo es lo que deseo y pretendo con mi Dojo, con nuestro Dojo, y con la práctica de mi-nuestro Aikido. 

19 años después seguimos en el camino, y el dojo aunque más viejo en apariencia, lo siento más fuerte y renovado que nunca,y yo sigo tan ilusionado o más que el primer día, y eso es gracias a todos y cada uno de vosotros. 

Gracias


Feliz aniversario a todos.


sábado, 23 de octubre de 2021

Escucha, pensamientos sencillos y espada

 En mis clases suelo hablar de usar pensamientos sencillos. Creo que los pensamientos sencillos provienen de "hábitar" el mayor tiempo posible en un estado mental de "escucha-quietud". Es a partir de ese estado, y cuando el proceso en el que estamos inmerso lo requiere, casi diría que lo pide, es cuando aparece el pensamiento sencillo, la decisión simple, que suele ser la más directa , eficiente y al mismo tiempo sostenible y equilibrada (marcial).

Practicar diariamente este estado físico-mental, creo que es interesante, y diría esencial, para mi práctica de Aikido.
Pero para  desarrollar esto , en un Do, es necesario poner atención y reflexión en qué tipo de "forma" estoy usando.
Creo que la forma debe ser un instrumento que permita interiorizar en este estado físico-mental de escucha y quietud. Incluso los que están empezando la práctica, por supuesto muy enfocados en aprender cada gesto, pueden ir asimilando instantes de quietud y escucha, si les ofrecemos una forma adecuada "suave" y "conectada".
Cuando digo suave, no quiero decir que se " sienta suave", si bien a veces ocurrirá así, no siempre el que recibe la forma tiene por qué sentir la técnica de manera suave, sino que me refiero con el término suave, más bien, a ser suave con uno mismo, teniendo procesos mentales más sencillos, suavizando las propias exigencias previas, con una forma que no nos atrape, que mantenga abierta la puerta del cambio, de la evolución y del fluir de un concepto técnico a otro en función de lo que el proceso vaya demandando (conectada).
Endo sensei, a veces en sus seminarios ha dicho que si en la práctica con el compañero, lo que él ha propuesto no funciona, hay que adaptarse, cambiar y hacer otra cosa.
Para mí, esto que mi sensei propone, es un priorizar la adaptación, el cambio, la escucha, en definitiva la libertad que supone fundirse con la acción, a una forma preestablecida, o quizás sería más correcto decir, que es priorizar una forma conectada, que permite el cambio de forma natural, cuando la situación lo demanda(escucha) .
Como bien dice Endo sensei en su libro, le marcaron mucho aquellas palabras que decía O sensei al practicar: " Cuando es así haces esto. Cuando es así haces esto".
Desarrollar una actitud físico-mental de escucha (quietud, ya que sin quietud y " Silencio" la escucha no es posible, sería un monólogo) creo que es fundamental, en el camino hacia la libertad desde la práctica marcial y en concreto desde el aikido, y creo sinceramente, que se debe reflexionar sobre las formas que usamos todos los días, para darnos cuenta si nos ayudan en la obtención de esa capacidad, o más importante todavía, si la obtención de ese estado físico-mental es parte de nuestra búsqueda o no, lo que significaría considerarlo esencial para una práctica marcial como la del Aikido, o si por el contrario, la forma es algo que me "esclaviza" desarrollando una relación de necesidad y apego hacia la forma que practico.
Por supuesto dependiendo del sensei que sigamos realizaremos la práctica de una forma u otra, y realmente no estoy refiriéndome a eso. 
Yo personalmente soy alumno de Endo sensei porque la forma que me transmite, me hace sentirme más libre y adaptable, menos apegado a formas demasiado concretas. Siento que mi práctica es bastante " Universal", en el sentido que puedo entrenar con cualquier compañero, practique como practique, sintiendo que puedo dar o quitar lo necesario en cada momento, para que la acción se resuelva.
No pretendo hacer exactamente lo que hace el maestro, de hecho Endo sensei ha verbalizado en algunas ocasiones que no le gusta que le imitemos, sino que lo que busco es estar en disposición de hacer lo que sea necesario en cada momento, para resolver el encuentro de una forma marcial y según los principios del aikido.
Al principio de esta pequeña reflexión, hablaba de usar pensamientos sencillos.
Para mí es realmente útil, pensar que tengo un sable en las manos, incluso lo cojo a veces (bokken,kodachi, tanto, jo) para que la sensación sea totalmente real.
El período de restricciones por la pandemia,en el que nos sumergimos intensamente en el trabajo de bokken, me ayudó a intensificar este sentir del que hablo.
Me gusta decir que el uso de esta imagen mental y física,es una "metáfora correctora" de la práctica.
Claro que se que mis manos no cortan como un cuchillo, pero es cierto que imaginar el portar un arma, ayuda a una acción más sencilla, directadirecta, ordenada y libre.
" Hace 15 años, recordé que O sensei solía decir que los principios del Aikido eran los mismos que los principios de la espada y del palo"

Seishiro Endo
"Vibración y Conexión. El Aikido que yo busco."

El imaginar, y por supuesto acompañar los gestos corporales de la manera adecuada a esa imagen mental, que portamos un arma, simplifica en muchos casos la acción, y es una invitación a los pensamientos sencillos en la resolución del proceso marcial.

Luis Mochón Corredor





jueves, 2 de septiembre de 2021

Una forma de mirar: todo es un proceso


La serenidad, la adaptabilidad, la fluidez, la naturaleza, la conexión, la sencillez.Estos son para mí quizás los pilares o varios pilares del camino del aikidoka.

Creo que la adquisición de estas capacidades a través de una práctica marcial, son parte del que podría ser el objetivo del Aikido. Mi sensei, Endo Seishiro, dice que cree que en última instancia el objetivo del aikido es la libertad, y estoy totalmente de acuerdo, ya que creo que el camino del aikido es un camino de liberación.

Estas capacidades que he enumerado antes , creo que son elementos esenciales hacia la libertad.

A veces los praticantes de aikido hablan de que el aikido hay que llevarlo fuera del tatami, pero en este aspecto creo que hay diferentes formas de sentirlo o aplicarlo.

 Para mí, no existe la frontera entre dentro y fuera del dojo. En mi búsqueda o mejor dicho en mi transitar la vía, intento convertirme en aikido, en clase lo digo mucho, y también digo, que es necesario cambiar la forma de mirar.

Mirar suave, bonito; mirar conectado; mirar sereno; mirar ecuánime y sencillo; tener siempre presente en nuestra mirada la naturaleza, su belleza y nuestra conexión con ella….creo que esta forma de mirar debería convertirse en el mirar del aikidoka. Hasta que la forma de mirar no cambia, creo que la propia práctica no avanza. 

Hace poco en clase,hablaba de una forma de sentir el encuentro, que creo ayuda a  desarrollar este mirar. 

Hablaba de sentir todo como un “proceso”. 

Creo  que nada tiene una existencia individualizada y propia. Creo que todo es un proceso y ese proceso es algo conectado, o dicho de otra manera, todo proceso es una inter-relación,compuesta por un montón de elementos conectados entre sí.

Pero para identificar el proceso que es cualquier realidad, es necesaria la serenidad en el mirar, la sencillez ( intentando mirar y no “ mirarse” cuando se mira) dejando que nuestra mirada, como si fuera agua o el viento, penetre a través de la superficie y se mezcle con los elementos que forman el proceso.

En ese instante, nos damos cuenta que formamos parte del proceso, y es, en ese instante, cuando podemos formar parte de la solución o la evolución de ese proceso. 


En el caso de la práctica diaria, desaparecerá el carácter de “ataque” de la acción de uke para convertirse en un proceso donde me estoy integrando( por supuesto uke debe generar una energía de ataque o la transformación no tendrá lugar).

Esta forma de mirar, nos dará una posición esencial dentro del proceso, liberados de cualquier emoción negativa, nos permitirá liderar la resolución, o el desarrollo del encuentro. El ataque, en definitiva, es visto como un montón de elementos que interactúan entre sí y conmigo mismo, y que puedo ir usándolos, para llegar al final del proceso que considere más oportuno.

 La adaptabilidad, la quietud y la fluidez, semejante a las características de las fuerzas de la naturaleza, exentas de personalidad egoica( el viento, el agua...), son las actitudes necesarias para aceptar y adaptarnos a los elementos que van conformando el proceso. 

Si nos quedamos sólo con una visión superficial, y encadenada a nuestros pensamientos o sentimientos, lo que está ocurriendo será visto como un ataque que tengo que evitar, que me puede dañar y que debo huir o someterlo o ganar. 

Desde esa forma de mirar se puede vencer sin lugar a dudas, posiblemente sea más rápido el aprenderlo, pero no se producirá el aiki, la unión, la ausencia de enemigo,que O sensei quería transmitir con su Do( bueno esa es mi visión desde luego)y que en definitiva, es la acción alquímica, transformadora que el aikido trajo al mundo del Budo.

La observación de la naturaleza, el implicarnos en ella, nos hace sentir de forma inmediata el proceso que es la vida, y nuestra pertenencia a ese proceso. Es por ello,las recomendaciones de O sensei acerca de entender a la naturaleza como nuestro mentor, siendo muy importante darnos cuenta, que no existe la separación entre la naturaleza y yo, porque tampoco existe la separación entre el otro y yo, ya que todos formamos y somos parte de un mismo gran Proceso. 

El repetir una y otra vez nuestra práctica marcial, los movimientos, los ejercicios, la relación aiki con el compañero, permite adentrarnos en los elementos que componen el proceso, la relación marcial, dándonos cuenta así de las actitudes y herramientas que son necesarias para adentrarnos más y más, pudiendo así liderar el desarrollo y la resolución del proceso marcial iniciado.

Pero no olvidemos que el camino que hemos elegido es un camino marcial. Las herramientas que usamos para la liberación o transformación son marciales, la nuestra es una práctica marcial en sus formas. 


Dicho sea de paso,para mí no hay práctica espiritual que no sea marcial, y no me refiero por supuesto a las formas.


El que haya un espíritu  marcial, es algo muy necesario, ya que necesitamos del conflicto marcial ( y por tanto de la etiqueta y la relación marcial )para que la dificultad,que éste supone, más o menos grande, más o menos física, se convierta en el martillo y el yunque donde ir purificando el metal de nuestra personalidad, para dejar espacio a las habilidades de nuestro ser más íntimo, consiguiendo así, una mejor versión de nosotros mismos.

En este camino, vaciarnos de nosotros mismos (se puede leer mi último escrito sobre el vacío) para que aflore la consciencia de nuestro lugar en el proceso, y transformarnos en lo necesario en cada caso, es fundamental.

Al transformar nuestra forma de mirar, al adquirir las cualidades del aikido, la vida en general cambia. No es necesario ningún esfuerzo, porque no consiste en hacer nada ni crear nada, sino en ser aikido. 

Se puede ver a aikidokas de años que se interesan por lecturas espirituales, por la meditación, por visitar o incluso vivir más en contacto con la naturaleza, incluso introduciéndola en sus propios hogares a través de plantas,detalles, imágenes…

El aikidoka de años puede también empezar a ver las situaciones con ecuanimidad y sencillez, no siendo reactivo, ni criticón, sino conectándose a personas y situaciones que quizás no comparte, comprendiendo y mirando con mayor suavidad.

Quizás debería aparecer también, producto de esa ecuanimidad y estado de conexión,una actitud más compasiva, producto de ver sencillo y sentirse conectado a cualquier realidad, aunque sea distinta a la de uno. 

No hay mayor reflejo de la naturaleza en una forma de ser, que el respeto por la diversidad.

Creo que el aikido es un camino marcial por sus herramientas de expresión y práctica, pero como decía O sensei, lo que es claramente , es un camino espiritual cuya pretensión trasciende al dojo, va a lo profundo del ser humano y por tanto incluye al mundo.

Ahora quizás cabría preguntarse : ¿mi práctica diaria me acerca a estas capacidades, a esta forma de mirar, a esta forma de ser…?

¿Me siento dividido entre quien soy en el tatami y quien soy fuera del dojo?¿Permito que las enseñanzas del aiki entren en mí para transformar hasta aquello que considero que no hay que transformar ( opiniones,creencias…)?



Luis Mochón

jueves, 19 de agosto de 2021

La maestra naturaleza.

“Contemplad detenidamente la corriente de un río de montaña. Aprended de la vista del agua fluyendo entre las peñas la adaptabilidad infinita del cuerpo.
Escuchad o leed un sutra de gratitud y aplicarla al budo. Aprended mirando detenidamente cada aspecto de la verdadera forma del cielo y de la tierra. Alcanzad la iluminación, reflexionad y aprended, esto se debe repetir una y otra vez.
Básicamente para una persona que entrena aikido, es vital interiorizar profundamente la auténtica forma del universo, conseguir la iluminación de alguna manera observando el movimiento del mundo, leer escritos y asimilar algo que sea relevante para la propia técnica. No se debe pasar por alto ni desperdiciar nada. Es decir, todo - incluso una montaña, un río, la hierba o un árbol - podría servirnos de mentor.
Morihei Ueshiba (extraído de la versión española del libro de Endo sensei “Vibración y Conexión. El Aikido que yo busco. Editorial Alas)



Cada vez más a menudo , busco , de manera intencionada, experimentar la naturaleza de manera más directa, acudiendo a lugares en plena naturaleza. Si bien cualquier lugar en la naturaleza es ya suficiente para recibir una gran inspiración, me gusta especialmente acudir a lugares donde el agua tenga protagonismo.
Me gusta ir , dos o tres veces al año, a una cascada de agua en Prado Negro, y hace poco me han descubierto otra pequeña cascada de agua, en Laujar (Alpujarra Almeriense), que es una caída de agua que se desliza por la roca y cae en una bañera rocosa rodeada de roca, donde el sonido del agua y cualquier cosa que digas resuena como si fuera una cueva.
O Sensei nos invita siempre a la experiencia de la naturaleza como fuente de inspiración y sabiduría para nuestra práctica y nuestra vida (hago este matiz aunque creo que para O Sensei no hay esa diferenciación, para mí tampoco, la práctica de Aikido es parte de mi vida no está separado). 
También nos invita a la lectura de textos y a su reflexión, incluso nos invita a la lectura de sutras, es decir constantemente nos está invitando a desarrollar la comprensión, la reflexión, el despertar y a ver en toda y cada una de las cosas que nos rodean a “maestros” es decir fuentes de sabiduría e inspiración.
No tengo que hablar de la sabiduría e inspiración que a un aikidoka le transmite el agua. Nuestros maestros constantemente nos hablan de ella y los textos de sabiduría oriental la usan como ejemplo de vida.
En el Tao Te King, por nombrar sólo un ejemplo , aunque quizás el más importante y contundente, nos enseña cómo es el agua, por su suavidad, adaptabilidad, y no resistencia, el elemento o fuerza más poderosa de la naturaleza, y que debe ser un ejemplo para los seres humanos de comportamiento virtuoso.
El agua es claramente la principal expresión del concepto wu wei, el no hacer, como concepto clave para entender el correcto “hacer”, ya que no hacer no es exactamente no hacer….
O sensei decía que cuando hablaba de no hacer, eso no significaba no hacer nada. El filósofo contemporáneo Alan Watts cuando trata de explicar el sentido de la expresión wu wei , habla de que el verdadero sentido efectivamente no es no hacer, sino no forzar.
Al observar la armonía, suave y potente al mismo tiempo, de la caída del agua en una catarata, al ver el efecto que ha generado a lo largo del tiempo en la roca, podemos sentir como el no forzar puede ser una acción tremendamente poderosa. La continua adaptación del agua es el movimiento no forzado y más poderoso de la naturaleza posiblemente.
En el acto de “adaptarse” , acto no intencionado sino asociado a su propia naturaleza, genera una energía poderosísima, que deja una huella visible en los contornos y redondeces de la roca .
Creo que es un ejemplo perfecto de cómo el aikidoka genera la energía de su práctica, tanto de tori como de uke.
El acudir a la naturaleza e integrarse en ella, al caminar, meterse en el agua o simplemente pararse a sentir la quietud viva del entorno, esto genera en nosotros un registro físico, mental, emocional y energético que podemos usar en nuestra práctica-vida.
En las caídas de agua a las que voy, suelo meterme debajo, sentir la fuerza fría, fluida y envolvente del agua. En esos momentos suelo recitar varias veces el mantra de Fudo Myoo, que de alguna forma genera una sensación de calor interno y de quietud, interconectada a la experiencia en sí, al agua en sí y podría decir que a la montaña en sí. No utilizo el mantra como un elemento de desconexión de la experiencia , sino como un elemento integrador a través del sonido, de la vibración del mantra, que entra en una especie de danza, con la vibración del movimiento del agua y su sonido.
En la experiencia de este último lugar que me han descubierto, al que lo llaman el “jacuzzi”, por esa forma de bañera rocosa que a creado la caída del agua a lo largo de los años, además es posible sentir la resonancia del mantra y del agua de forma más fuerte, sintiendo una sensación de unidad, de fusión que es maravillosa.
Creo que este tipo de experiencias son verdaderos maestros, verdaderas fuentes de inspiración a todos los niveles, como decía O Sensei. 
Si una experiencia puntual como esta ( aunque cada vez más habitual)deja un registro tan profundo, no quiero ni pensar que registro dejaría el pasar solo en la montaña días, como hacía O Sensei.
Cuando estoy en el tatami, estas experiencias afloran. Al generar la energía del encuentro en la práctica, la conexión con el compañero, la adaptabilidad a lo que viene , con movimientos aquietados y fluidos, al realizar el trabajo de uke, con un ataque intenso pero fluidos a la vez, o al recibir la técnica de forma suave y adaptable, generando un trabajo de uke suave y equilibrado…
Cuando en algún momento algo no fluye bien en mí,siento rigidez propia o del compañero ( ahora por ejemplo siento molestias de mi rodilla y curiosamente la hora de andar por el campo y el rato en el agua fría y todo el proceso de la experiencia me quitan el dolor),cuando la energía de la clase por lo que sea no termina de funcionar….en todos esos casos, recupero la sensación de la experiencia en la naturaleza.Recupero en mi mente y en mi cuerpo, en mi energía en general , la sensación del agua, del mantra, de la montaña, el movimiento del agua que me envuelve, el sonido… 
El traer de nuevo o el mantener la energía de la experiencia, que es lo que trato cada vez más, transforma la práctica completamente, y sobre todo la vibración que la envuelve, transformándose uno mismo, al compañero y todo el entorno.

“El secreto más profundo del budo es conectar energéticamente (kimusubi) el nen (sentimiento, sentido, pensamiento) del cuerpo con el universo.”
Morihei Ueshiba

Luis Mochón

domingo, 1 de agosto de 2021

El vacío

 El vacío, es algo de lo que los grandes maestros siempre hablan, como una condición esencial de la mente-cuerpo, para abordar la práctica marcial. Miyamoto Musashi dedica su último capítulo de los Cinco Anillos al vacío, y en las palabras y escritos de O sensei aparece de forma habitual este concepto.

El vacío, la vacuidad, es un estado unificador, casi "amigable" se podría decir, ya que disuelve la individualidad entendidad como substancia "separada" e independiente, y por lo tanto, también desaparece en cierto sentido, la idea de lucha o de enfrentamiento.
Pero un estado de vacío no debe ser confundido con una especie de estado de "atontamiento" del ser, o un estado "semi-catatónico"  o simplemente algo "especial"...
El vacío otorga al ser su auténtica dimensión, su auténtico lugar en la "danza de la realidad", sintiendo que todo es Uno, y que la ilusión de la multiplicidad es realmente una realidad interconectada.
Cuando en la práctica hablamos del centro, o de extender nuestro ki, o cuando hablamos también de una idea de " peso", todo esto, que también podemos entendenderlo a través del concepto de la "presencia", sólo es posible habitando en el vacío, que es donde se manifiesta la "mismidad" del ser, es decir, el ser plenamente y sin limitaciones.
En el vacío todo sigue siendo, pero con la cualidad del todo y no con una ficticia cualidad limitada e individualizada. Es decir, es el "ser" más completo e integrado, que no es otro que el "no-ser". Ser no siendo o no-ser como ser pleno.
Es ahí donde las montañas fluyen y los ríos se aquietan...
Es ahí donde el cerezo se ve así mismo a través de nuestros ojos, o donde florecemos y renacemos en cada brote verde del mismo...
Es en el vacío donde desaparece la lucha, y aparece la "familia universal", donde aparece el aikido, el musubi y el takemusu-aiki con su infinita creación.
Es habitando ese vacío donde el Aikido cobra todo su sentido. La creación y la conexión sustituyen a la supervivencia o al triunfo-derrota. Donde el temor se convierte en interés y misogi, y la dificultad se transforma en oportunidad y en material  para la creación y el cambio.
En el vacío desaparecen y aparecen los nombres, aparecen y desaparecen las formas, como las olas en el mar o las nubes en el cielo.
Pero para tomar conciencia del vacío, quizás hay que agotar el sueño de la separatividad y del poder propio. Hay que agotar la forma, que purifica al pequeño yo, lo pule , para que el vacío esencial se abra paso, apareciendo detrás de cada movimiento y de cada decisión.
En este proceso, la quietud mental y la no resistencia, creo que son esenciales.
La quietud y la aceptación son una "invocación" del vacío. Cuando es "invocado" y empieza a  manifestarse, la forma es no-forma y lo nombrado es sin nombre. Entonces el río se manifiesta como montaña y la Luna como ola...
Todas las energías se manifiestaran a través del practicante de aikido.: la quietud de la montaña, la fluidez del agua, la dureza de la roca, la livianidad del viento...
Porque en el vacío, donde está la "ausencia" , es donde aflora toda "presencia".
Desde la vacuidad florecen todas las energías de la existencia múltiple, todos los dioses y fuerzas que brotan del Vacío y vuelven a él.
El vacío, se manifiesta como libertad, al observar el mundo evidente. La libertad que nace en la ausencia de definición, creencia o pertenencia. Esa libertad vacua,fértil y por tanto unificante, posiblemente es el Amor que atraviesa toda la creación...
En el momento donde ya no se percibe diferencia entre ser y no-ser, entre forma y no-forma, cuando todo se funde, sin contradicción, sin resistencia, cuando aparecen los verdaderos nombres de las cosas, que no limitan, sino que activan,
es cuando el vacío se está manifestando,y el Aiki, el ki musubi, la conexión, lo impregna todo.



"Todo el poder viene del ki y éste está conectado con la vacuidad"
O sensei

"Situaos en medio de la creación
Situaos en medio de vuestro corazón
Y seguid
El camino del eco de la montaña"
O sensei

" Una vez ,sin embargo, empecé a olvidar y simplemente dejé que mi cuerpo se moviera como quisiera hasta cierto punto, me encontré moviéndome sin ninguna percepción consciente. Cuando eso ocurrió, entré en un estado en el que era completamente irrelevante si era omote o ura, y había olvidado el ikkyo, había olvidado el iriminage. Simplemente me movía y surgía la técnica. "
Endo Sensei

" Un bushi ha de aprender con certeza su camino y practicar también las demás artes. Y, sin la oscuridad en su camino, sin un espíritu confundido,ha de pulir sus dos espíritus; afilar el kan y el Ken, sus dos miradas, y cuando las nubes se alejen dejando despejado el cielo de la confusión, entonces habrá de saber que ése es el verdadero vacío."
Miyamoto Musashi




Luis

martes, 20 de julio de 2021

There is no next.

En mis meditaciones diarias de Mooji, aparece con asiduidad la expresión :"think there is no next".
De nuevo esto nos lleva al instante presente, pleno, infinito y perfecto , como no podía ser de otra manera, ya que no existe otra cosa. 
En la práctica diaria de aikido, me gusta mucho insistir en este aspecto. En entender que cada gesto, que cada movimiento, vaya impregnado o nazca de una mente que "disfruta", se "recrea", se enfoca en el gesto y en el sentir de ese instante, no yendo al futuro o al siguiente movimiento, aún sabiendo (en el caso del estudio técnico)que vendrá... "there is no next".
Cuando la mente habita en el instante, ese instante se llena del poder de la atención-intención y por tanto del poder de la "presencia", se llena de Centro.
Desaparece el objetivo o la "función"de nuestra mente(bueno no del todo cuando practicamos una forma técnica, pero es importante que el recuerdo de la "función" sea lo mas suave, liviano e incluso transparente posible).
Al desaparecer la función como previo y premisa de la acción y centrarnos en cada acto, en cada percepción, gesto e intención, plenamente, la función del gesto o la técnica,es algo que acaba apareciendo por sí misma. Pero prácticamente se percibirá como con una acción "independiente", es decir como "natural", al no ser buscada o forzada. 
Mi maestro Endo Sensei, siempre dice que no busquemos proyectar, que nos centremos en la relación, y en el intercambio de ki, y la proyección, será un efecto secundario de la acción correctamente hecha y en el momento preciso. 
Alan Watts habla de "amar la materia". Consideraba Alan Watts, que aún creyendo que vivimos en un mundo materialista, realmente no se ama la materia, amamos, o mejor dicho, nos centramos en la función de las cosas. 
Creo que esto es aplicable a lo que estoy hablando del aikido. Se realiza habitualmente un aikido muy centrado en el objetivo, en la función, lo cual hace que el estado mental no sea, desde mi punto de vista el adecuado. Para mí, el estado mental adecuado es aquel que desde la quietud o incluso la vacuidad, actúa, se adapta y decide, con lo que ocurre en cada momento, dentro y fuera de uno(uke, el entorno...), de forma libre, llevándonos así, a un estado de no forzar (wu wei), a un estado de fluir más allá de uno mismo, o más allá del control que la mente-ego quiere ejercer como forma de supervivencia. 
Es aquí, cuando a veces decimos que el cuerpo actúa solo, ya que no hay una mente controlando o forzando un objetivo concreto o una función concreta. Es por eso que es interesante, desarrollar una práctica continuada de jiju waza en nuestros entrenamientos, hasta entrar en un estado de presencia como el que hablo, y del que Endo Sensei habla claramente en su libro. 
Pero que pasa en la práctica técnica habitual, de una técnica concreta. 
Si bien es cierto que conocemos cual será el objetivo final(por ejemplo ikkyo), es importante intentar habitar en un estado mental de "there is no next".
Para eso es importante centrarnos en sentir y hacer plenamente lo que ocurre en cada paso de la técnica, sin prisa, llenando de presencia cada gesto, y es importante que uke haga también su trabajo técnico, aportando el feedback necesario para que sea esa técnica que estamos practicando en concreto, la que aflore. 
De esa manera, los movimientos y las correspondientes sensaciones asociados a ellos y a la técnica en concreto, calarán dentro de nosotros, dentro de nuestro cuerpo, para acabar en su momento, en una práctica más libre, apareciendo sin la necesidad de pensar o forzar, sosteniendo así un estado de no-mente o de mente presente. 
Es por ello que centrarnos en mantener una mente aquietada y "suelta", un ritmo sereno , con movimientos suaves, poniendo nuestra atención en cada paso, evitando la prisa o el querer resolver rápido la técnica, nos llevará al estado mental y corporal que considero adecuado, para ser libres en la acción, con movimientos llenos de presencia y centro, y por lo tanto, con lo que es para mí una profunda expresión de marcialidad. 
En la práctica de un Do, creo que el "objetivo" es no tener objetivo, sino centrarnos en vivir plenamente cada instante del "camino", a través de la atención propia de una "mente presente" . 
Si la finalidad de la ceremonia del té fuera beber té, una máquina expendedora de botellas de té, sería la máxima expresión de ese Do....

Luis


 

sábado, 5 de junio de 2021

El yo-tiempo =miedo

Somos vida


La vida es creadora


La vida crea el yo-tiempo


El miedo habita en el tiempo


Cuando no hay tiempo no hay nada que de a luz al miedo. 


El tiempo es una ilusión, pero una ilusión poderosa


Tanto que identificamos el Soy, con él. 


Construye y se construye del ayer y del mañana. 


La Acción pura no tiene relación con el miedo


La acción impura puede provenir del miedo


Es reacción


La quietud y el silencio tampoco tienen miedo. Son acciones puras


Pureza


Acciones sencillas


Palabras simples


Silencios vacuos


En lo bueno y lo malo...hay miedo


El miedo consume vida


Consume verdad


Acción pura, no correcta


No-acción como acción


La acción pura carece de tiempo....no hay miedo


La acción pura es pre-tiempo


Debilita el miedo


Pensar es tiempo


El instante es vida


Somos instantes


Somos vida


Al pensar creamos distancia 


Distancia con la vida


Y acercamos el miedo


.... 


Respira


Calla


No esperes


No hagas mientras no

dejas de hacer


Actúa


Purifica


No hay tiempo


No hay miedo


Hay Vida


Eres vida


Pero recuerda


 la vida tiene el poder de generar el tiempo.


Y el miedo le sigue de cerca


No generes


No esperes


Se


Tan sólo se


Y todo será como tenía que ser.


viernes, 21 de mayo de 2021

Aikido: Crear espacio

 


En la práctica del Aikido afrontamos el principal de los conflictos :el miedo. Y nos enfrentamos al principal de los enemigos: nosotros mismos.

En la práctica diaria debemos ir soltando cosas, creencias, opiniones y juicios, buenos y malos. Debemos crear el espacio para que la substancia esencial aflore, y no se me ocurre mejor palabra para nombrarla que el Amor.

"Toda vida es la manifestación del espíritu, la manifestación del amor.  Y el Arte de la Paz es la forma más pura de ese principio." Morihei Ueshiba

El proceso de desaparición de nuestros miedos y elementos limitantes, va intrínseco a cada uno de ellos. Todo, como decía Masahisa Goi, está en el proceso de desaparecer. Pero es cierto, que el ego pequeño, hace de resistencia a su propia desaparición. Considerar que las cosas, sentimientos, creencias y pensamientos, tienen una entidad propia, intrínseca y densa, genera una gran resistencia al proceso de desaparición que les es natural.
Es con la práctica diaria, centrándonos en percibir el encuentro como una "danza marcial" de diferentes vibraciones del Ki, donde puede intensificarse o simplemente liberarse, el proceso de desaparición de todos aquellos elementos que conforman el pequeño yo, y que son limitantes de nuestra verdadera naturaleza o gran yo.


  • "Si no te has vinculado a ti mismo al verdadero vacío, nunca entenderás el Arte de la Paz."Morihei Ueshiba

El conflicto, por tanto, está en el proceso de desaparecer desde que aparece. El no retener ese proceso dentro de nosotros, ni fuera, creo que es parte del objetivo del Aikido. Purificar(misogi), soltar, dejar ir...todo lo limitante, empequeñecedor, perturbador... para que quede ese espacio vacío, donde el universo se manifiesta de manera más intensa, y que da lugar a una acción equilibrada, armónica ,compasiva y poderosa, en definitiva, surge ese algo esencial que está en la esencia de todo, que podríamos llamar Amor.

  • "La esencia del Arte de la Paz es limpiarte de malicia, sintonizarte con tu medio ambiente, y limpiar tu camino de todo obstáculo y barreras." Morihei Ueshiba
Pero además, no pensemos que esta labor es algo que sólo nos concierne a nosotros o a dos de nosotros. Cuando permitimos este proceso "creador de espacio",cuando dejamos ir nuestras limitaciones, tanto buenas como malas, aparece, sin más esfuerzo, la luz que disipa todo conflicto. Esta luz, como decía, no sólo incluye lo propio, sino también lo ajeno, lo colectivo, incluye al global. Todo el universo es una interrelación constante, nada está separado. De manera que cada práctica correcta, donde conseguimos enfatizar la relación, la conexión, entre nuestro espíritu y nuestros movimientos, con la consecuencia inmediata de la conexión con el compañero, lo que va a permitir, es la disolución de la separatividad, densa y ficticia, que nos mantiene en el sueño de la separación y el conflicto... Como decía, cada práctica, se convierte así, en una oración, en una petición, en una ofrenda en el altar de la vida, para disolver la energía global del conflicto.
Cada práctica por tanto, no es sólo para nosotros, y para nuestros compañeros, cada práctica del Aikido, se convierte en una acción directa sobre la energía de todos los conflictos. Cuando hacemos espacio en nosotros, lo estamos haciendo también en todo el universo, y el beneficio es colectivo, es universal.

No debemos cerrarnos al conflicto, no debemos darle la espalda, ni ocultarlo. El aikidoka aprende a amar la vida en su plenitud. Por ello, la práctica de un Aikido con la intención correcta, hace a personas más abiertas, llenas de aceptación y valor, sin miedo al conflicto. El aikidoka se vuelve un transformador de la energía. Transforma la energía del conflicto en luz, en creatividad, en armonía... Pero para sí mismo y también para todos y todo.

Conflicto, soltar, vacuidad, Amor, aceptación, valor, purificación, interrelación, conexión, transformación, vida.... Aikido.



"No encares este mundo con temor y rechazo. Afronta con valor todo lo que los dioses te ofrecen."

"El verdadero guerrero es invencible porque no lucha con nadie. Vencer significa derrotar la idea de disputa que albergamos en nuestra mente."

"En situaciones extremas, el universo entero se transforma en nuestro enemigo; en momentos tan críticos, la unidad de mente y técnica es esencial: ¡No permitas que tu corazón titubee!"

"Tan pronto como te ocupas del "bien" y el "mal" de tus semejantes, creas una abertura en tu corazón por la que entra la malicia. Examinar, competir y criticar a otros te debilita y te derrota."
Morihei Ueshiba

Luis Mochón

lunes, 10 de mayo de 2021

Quietud, orden corporal, relación...

 La práctica diaria en el dojo se convierte en un laboratorio de las sinergias de la vida. 

De alguna manera podríamos decir que la práctica del Aikido nos lleva a tener la experiencia del día a día de una forma más intensa. 

Nuestra mente nos está constantemente bombardeando con apreciaciones y juicios de las experiencias sensoriales. Constantemente la mente va diferenciando entre bueno y malo, agradable y desagradable, correcto e incorrecto.Discrimima y carga emocionalmente nuestras percepciones.... Esta acción mental genera una realidad falsa, donde el mundo y nosotros estamos separados, y el mismo mundo se convierte en un espacio lleno de cosas diferentes y separadas. 

Pero la realidad es que no hay "cosas" como tales, lo que existe son "relaciones" Y nosotros somos también parte de esa realidad, es decir somos relación, la realidad es una interrelación constante. 

En la práctica del dojo ocurre  lo mismo. La percepción del "otro" como un agente diferente de mí, nace de una mente discriminadora, marcada por los pensamientos. Centrarse en el sentir, en las sensaciones durante la práctica, nos puede acercar más a la realidad unificada que es "relación".

Para esto es necesario pararse, generar presencia, no dejándonos arrastrar por la mente reactiva y diferenciadora, activadora de emociones reactivas, que es donde surge el verdadero conflicto, y que arrastra a nuestro cuerpo a acciones carentes de Centro y armonía. 

El mantener un cuerpo relajado, centrado, sensible y ordenado, al mismo tiempo que un sentir centrado en la relación, va a convertir las olas de los pensamientos definidores y clasificadores en gotas de luz, de claridad, en combustible de armonía, unidad y sencillez. 

Las olas de los pensamientos romperán en la quietud y el orden corporal, lo que generará al mismo tiempo un aquietamiento mental que retroalimentará al cuerpo. 

El ciclo de aquietamiento cuerpo- mente, mente-cuerpo, utilizará la energía de los pensamientos y las emociones, transformándolos en comprensión y en decisiones sencillas que generarán acciones sencillas llenas de armonía. 

Luis Mochón


sábado, 8 de mayo de 2021

Sakanashi sensei. El Aikido para vivir en lugar de para sobrevivir....


"El Aikido nos va reprogramando de a poco, como un proceso continuo, y nos revivifica mientras nos enseña a no reaccionar sino a accionar. Los aspectos rígidos de la psicología personal son como las tensiones del cuerpo. Se van aflojando los hombros, se aprende a estar relajado en medio del ataque. Se tiene más tiempo para ver las cosas, más sensibilidad para penetrar en la realidad, se adquiere más confianza porque uno se siente mejor parado. En cambio, si se está nervioso, aparece el antiguo patrón de conducta: no es uno el que actúa, es una reacción insegura sin rumbo. Es como la diferencia entre vivir y sobrevivir. No queremos gastar el tiempo de nuestra vida en la supervivencia de la respuesta inmediatista a los estímulos exteriores. Es una vida de autómatas. El Aikido nos conecta con la profundidad de nuestro ser a través de la conciencia, de la autoconciencia corporal. Porque por medio del contacto del contacto con el cuerpo nos enfocamos en la realidad. En cambio, si no me doy cuenta cómo estoy parado, difícilmente percibiré como me encuentro en mi interior. El Aikido nos da una percepción de nuestro Estado corporal y emocional. Y ésta es la verdadera espiritualidad en la tradición de Japón: una espiritualidad concreta en el mundo material y corporal que se expresa en acciones. Esta acción es la que llamamos la acción centrada, la que se hace desde un Centro, y en nuestra tradición el centro es el Hará. "
Masafuni Sakanashi sensei

sábado, 27 de marzo de 2021

Vacío, libertad, Budo


Creo que en el Aikido, el encuentro  con el compañero debería transmitir marcialidad (Budo) , pero al mismo tiempo   debe estar lleno de aiki, que es el elemento definitorio de este Budo que se llama Aikido, y ambas cosas creo que nacen y se definen desde la libertad. 

"Aiki es el poder para coincidir y armonizar de manera infinita."

O sensei

Para conseguir esto, creo necesario, llevar a cabo una labor consciente de vincularse al vacío. 

Es en el vacío "desde" y "en" donde para mí, surge todo. Vincularse a él desde la experiencia material: el pensamiento, la forma o la técnica, creo sinceramente,que es  lo que marca la diferencia en nuestra práctica. 

Cuando hablo de vincularse al vacío, hablo por supuesto de hacerlo, desde esta experiencia que vivimos, que es una experiencia de no vacío. Hablo como caminante de un Budo, del Aikido en concreto, y por tanto,  de un Do o camino, que se manifiesta a través de formas y técnicas.


"Un Do es un Do sólo cuando el espíritu y el principio están actualizados como técnica. " 

Yamaguchi sensei


Me planteo así, que manera tengo, desde un yo que escribe; habla; entrena; enseña... cómo vincularme al vacío, que en definitiva, es el origen de todo y por tanto, lo asocio a la libertad.

Entendiendo la libertad en el Budo, como la capacidad de ser o  hacer con las mínimas restricciones, pese al conflicto. 

Eliminadas dentro de lo posible, las que son propias, a través del trabajo del cuerpo (movilidad,flexibilidad,fortaleza...) y de la mente ( la quietud, el silencio, la aceptación, el autocontrol); y las ajenas, a través de los principios técnicos  heredados (Keiko) , aprendidos y experimentados con sinceridad día a día en el tatami. 


"El vacío consiste en la libertad de ser y hacer. "

 O Sensei


Pero también relaciono el vacío con el "no-pensamiento" o la "no-mente"(mushin). Concepto muy nombrado y estudiado en Oriente, y en el mundo del Zen y las Artes marciales en particular. Un concepto a veces abstracto y espiritual, pero al mismo tiempo profundamente terrenal y simple, asociado a la vivencia plena del presente, sin ausentarse de él, siendo posible así, la libertad de la que hablaba, que sólo es realizable en el ahora. 


"Pensé que yo mismo necesitaba ser capaz de hacer esto en mi Keiko, es decir, practicar sin mente (mushin) "


Endo sensei


Pero cuando realizamos técnica(waza) o formas(katas) , la mente aparece, tanto en el proceso de estudio, como en el proceso de la práctica, con la toma de decisiones en el encuentro. 

Llegado este momento voy a introducir la idea del ki. 

Enfocarnos en sentir y manejar el ki propio, el del compañero o atacante y el del encuentro, incluyendo el del entorno y todo lo que resulta de esa situación (aiki, kimusubi, kimchi...) , creo que permite trascender bastante el pensar, aunque desde luego y siendo sinceros, no del todo para mí. 


Siempre he dicho en mis clases, que si la relación marcial fuera representada por una línea,ésta debería estar formada por una multitud de puntos oscuros: que serían la "escucha" o la consciencia del ki (intención, postura, tiempos, distancias,entorno....). Y algunos puntos blancos intercalados: que son los momentos en que se toman las decisiones (técnicas, acciones, forma, movimiento conectados...). 

Al alejarnos de esta línea, por tanto, se verá negra, ya que los puntos blancos son los menos. 

Asociado a todo esto me gustaría introducir otra idea, que uso en mis explicaciones, y que sigue estando en el apartado de la no mente, el vacío y el ki. 

El uso de pensamientos sencillos.

Creo que es una realista forma, para mí, de aplicar el vacío o la "no-mente" en la práctica. 


"Cuando un centro surge del vacío, el ki surge. "

O sensei


Creo que los pensamientos complejos y elaborados, nos alejan de la vinculación al vacío, a la no-mente y por tanto  creo que se "consume" o se "quema" ki.

Las acciones tienen por tanto menos presencia, eficacia y aiki. Y si se intenta la eficacia desde ahí, será con un gasto energético (ki) grande, llevando a forzar, seguramente dañar y es debilitante. 

Para mí, y siguiendo está reflexión que hago en alguna de mis clases, los pensamientos sencillos, que son los que considero más  vinculados o "cercanos"al vacío, no queman ki, sino que movilizan el ki, surgiendo así acciones llenas de peso, presencia y aiki, que van a generar una retroalimentación energética que nos nutrirá mientras practicamos. 


Recuerdo un año en Granada, en un seminario de Endo sensei, como el maestro nos dijo que venía enfermo (resfriado, cansado) y que esperaba nutrirse con nuestra energía durante la práctica. La realidad fue que día a día fue mejorando, y al final del seminario me atrevería a decir que estaba completamente normal o incluso mejor que normal. 


De manera que los pensamientos sencillos( que  asocio a los puntos blancos de la línea)serían actualizadores del vacío durante la práctica, que generaran acciones simples, efectivas, sostenibles y naturales, convirtiéndose así en elemento definitorio, de lo que para mí, es una acción marcial o sea una acción de Budo. 

A forma de síntesis de lo dicho hasta ahora, creo que en nuestro Budo debemos dedicar atención y estudio al concepto del vacío, como fuente de la libertad de nuestras acciones, ya que en definitiva, o por lo menos para mí, esa libertad, es el objetivo último de nuestro Do. 


"Practicamos Aikido en última instancia para llegar a ser más libres"

Endo sensei


Luis





domingo, 21 de febrero de 2021

Ofrendas de ken

 

Durante esta pandemia y debido a las restricciones en el contacto, entrenamiento etc, nuestro Aikido, en el Dojo Musubi de Granada, se ha centrado en el desarrollo y estudio a través de Aiki-ken.

Nos está aportando muchas satisfacciones en el desarrollo de nuestras habilidades marciales físicas y mentales. En los momentos más difíciles de confinamiento, y  ahora, para aquellos de nosotros que por imposibilidad, miedo o por precaución, siguen sin venir a entrenar presencialmente, elaboré una serie de videos sencillos para practicar cortes y combinaciones simples, pero pidiendo que se realizaran con un alto grado de concentración y con voluntad.

En todo este proceso empecé proponiendo, y después otros alumnos de alto grado continuaron activando esta propuesta, el realizar una especie de meditación-oración-entrenamiento a través de los cortes de bokken. El vincular una acción marcial con un plano espiritual o religioso, a través del esfuerzo y la acción consciente (contemplación), como se verá en el fragmento de la obra de Kenji Tokitsu, es algo tradicional vinculado a los orígenes del Bushido y del Budô.

Algunos, como fue mi propio caso, lo llevamos un poquito más allá y realizamos esta acción u ofrenda con un bokken más pesado (suburito).

La propuesta fue el realizar 1000 cortes diarios, dedicándoselos a la divinidad budista Fudo Myoo, símbolo de la mente inamovible que debemos desarrollar en las artes marciales y en la vida, y al mismo tiempo, divinidad protectora de los artistas marciales. El objetivo era alcanzar los 10.000 cortes.

Después de esto, la acción de los 1.000 cortes quedó establecida como una práctica simbólica de concentración, de adaptación activa y de resistencia o lucha al mismo tiempo, ante una situación que estaba “atacando” nuestra práctica diaria, pero que gracias a la “invocación” del espíritu de la tradición marcial antigua (geiko) y al apoyo en las formas que nuestro Do nos ofrece a través del Aiki-ken, al mismo tiempo, nos permitía crecer y fortalecernos como budokas, ya que el budoka se fortalece y crece en los conflictos.


 

Luis Mochón

 

Fragmentos del libro :”Miyamoto Musashi” de Kenji Tokitsu

“La obra de Musashi es testimonio de una gran implicación en la perfección del sable. Esta tendencia se estabiliza y se refuerza durante el período Edo, en el que se elabora un modelo cultural de acción: implicarse profundamente en un acto es una de las mayores virtudes del guerrero. La realización de todo acto adquiere consistencia y dimensión por la precisión gestual que se requiere. En todos los momentos de su vida, tanto si descansa o está de guardia, el guerrero debe tener la postura adecuada.

La línea divisoria que occidente traza desde hace tanto tiempo entre cuerpo y mente pierde en este caso su pertinencia. Tanto en el acto como en la relación social, es toda la persona física y moral la que está presente. El trabajo intelectual no puede disociarse del cuerpo. Así, la caligrafía es a la vez de manera indisociable, pensamiento, postura, trabajo de inspiración y dominio del gesto.[…]

Musashi utiliza varias veces en su obra la expresión chô tan seki ren, literalmente chô, mañana,tan, forjar, seki, la noche, ren, entrenar. Esta expresión suele traducirse por “me entrené mañana y noche”, pero yo la he traducido por: “he continuado entrenándome y buscando de la mañana a la noche”.

Musashi escribe al final del Manuscrito del agua: Sen michi no Keiko o tan to shi, man nichi no Keiko o ren tu su que yo he traducido por: “Mil días de entrenamiento para forjar, diez mil días de entrenamiento para pulir”.

Para quienes se consagren seriamente a la práctica del Budô, es evidente que el entrenamiento de Musashi podría abarcar un día entero, sin limitación, de la mañana a la noche. Conocemos en muchos guerreros un grado de entrenamiento que va más allá de lo imaginable. Tan pronto se despierta la atención, la vida entera se asocia al entrenamiento. Los guerreros intentaron incluso llenar los momentos de vacuidad de atención, como el sueño, el aseo, el baño y las comidas, por una mayor disponibilidad ante la eventualidad del combate.[…]

El templo Hayashizaki está dedicado al maestro del mismo nombre, fundador del iai (arte de desenvainar el sable), que vivió en el siglo XVI. Durante el período Edo muchos adeptos fueron a ese templo  para superar el límite de su arte y realizar una forma de voto: consagrar uno o varios días al ejercicio exclusivo del iai para honrar a los dioses y progresar mediante la superación. Nakayama Hakudo, uno de los mayores maestros de iai del siglo XX, hizo una jornada de voto en este templo. Estuvo 24 horas y consiguió desenvainar algo más de 10.000 veces ese días. Para ello, se entrenó sin parar, sin dormir, bebiendo únicamente sopa de arroz de un bol que tenía al alcance de la mano. En el registro del templo hay inscrito un número considerable de personas que han desenvainado entre 30.000 y 40.000 veces. Los tres adeptos que llegaron más lejos se quedaron siete días y desenvainaron más de 90.000 veces, lo que quiere decir cerca de 13.000 veces al día como promedio.[…]

¿Podemos imaginar qué tipo de esfuerzo debió realizar el que continuó durante 7 días? Estos hechos nos ayudan a medir el desfase entre nuestra manera de pensar y de vivir y la de aquellos guerreros. Todas las técnicas tradicionales que hemos heredado en el  Budô se forjaron gracias a esta excepcional inversión de enregía, que los adeptos prosiguieron durante varios siglos. Siguiendo esta tradición, buscaban la fusión de cuerpo y mente e iban hasta el límite del esfuerzo físico para alcanzar el sentimiento de que es mediante la mente como el cuerpo puede proseguir sus gestos.[…]

Así podemos comprender mejor el adagio japonés según el cual, mirando el cuerpo y la postura de una persona, se ve su actitud mental y su nivel espiritual.”

lunes, 4 de enero de 2021

Paréntesis o vivir




El miedo mantiene en estos momentos a muchas personas en un estado de paréntesis, como con una idea de no moverse, para no ser descubierto o como el avestruz que entierra la cabeza hasta que todo pase. 

Pero esta actitud, significa para mí, algo así como un paréntesis en el vivir.
Recuerdo  momentos como el 11s o el 11m, que provocaron en mi entorno familiar un cierto miedo,durante años, a  que  viajara en avión,o miedo de ir a Madrid o a Barcelona después de su atentado reciente, como también surgieron este tipo de miedos, cuando viajaba a Israel en determinados momentos por ejemplo. Incluso yo, que parte de mi trabajo es viajar, he sentido temor por todo esta clase de situaciones,aunque nunca he permitido que un miedo me paralice, y mira que tengo unos cuantos). También recuerdo aquella época en que el Sida golpeó fuertemente a varias generaciones, y hasta que no se tuvo un mayor conocimiento, se implantaron muchos tabús y miedos, que hoy vemos innecesarios, a la luz del conocimiento.
Pero entonces, en todos estos casos, se desarrollaron medidas a seguir, para poder continuar con la vida, y así, poder seguir viviéndola intensamente.
Actualmente, en esta marco de pandemia que estamos viviendo, conocemos las medidas de protección que son necesarias para intentar evitar el contagio de este Coronavirus, aunque por supuesto, y es algo que en la sociedad del bienestar no se entiende, el 100% de seguridad no existe en nada, ni nadie puede asegurarla.
Tengo el íntimo convencimiento, que es peligroso permitirle al miedo llevarnos a vivir en un paréntesis vital,porque seguramente, esto no es un paréntesis, esto, actualmente,y posiblemente "mañana, pasado y el otro", es la vida en uno de sus constantes cambios. 

Usar las medidas necesarias y continuar con nuestras vidas, se hace algo imprescindible, como ya hicieron nuestros antepasados en épocas de epidemias, guerras, atentados, catástrofes naturales, etc...El estado del bienestar en el que vivimos, nos ha restado mucho coraje de vivir, de luchar por vivir de acuerdo a unos principios, a unos anhelos vitales, que parecen ahora  en peligro, y que la sociedad del bienestar, nos ha vendido como gratuitos o como derechos hereditarios de nacimiento. 

El valor para vivir es siempre importante, la vida no es algo fácil, y requiere de valor para afrontar muchas situaciones y decisiones, pero ahora es más evidente que nunca.

Un paréntesis de vivir, promovido por el miedo, con sus diferentes nombres, puede dejar heridas incurables o perpetuar el aislamiento para siempre, ya sea físico o psico-emocional, viéndose así nuestra vida reducida a casi nada, o reducida sólo al mundo digital o virtual, que crea un abismo de distancia con la vida natural.
La ciencia nos da las medidas a tomar, pues bien, hay que tomarlas,aplicarlas, e intentar vivir plenamente. Creciendo día a día, con nuestras búsquedas y pasiones, con nuestros sueños y anhelos, o la humanidad, quedará reducida a su mínima expresión.
Por supuesto el mundo digital es ya una nueva realidad, y para mí, no es negativa. Lo que considero negativo, es pensar que esa realidad puede sustituir a la realidad más natural, que es la esencia del ser humano y del propio mundo. La realidad de la presencia física, del usar nuestro cuerpo para movernos, trabajar, jugar, disfrutar, estudiar,sudar, esforzarse.... Mirar a los ojos, tocar, sentir frío, calor, sentir la lluvia, el sol, la naturaleza...
El ser humano, en tanto parte de la naturaleza, necesita conectar con ella, y es la acción corporal la que conecta nuestro ser con los ciclos vitales propios y de nuestro entorno natural y es también la forma de actualizar nuestro espíritu de acuerdo a su experiencia humana.
Compartir con otras personas, mirarnos, tocarnos, comunicarnos.... es algo esencial de nuestra naturaleza humana.
Confiemos en la ciencia, en las medidas de protección, seamos responsables en el uso de ellas, pero no paremos de vivir, no reduzcamos nuestra humanidad por miedo.
La sociedad del bienestar nos ha vuelto cobardes, débiles y egoístas, y este virus lo está poniendo de manifiesto. Y por supuesto, también están  aquellos que ya no se encontraban cómodos en esta sociedad, o que con la aceleración que estamos viviendo hacía la deshumanización, han reaccionado. Como decía, estas personas, sí han mantenido el coraje, cuando todo se ha venido abajo, el coraje de seguir viviendo, haciendo y siendo, a través de la capacidad de adaptarse, algo tan esencial para la supervivencia. Protegiéndose y protegiendo a los demás, pero no permitiendo que la chispa de vivir entre en "stand by", o que la vida sea algo en diferido, sino que continúe brillando y de manera " Presencial", incluso más intensa si cabe.
"No es saludable estar adaptado a una sociedad profundamente enferma".
Esto decía Krishnamurti, pues bien,
habría que preguntarse:¿estoy adaptado? ¿Incluso cómodo, en esta sociedad actual desnaturalizada y deshumanizada, a esta vida en diferido?
¿Prefiero mirar la vida desde una ventana para sentirme más seguro,porque vivir directamente es peligroso?.
Esto no es un paréntesis, no es una hibernación de meses, esto es la vida, que continúa sin parar su camino, como un río poderoso, que siempre estuvo lleno de cambios y transformaciones,y esos cambios, incluyen peligros, enfermedad y muerte, aunque la modernización y el "avance" social nos haya hecho pensar, que nada cambia y que los peligros o no existen o están controlados y que la muerte les pasa a otros. 

Recordando al hombre prehistórico que fuimos(y que creo no es tan diferente del actual) , me pregunto:
¿Qué elijo? ¿mantenerme en mi cueva, por miedo a los "animales depredadores"del exterior?
O ¿ Cojo mi arco y mi lanza y salgo a investigar el entorno de mi cueva y todo lo que me rodea, ampliando así mis horizontes vitales, haciendo uso del privilegio de mi humanidad, aún a riesgo de ser atacado por un depredador y morir?.
Y no quiero terminar sin referirme a aquellos que no toman medidas y que actúan con un total egoísmo poniendo en peligro a los demás. Eso que hacéis no es vivir plenamente. Es otra manera de deshumanización, otra plasmación del miedo, del miedo a ser responsable, a ser proactivo en mitad de los cambios. Miedo a perder el maravilloso bienestar que nos mantiene pasivos, cobardes, débiles y apesebrados, con las barrigas llenas y la cabeza ocupada. Entonces se elige correr hacia adelante, con una venda en los ojos,como si no existieran los cambios,pensando que huyendo hacia adelante, sin mirar, todo seguirá igual...pero  cuando se hace esto, sin arcos, sin lanza y sin nada, no lo dudes, te comerá un tigre a los pocos metros de tu cueva....
L.